En esta sección te invitamos a conocer las historias de aquellos altagracienses viviendo en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Rosario quien dejó atrás su estudio de arquitectura en Alta Gracia para instalarse en Hamburgo, una ciudad donde la lluvia parece no dar tregua y cada esquina es un desafío cultural. Sin un plan escrito, fue aprendiendo a trabajar en otros rubros, a comunicarse sin idioma y a construir un hogar en medio del frío del norte europeo.
Con apenas 27 años y una curiosidad que no conoce fronteras, Rosario Cristiani dejó la comodidad de su barrio en Alta Gracia para lanzarse al mundo. Estados Unidos, Italia y, más recientemente, Alemania han sido parte de un recorrido sin guion fijo, en el que cada mudanza le enseñó algo nuevo sobre el mundo… y sobre sí misma.
Hoy vive en Hamburgo, una ciudad organizada, verde y cosmopolita, donde alterna trabajos flexibles con la preparación de nuevos desafíos profesionales.
El origen de una decisión: de la pandemia al primer gran salto
Rosario siempre había tenido en mente la idea de viajar. Durante la secundaria, incluso llegó a asistir a reuniones para anotarse como au pair en el extranjero. Sin embargo, al comenzar la facultad, ese plan quedó guardado en un cajón.
La pandemia fue el punto de quiebre. En pleno 2020, harta del encierro y la rutina de la virtualidad, un día se dijo a sí misma que quería ir a trabajar a Estados Unidos. “Mi mamá me apoyó sin dudar. Me dijo ‘es ahora’. Mi papá, aunque al principio no estuvo del todo convencido, nunca me frenó y siempre me respaldó”, recordó.

Dos meses después, ya estaba embarcándose hacia Key West para lo que sería su primera experiencia de vida y trabajo lejos de casa, familia y amigos.
Ese primer viaje duró seis meses y marcó el inicio de una vida más nómade. “Fue el comienzo de toda esta aventura”, resumió.
De Estados Unidos a Italia… y un giro inesperado hacia Alemania
Después de su paso por Florida —en Key West y Miami Beach—, la joven eligió probar Europa. Este año vivió dos meses en Paola, un pequeño pueblo del sur de Italia que le regaló amistades entrañables y una vida tranquila junto al mar.
Su idea inicial no incluía Alemania. Sin embargo, una serie de circunstancias la llevaron a Hamburgo, donde reside desde hace dos meses. “Por alguna razón que quizá entienda más adelante, terminé acá”, confesó.
Arquitectura y aprendizajes profesionales en el camino
Rosario se recibió de arquitecta en la Universidad Nacional de Córdoba el año pasado. Aunque todavía no ejerció de lleno, cuenta con experiencias previas: prácticas profesionales supervisadas por la facultad y algunos meses en un estudio de arquitectura de Alta Gracia.

En Alemania, el idioma es una barrera para desarrollarse en su campo. Por eso, decidió trabajar de manera independiente, aprovechando plataformas como Rover (cuidado de mascotas) y Helpling (servicios de limpieza).
“Me permite manejar mis tiempos y horarios, y por ahora estoy bien así”, explicó. Además, planea iniciar en agosto una diplomatura que le permita seguir capacitándose.
La búsqueda de vivienda: el desafío común en todos los países
Si hay un punto que Rosario destacó como complicado en cualquier destino, es el alojamiento. “Conseguir casa siempre es lo más difícil, país que vayas. Yo tuve suerte, siempre la conseguí rápido, pero no es lo normal. Se reniega mucho con ese tema”, aseguró.


En Hamburgo vive en una casa compartida con acceso a cocina, lo que le permite ahorrar cocinando la mayoría de sus comidas.
La experiencia le resultó más estable que en Italia, donde el trabajo y la vivienda estaban atados a la temporada turística.

Vivir en Hamburgo: frío, horarios estrictos y la mirada argentina
Si bien la ciudad le encanta por sus lagos, parques y tranquilidad, Rosario admitió que el clima ha sido un verdadero desafío.
“En estos dos meses vi el sol cuatro o cinco días. Ahora, en verano, amanece a las 4:30 y oscurece a las 23; en invierno es al revés”, describe entre risas.
La organización alemana, a veces rígida, es otro rasgo que le llama la atención. “Te puede parecer molesto, pero facilita mucho las cosas. Todo funciona como está previsto”, señaló.
Por último, en Hamburgo nunca tuvo problemas por su nacionalidad. “Los argentinos solemos caer bien. Incluso me pasó que alemanes que saben español intentan hablarlo conmigo. Son muy atentos; un día me invitaron a un cumpleaños, y obviamente fui”, comentó entre risas.

Gastronomía: entre la cocina propia y las costumbres locales
En Hamburgo no ha salido demasiado a comer fuera, pero notó que los sabores y las costumbres alimenticias son muy distintos a los argentinos.
“Cocino en casa casi todo. Es una forma de ahorrar y también de sentirme un poquito más cerca de lo nuestro”, reconoció Rosario.
Cuando piensa en lo que más extraña, la comida ocupa un lugar alto en la lista, junto con los encuentros con amigos y familiares.


“Ver las fotos del Día del Amigo me hizo extrañar esas juntadas con mucha comida, fernet y vino”, dice con nostalgia.
La experiencia de viajar sola y la lección de la confianza
Si hay algo que Rosario considera una marca personal de su vida en el exterior es el hecho de viajar sola. “No es fácil, pero cuando aprendés a estar sola sin sentirte sola, podés hacer muchas cosas”, reflexionó.

Ese aprendizaje viene acompañado de otra lección fundamental: confiar en su instinto. “En el exterior las decisiones las tomás vos sola: cuándo irte, cuándo volver, si ya hiciste todo lo que querías. Esa confianza te da tranquilidad para cada paso”.
Consejos para quienes quieren animarse a emigrar
La joven es clara: no existe una receta única para emigrar. “Es prueba y error. A mí me fue bien en todas mis experiencias, por eso sigo viajando, pero sé que no siempre es así. Lo importante es animarse”, afirmó.
Mencionó varias opciones para quienes quieran dar el salto: ir por cuenta propia (más difícil, pero muy enriquecedor), usar agencias, aplicar a visas de trabajo como la working holiday, hacer voluntariados o participar en housesitting.

“Lo clave es investigar y elegir lo que más se adapte a vos. Y si no sale como esperabas, no pasa nada: siempre suma experiencia”.
¿Volver a Argentina? Una respuesta abierta
Por ahora, Rosario no se imagina dejando de viajar. “Tengo varios objetivos por cumplir y países por conocer. No tengo fecha de vuelta, pero en algún momento regresaré a Argentina, no sé si a vivir o de visita.
“La vida viajando cambia día a día. Pensá que me fui a Italia y terminé en Alemania… nunca se sabe”.





