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Tango y Opinión. Hoy: «Fresedo, un mojón indiscutible en la historia»

Tango y Opinión. Hoy: "Fresedo, un mojón indiscutible en la historia"
Por Raúl Pourtau, exclusivo para AGNoticias

Sigamos desgranando historias referidas con distintos capítulos que recorrió el tango a lo largo del tiempo.

Los protagonistas de nuestra música son muchos. Y con méritos más que suficientes como para merecer una valoración meritoria y digna entre los que aportaron su esfuerzo y talento al servicio de la evolución de nuestra música. Y en este rubro, no puede caber dudas que el Maestro Osvaldo Fresedo es un candidato inamovible para ese sitial .

Fue un buen bandoneonista aunque no al nivel de los ejecutantes de primera línea. Sin embargo, fue un director de orquesta relevante, trató siempre de recurrir a nuevos instrumentos al margen de los ya conocidos. Su orquesta fue un ejemplo del sentido evolutivo que los nuevos tiempos imponían. Pero en cada interpretación, sin desechar su estilo tan personal que lo distinguió durante toda su trayectoria.

Compositor de obras vastamente conocidas y admiradas como El once, De academia o El espiante, por nombrar algunas entre los tangos instrumentales. O Arrabalero, Aromas, Pampero, Sollozos, Tango mío y su tango clásico Vida mía.

«El pibe de la paternal» así llamado, impuso a toda su obra un estilo señorial y de buen gusto acorde a su definida personalidad. En su extrema juventud alternó con diversos colegas ya consagrados como Vicente Loduca, Francisco Canaro, Roberto Firpo, Juan Carlos Cobián.

En 1920 integró la Orquesta Típica Select junto a Enrique Delfino, Tito Roccatagliata y dos extranjeros. Registraron 50 discos en E.E.U.U. Antes de ese exitoso viaje, ya en 1918 había conformado su propia agrupación con músicos como Julio De Caro, Rizzuti, Rinaldi y Baralis (padre).

Cuando volvió del país del norte tuvo que reorganizar su orquesta concretando y definiendo su estilo. Un estilo que aportó al tango una jerarquía y una consideración generalizada.

Fue requerido para actuar en escenarios europeos donde alcanzaría un renovado éxito. Viajó nuevamente a Estados Unidos e hizo un tercer viaje coronado por la consideración de todos. Sería una tarea fatigosa extendernos aún más en la enorme trayectoria de Fresedo que incluye además, una cantidad impresionante de grabaciones. Pero consideramos que estas líneas ya han sido suficientes como para marcar la importancia que reviste «El Pibe de la Paternal» en la historia del tango.

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