En esta sección te invitamos a conocer las historias de aquellos altagracienses viviendo en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Matías quien se fue por amor en plena pandemia, cambió las sierras por el Mediterráneo y hoy divide su tiempo entre cocinas, proyectos culturales y playas escondidas. Lo que parecía un salto al vacío, terminó siendo su mejor decisión.
En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más al altagraciense Matías Pyro Güemes.
Durante años, Matías —nacido y criado en Villa La Bolsa, a pocos kilómetros de Alta Gracia— intentó abrirse camino en Argentina con múltiples emprendimientos. Tuvo un resto-bar, una rotisería, y también fue uno de los impulsores del «Café del Cielo».
Además, como docente de danza y animador de eventos, supo ganarse el cariño del público y del ambiente artístico local. Pero la inestabilidad económica, la frustración de “remarla siempre” y la falta de previsibilidad terminaron por convencerlo de buscar nuevos rumbos.
Lo que no sabía era que ese rumbo se iba a definir por una historia de amor.


Una propuesta inesperada
“Estaba pensando en irme a Uruguay con unos amigos, ya tenía la cabeza en irme”, relató Matías. Fue en ese contexto que conoció a una chica española, hija de un vecino de Vila La Bolsa, que había regresado a la zona para visitar a su padre después de terminar sus estudios en Europa.
“Tuvimos muy buena onda. Era plena pandemia, y yo trabajaba muy poco, así que compartimos mucho tiempo. En algún momento, ella me preguntó si quería irme con ella a España. Y yo ya estaba con un pie afuera…”
Así, casi sin pensarlo demasiado, tomaron la decisión. Vendieron todo lo relacionado a su trabajo como animador, evaluaron opciones para viajar —en plena incertidumbre sanitaria y con el problema de la vacuna Sputnik que no era reconocida en Europa—, y finalmente se casaron. “Nos conocimos en marzo y en julio ya estábamos casados. Fue todo rápido, intenso, una apuesta».

Mallorca: el punto de partida
El destino fue Mallorca, donde vivía la madre de su pareja. “Caímos en lo de su mamá, que fue como nuestra base para organizarnos. No teníamos trámites hechos ni papeles en regla, pero ella consiguió trabajo rápido. Yo tardé un poco más en arrancar”. Desde ahí, se mudaron a Palma y empezaron a construir una nueva vida.
Para Matías, volver a la cocina fue una decisión práctica: era un ámbito conocido, y en las islas había mucho trabajo. “Acá la gastronomía se mueve todo el año, pero sobre todo de abril a noviembre. Trabajás por temporada, y eso me permite tener estabilidad sin estar atado”.
Hoy, trabaja como cocinero durante parte del año y el resto lo dedica a desarrollar proyectos personales y viajar. “Lo que más valoro es esa tranquilidad de saber que puedo parar y seguir al año siguiente. Algo que en Argentina no existía».


¿Cómo es la realidad de conseguir trabajo y vivienda en el extranjero?
Emigrar en busca de nuevas oportunidades lleva tiempo. La incertidumbre de no saber si se podrá conseguir trabajo y vivir con una mínima seguridad pesa a la hora de tomar la decisión.
Conseguir trabajo, contó Matías, es relativamente fácil si uno tiene predisposición: “Acá hay laburo, sobre todo en gastronomía. Te ofrecen contratos por temporada, de abril a octubre, y eso te permite tener estabilidad sin estar atado todo el año. Es un modelo ideal si querés tiempo libre o desarrollar otros proyectos”.
El problema más grande es la vivienda. “Conseguir alquiler es una pesadilla. Los precios son altísimos, hay poca oferta y mucha demanda. Una habitación cuesta desde 500 euros para arriba».
«Yo llegué a vivir siete meses en una furgoneta, porque me salía más barato comprarla que alquilar algo. Fue una experiencia única, pero agotadora también«.




Furgoneta, libertad y milongas
El año pasado, en medio de la crisis inmobiliaria que afectó a Mallorca, tomó una decisión atípica: compró una furgoneta y vivió en ella siete meses. “El alquiler está carísimo. Me compré una furgo por lo que cuesta medio año de alquiler, y me lancé a vivir de forma nómade”.
Con ella recorrió la isla, se despertó frente a calas escondidas y disfrutó de una libertad absoluta. “Era como vivir una fantasía. Pero también necesitaba volver a la rutina. Ahora la estoy por vender, porque ya tramité la nacionalidad española”.
Entre cocinas de hoteles cinco estrellas, clases de inglés y salidas de trekking, el joven también se integró al ambiente del tango local, donde participa activamente en milongas y armó su propio círculo de amistades.


De bailarín a gestor cultural transoceánico
Por otro lado, aunque la cocina le asegura ingresos, Matías no abandonó su faceta artística. En Alta Gracia, formaba parte del colectivo Logamos Cultura, organizando eventos como el “Curry” en el galpón municipal.
Esa experiencia se transformó hoy en Dance Is Work, un proyecto de gestión cultural enfocado en mejorar la comunicación dentro del mundo de la danza.
“Trabajo con gente en Argentina: una diseñadora, una persona que maneja redes, otra que modera contenidos. Lo loco es que puedo pagarles con lo que ahorro acá, incluso con propinas. Funciona. Y me permite mantenerme conectado con lo que me apasiona«.


Además, se convirtió en un puente entre proyectos europeos y latinoamericanos: visita espacios de danza, entrevista gestores culturales, y genera contenido valioso que visibiliza la escena artística desde una perspectiva global.
PsicoArgen y el mundo digital
Otra de sus creaciones es PsicoArgen, una plataforma que conecta psicólogos argentinos con pacientes que residen en Europa, aprovechando la diferencia de precios y la calidad profesional.
“La idea surgió porque mi pareja, que es doctora, me contaba lo carísimo que eran los psicólogos acá. Yo tenía vínculos con profesionales en Argentina, y pensé: ‘esto puede funcionar’”.
Para formalizar el proyecto, Matías creó una LLC en EE.UU. que actúa como intermediaria legal. Ya con experiencia manejando equipos remotos y estrategias digitales.


También comenzó a brindar servicios de redes sociales para otras empresas, como una firma de cerramientos en Barcelona. Su objetivo es claro: generar una estructura de ingresos que no dependa de un lugar físico.
Vivir en una isla: cultura, comida y clima
Mallorca no es solo playas de ensueño. Es también uno de los destinos más codiciados por turistas de alto poder adquisitivo. “El turismo que llega es top. Trabajé en un hotel cinco estrellas donde la habitación salía mil euros por noche. Una vez, sin saberlo, le preparé una ensalada César a Michael Douglas”, recordó.
A continuación, expresó que vivir en este país tiene muchas ventajas. “Es un paraíso. Tenés playas hermosas, calas escondidas, clima agradable casi todo el año. No es tan extremo como en Córdoba: el frío no es tan crudo y el calor no es tan agobiante. Podés cruzar la isla en una hora, y cada rincón tiene algo para ofrecer».


También remarcó la seguridad como una de las grandes diferencias con Argentina. “Acá caminás tranquilo. Una vez dejé la mochila abierta por accidente en plena avenida y no me faltó nada. Allá, eso sería impensado».
En cuanto a la comida, la isla española está llena de productos frescos del mar y una oferta gastronómica diversa, pero también hay mucha comunidad argentina:
“Siempre terminás armando tu red. Yo me moví en el ambiente del tango y eso me permitió conocer gente, hacer amigos, compartir mate, hablar en cordobés”.
Para quienes piensan en emigrar: consejos y experiencias
Cuando se le consultó qué le diría a alguien que está considerando irse al exterior, Matías no dudó:
“Hacelo. De verdad. Lo más difícil es decidirse. Allá estamos acostumbrados a vivir en esfuerzo constante. Acá el trabajo rinde más. Podés ahorrar, viajar, descansar. Podés vivir mejor. Hay otra energía”.


Pero también aclaró que no todo es fácil: “Vas a sentirte solo al principio, vas a extrañar como loco. Los vínculos acá se dan más lento. No es como en Argentina que hablás con cualquiera en la fila del súper. Te tenés que ganar el lugar. Pero si tenés claro tu objetivo, lo demás llega”.
¿Volver a Argentina?: mirada hacia el futuro
Toda persona que emprende un viaje para irse a vivir a otro país lejano y ajeno, lleva consigo en su memoria los recuerdos de los seres queridos que dejó atrás. “Extraño la calidez de allá, las charlas con desconocidos, la espontaneidad».
Después de tres años y medio en España, y con su ciudadanía europea recién obtenida, el altagraciense se prepara para regresar pronto a Argentina, aunque con una perspectiva completamente distinta.


“Ahora vuelvo con un pasaporte europeo, con ahorros, con experiencia, con una empresa formal y con otra energía. Me di cuenta de que irse no es imposible. Comprás un pasaje y te vas”.
Hoy, su historia no es solo la de alguien que se fue. Es la de alguien que transformó un salto al vacío en una vida más libre y más plena, sin dejar atrás sus raíces. «Acá encontré herramientas que me permiten construir algo más grande. Y eso, para mí, es invaluable».




