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La Educación sobre la Mesa

La Educación sobre la Mesa. Hoy: «Literatura en las aulas»

La Educación sobre la Mesa. Hoy: "Literatura en las aulas"
Por Laura Iglesias (Especial para «La Educación sobre la Mesa»)

Es mucho más que una historia, que una narración, que una clase, que un autor, que un contenido, porque la Literatura llega mucho más lejos de lo que imaginamos y percibimos.

Se define como el Arte que emplea como medio de expresión un lenguaje, verbal o escrito, con la palabra como medio indispensable. Palabras que nos comunican,  que nos acercan, nos alejan y nos reencuentran.

La concepción de la literatura como forma de comunicación social da cuenta de su importancia en la formación de la persona. Vista así, no es simplemente un conjunto de textos, sino un componente esencial en la conformación de la historia de la humanidad, del surgimiento de expresiones ideológicas que generan y anidan los profundos cambios sociales; visibilizan los diferentes modos de  relaciones entre los individuos, de manera que la literatura constituye un instrumento primordial en la construcción del espacio más amplio que denominamos cultura.

Literatura es cultura

En este sentido podemos considerar a la literatura, y especialmente a la narración literaria, como un instrumento social utilizado para dar sentido a la experiencia; para entender el presente, el pasado y el futuro. Las narraciones se utilizan para detener el constante fluir de los acontecimientos y otorgar sentido a la experiencia, de manera que las historias que se comparten con  los niños pueden entenderse como una especie de mapas culturales que les permiten atribuir significado al mundo de una forma coincidente con su contexto. En nuestro país, la variedad de novelas infantiles, con autores muy talentosos como: Gustavo Roldán, Elsa Bornemann, Ricardo Mariño, María Elena Walsh, y muchos más, nos abren un abanico de temas que nos acercan a vivencias y situaciones que los niños atraviesan en su día a día, en las relaciones con sus pares, en la construcción de  su personalidad, en su proceso de crecimiento.

Literatura en la clase

Pero no queda solamente allí, si nos referimos a conocimientos, capacidades, habilidades y destrezas, se desprenden una variedad de contenido. Por ejemplo, nos permite trabajar: Alfabetización, el proceso de lecto -escritura propiamente dicho; Comprensión e interpretación de textos; Convenciones de escritura de palabras (ampliación del vocabulario); Estructura del pensamiento lógico; Estrategias para la producción de textos; Recursos de expresión oral (el diálogo, intercambio de ideas, argumentación); Gestión de las  emociones y sentimientos en la convivencia, y podríamos continuar ampliando el escenario de aprendizajes.

 Los expertos concluyen

“En relación con las visiones psicológica y filosófica de Vygotski y de Bajtin se deduce que el acceso a una competencia en la lectura y comprensión de los textos literarios, por la propia índole de éstos, equivaldría, en el proceso de enseñanza y aprendizaje, a la adquisición de una capacidad interpretativa de los valores culturales que contienen los enunciados y géneros discursivos que componen la obra literaria. Esto fundamenta la necesidad de instituirla como troncal en tanto que en sí constituye la práctica de los fenómenos lingüísticos -textuales y discursivos- posibles dentro del pensamiento y de la historia de los pueblos. “

Nos despedimos compartiendo literatura:
“Son objetos con rincones que no podemos limpiar ni entender. Objetos que se marchan cuando dormimos y regresan al amanecer.

Los espejos, por ejemplo. No hay duda alguna de que los espejos pertenecen a esta categoría. Más aún… si tuviésemos que hacer una lista de objetos fantasmales, rebeldes, incontrolables, los espejos ocuparían el primer lugar.

Mucho se escribió sobre ellos. Poemas y cuentos, leyendas y relatos de horror. Se ha dicho que son puertas hacia países fantásticos. Se ha dicho que son capaces de responder, con sinceridad, las oscuras preguntas de una madrastra. «Espejito, espejito, ¿quién es la más hermosa?»

Pero aun así, con tanta letra escrita, siempre habrá nuevas cosas que contar, porque en los espejos cabe el mundo entero.

Esta es la historia de un espejo en particular. Pequeño, casi del tamaño de la palma de una mano. Y enmarcado en ébano. Un espejo que cruzó el mar para ser parte de múltiples historias, no todas buenas, no todas malas.

Un pequeño espejo que enlazó los destinos de distintas personas en distintos tiempos.

En el comienzo hay un atardecer rojo y polvoriento, atravesado por una manada de cebras. Un paisaje extendido en su propia soledad que, aunque desde lejos puede parecer un dibujo, es de carne y hueso. De sed y música.” 

El espejo africano, de Liliana Bodoc.

Les deseo un hermoso domingo.

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