En esta sección te invitamos a conocer las historias de altagracienses que recorren diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Agustina quien luego de cinco años después de emigrar a España, construyó una nueva vida en Alicante, donde estudió diseño UX/UI, trabaja creando aplicaciones para clientes de distintos países y, junto a su familia, lleva adelante una cafetería con sabores argentinos.
En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a la altagraciense Agustina Sanchez.
Existen decisiones que comienzan mucho antes de que finalmente se conviertan en realidad. Algunas nacen como una idea que aparece de vez en cuando, otras como un sueño de juventud que parece demasiado lejano y algunas, simplemente, esperan el momento indicado para convertirse en un proyecto concreto.
En el caso de Agustina, las ganas de conocer el mundo aparecieron cuando todavía estaba en la secundaria. Desde aquellos años ya imaginaba la posibilidad de algún día dejar Argentina durante un tiempo para vivir una experiencia diferente, conocer otros países y descubrir cómo sería desenvolverse lejos de todo aquello que conocía.
No sabía todavía dónde terminaría, qué profesión tendría, cómo sería su vida cotidiana ni cuánto tiempo permanecería fuera del país. Pero sí tenía algo claro: quería probar. “Desde que estaba en la secundaria siempre tuve la idea de irme de Argentina”, recordó.
La motivaba la posibilidad de conocer otro mundo, vivir nuevas experiencias y acercarse a países que hasta ese momento solamente podía imaginar o ver a la distancia. Era una inquietud que permaneció durante años, hasta que finalmente encontró a alguien con quien compartirla.

Su pareja también tenía la idea de vivir durante un tiempo en otro país. Al principio, el destino que aparecía con mayor fuerza era Estados Unidos. Era el proyecto que ambos tenían en mente y sobre el que comenzaron a pensar. Pero las decisiones importantes muchas veces aparecen en conversaciones que parecen casuales.
En una de esas charlas surgió una pregunta sencilla que terminó cambiando el rumbo del proyecto: “¿Y si nos vamos a España?”. La frase fue breve, pero detrás de ella comenzó una de las etapas más importantes de la vida de Agustina.
A partir de entonces, España dejó de ser una posibilidad entre tantas y comenzó a convertirse en un destino concreto. Llegaron las búsquedas, las preguntas, los papeles, la organización y la planificación. Lo que hasta ese momento había sido un sueño comenzó a requerir decisiones concretas.
Y en ese proceso hubo un acompañamiento fundamental: el de sus padres. “Mis padres fueron un apoyo fundamental. Nos apoyaron desde el día uno para que pudiéramos cumplir nuestro sueño”.
Con ese respaldo y después de organizar todo lo necesario, llegó el momento de dejar Argentina y comenzar una experiencia que, casi cinco años después, todavía continúa.
Alicante, el lugar donde comenzó una nueva etapa
Agustina lleva casi cinco años viviendo en Alicante. Una ciudad que terminó convirtiéndose en el escenario de su nueva vida.
Llegar a un país diferente supone mucho más que cambiar de dirección. Es aprender nuevas formas de hacer las cosas, acostumbrarse a otros ritmos, conocer una cultura diferente y, en muchos casos, reconstruir aspectos de la vida que en el lugar de origen estaban completamente establecidos.
Pero Alicante le permitió encontrar rápidamente una ciudad con la que se sintió cómoda. “España me encanta”, afirmó.
Entre los aspectos que más valora se encuentra la tranquilidad y la calidad de vida que encontró allí. La posibilidad de vivir cerca del mar, disfrutar de la vida al aire libre y contar con un ritmo que siente agradable fueron elementos que ayudaron a que la adaptación fuera positiva.
El clima también ocupa un lugar importante. Aunque reconoce que durante el verano las temperaturas pueden ser bastante elevadas, ese mismo clima le permite disfrutar de una de las características que más identifica a este lugar: sus playas.
La gastronomía mediterránea es otro de los aspectos que disfruta especialmente. Para alguien que llega desde Argentina, también supone un proceso de descubrimiento, aunque encontró rápidamente sabores y costumbres con los que se sintió a gusto.

No obstante hay algo que suele ser determinante para quien decide instalarse en otro país y que muchas veces no aparece en los planes iniciales: cómo será recibido.
En su caso, la experiencia fue positiva. Contó que nunca tuvo una mala experiencia por ser argentina. Por el contrario, aseguró que siempre se sintió bienvenida y que encontró personas amables durante su recorrido.
Esa sensación de aceptación terminó siendo un elemento más que facilitó el proceso de adaptación y le permitió comenzar a construir vínculos y rutinas en su nuevo lugar de residencia.
Empezar profesionalmente desde cero
Actualmente trabaja en diseño UX/UI. Un área relacionada con el desarrollo de productos digitales y la experiencia que tienen los usuarios al utilizar aplicaciones y plataformas.
Pero hay un detalle que vuelve todavía más interesante este recorrido: cuando llegó a España, todavía no se dedicaba a eso.

Su formación en diseño comenzó precisamente después de instalarse en el país. Además de adaptarse a una nueva cultura y a una nueva vida, también inició un camino académico y profesional diferente al que había tenido en Argentina.
Hoy en día crea aplicaciones para clientes de diferentes partes del mundo. Su trabajo ya no está limitado geográficamente a Alicante: desde allí puede desarrollar proyectos destinados a personas y empresas ubicadas en distintos países.
“Hoy me dedico al diseño UX/UI, creando aplicaciones para clientes de distintas partes del mundo, algo que nunca imaginé cuando recién llegué a España”, comentó. La frase resume una de las transformaciones más importantes de su experiencia.

Cuando tomó la decisión de emigrar, no sabía que terminaría desarrollando una profesión vinculada al mundo digital ni que su trabajo le permitiría relacionarse con clientes internacionales.
Estudiar en España, capacitarse, encontrar un área que le interesara y posteriormente convertir esos conocimientos en una profesión fueron procesos que se desarrollaron ya estando fuera de Argentina.
La historia también demuestra que emigrar no necesariamente significa trasladar la vida profesional que uno tenía en el país de origen. En algunos casos, también puede significar descubrir una vocación o una actividad que hasta ese momento no formaba parte del plan.
Cuando trabajar para el mundo es posible desde Alicante
El mundo del diseño UX/UI le permitió ampliar todavía más las fronteras de su experiencia. Desde Alicante trabaja con clientes de distintos lugares, algo que representa un cambio significativo respecto de la idea tradicional de tener un trabajo ligado exclusivamente al lugar donde uno vive.
La tecnología le permitió construir una actividad profesional con una dimensión internacional. Pero llegar hasta allí requirió esfuerzo.
Agustina señaló que conseguir trabajo en el exterior no es necesariamente tan sencillo como algunas veces se imagina desde Argentina. Según su experiencia, actualmente el panorama puede estar algo más complicado, aunque las oportunidades existen.
“Trabajo siempre va a haber”, afirmó. No obstante inmediatamente pone el énfasis en otro aspecto: la búsqueda y el esfuerzo personal.


Para ella, una parte importante de conseguir el trabajo que uno realmente quiere tiene que ver con la voluntad de buscarlo, prepararse y sostener el proceso hasta encontrar una oportunidad.
Su propia trayectoria es una muestra de eso. No llegó a España ejerciendo como diseñadora UX/UI. Primero tuvo que formarse y construir un nuevo perfil profesional.
La experiencia también le enseñó que no todo ocurre inmediatamente después de llegar. Hay etapas de adaptación, aprendizaje y construcción que requieren tiempo. Por eso, cuando habla de emigrar, insiste en la importancia de la paciencia.
La vivienda, uno de los desafíos más difíciles
Si existe un aspecto que considera particularmente complicado en la actualidad, ese es el acceso a la vivienda.
La situación en Alicante, según explica, se volvió exigente para quienes buscan alquilar. “Conseguir vivienda, eso sí que está un poco más complicado”.
Los requisitos pueden ser numerosos y, además, se necesita contar con una cantidad importante de dinero para poder ingresar a una propiedad.
Para alguien que acaba de llegar desde otro país, este puede convertirse en uno de los primeros grandes obstáculos de la nueva vida.
Encontrar un lugar donde vivir no depende solamente de que exista una vivienda disponible. También entran en juego las condiciones económicas, la documentación y las garantías necesarias para poder acceder al alquiler.

La experiencia de la altagraciense deja así una advertencia para quienes idealizan la posibilidad de mudarse al exterior pensando que todo se resuelve rápidamente.
La vida en otro país tiene oportunidades, pero también exige preparación. En ese contexto, planificar antes de viajar puede marcar una diferencia importante.
Una familia que también llevó Argentina a España
Mientras su carrera profesional avanzaba por el camino del diseño, Agustina también encontró junto a su familia una manera diferente de mantener un vínculo con Argentina.
Juntos llevan adelante una cafetería en España. El proyecto tiene una característica especial: nació con la intención de llevar un pedacito del país de origen hasta Alicante. “Con este proyecto quisimos traer un pedacito de Argentina a España”, explicó.
La propuesta no solamente tiene un componente comercial. También existe una intención emocional: ofrecer a quienes visitan el lugar la posibilidad de disfrutar sabores argentinos y sentirse, aunque sea durante un rato, un poco más cerca de casa.
Para quienes emigran, la comida suele convertirse en uno de los vínculos más fuertes con las raíces. Los sabores, los aromas y las recetas pueden funcionar como una especie de puente entre dos lugares. En este caso, ese puente también se convirtió en un emprendimiento familiar.


Así, mientras la joven construye su carrera profesional en una disciplina vinculada a la tecnología y trabaja con personas de diferentes partes del mundo, su familia mantiene una conexión mucho más tangible con Argentina a través de la gastronomía.
Dos mundos diferentes que conviven dentro de su nueva vida.
Viajar y descubrir Europa desde Alicante
Si existe una experiencia que Agustina disfruta especialmente, es la posibilidad de viajar. La ubicación de Alicante le permitió conocer lugares que durante años habían formado parte de sus sueños.
En estos casi cinco años pudo recorrer París y Marsella, en Francia; Roma, Milán y Palermo, en Italia; además de visitar Suiza y Londres. Cada uno de esos destinos significó la posibilidad de encontrarse con otras culturas, otras ciudades y otras formas de vivir.
Pero lo que más valora es la facilidad para desplazarse. “Lo que más me gusta de España es la facilidad para moverse y conocer lugares”.
Desde Alicante, Madrid puede quedar a pocas horas de distancia. Y la posibilidad de viajar a otros países europeos también resulta mucho más accesible.

Francia, Italia, Bélgica, Londres o Croacia aparecen dentro de ese mapa de lugares que puede explorar con una facilidad que desde Argentina sería mucho más difícil de imaginar para un viaje corto.
Esa cercanía con otros países se convirtió en uno de los grandes atractivos de su vida actual.
Para alguien que desde adolescente tenía curiosidad por conocer el mundo, vivir en Europa significó transformar muchos de esos sueños en experiencias concretas.
La otra cara de vivir lejos: extrañar
Sin embargo, viajar y conocer nuevos lugares no elimina la nostalgia. Hay cosas que la distancia vuelve más importantes y que no pueden reemplazarse simplemente con nuevas experiencias.
En el caso de Agustina, una de las cosas que más extraña de Argentina es la naturaleza. “Crecí teniendo muy cerca el río y mucho verde”.
Esa relación con los espacios naturales formaba parte de su vida cotidiana en Argentina. Estaban presentes en su entorno y eran parte de una rutina que probablemente antes parecía normal.
En Alicante tiene el mar y playas hermosas, pero la experiencia es diferente. Según relató, no es tan habitual encontrarse cotidianamente con aquellos espacios naturales que para ella eran parte de la vida diaria.
La diferencia puede parecer pequeña, pero cuando uno vive lejos comienza a descubrir que muchas de las cosas que extraña no son necesariamente grandes acontecimientos.

A veces son paisajes, rutinas, lugares conocidos o pequeños detalles que antes estaban incorporados a la vida sin necesidad de pensarlos.
Y, por supuesto, están las personas. Su familia y sus amigos siguen siendo uno de los principales vínculos con Argentina y uno de los aspectos que más extraña de su vida anterior.
Lo que emigrar le enseñó sobre sus propias raíces
La distancia también modificó su manera de valorar aquello que dejó atrás. La altagraciense considera que una de las grandes enseñanzas de vivir en otro país fue precisamente aprender a valorar más lo que antes parecía cotidiano.
“Vivir lejos te hace apreciar mucho más de dónde venís y todo el camino que recorriste para llegar hasta acá”, reflexionó. La frase resume una experiencia que suele aparecer en muchas historias de quienes emigran: salir del lugar de origen puede generar una mirada diferente sobre ese mismo lugar.

Cuando todo está cerca, muchas cosas se vuelven parte de la rutina y dejan de percibirse como algo especial. La distancia, en cambio, obliga a observarlas desde otro lugar.
Por eso también habla de haber aprendido a valorar más a su familia, a sus amigos y esas pequeñas cosas que antes podía dar por hechas. Pero esa transformación no se produjo únicamente en relación con Argentina.
También cambió su manera de verse a sí misma.
Salir de la zona de confort para crecer
Para Agustina, emigrar fue mucho más que trasladarse a otro país. Fue aprender: “Creo que la mayor enseñanza fue entender que salir de la zona de confort te hace crecer muchísimo”.
La frase aparece acompañada de una explicación muy concreta: empezar de cero obliga a resolver problemas que uno nunca imaginó tener que enfrentar.
Hay que adaptarse, aprender cómo funcionan las cosas en otro lugar, comprender una cultura diferente y tomar decisiones sin contar siempre con las mismas herramientas o redes de apoyo que se tenían en Argentina.

Todo eso puede resultar difícil, pero también genera crecimiento. En su caso, esa salida de la zona de confort terminó atravesando diferentes áreas de su vida.
Cambió de país, comenzó una nueva formación profesional, construyó una carrera en el mundo del diseño, desarrolló proyectos laborales con clientes internacionales, participó de un emprendimiento familiar y recorrió diferentes países europeos.
La vida que construyó en España no estaba completamente diseñada antes de viajar. Fue apareciendo.
Una vida que todavía no siente terminada
Después de casi cinco años en Alicante, Agustina no piensa que su historia en España haya llegado a un punto final. Todavía siente que tiene mucho por conocer y muchas experiencias por vivir.
Por eso, aunque Argentina continúa siendo su casa y la idea de volver siempre estará presente, actualmente no se imagina regresando para instalarse definitivamente. “Volver de visita, sin dudas”, respondió cuando piensa en su relación futura con Argentina.
La familia y los amigos siguen siendo un motivo suficiente para volver y mantener ese vínculo. Pero vivir nuevamente en Argentina es una decisión que hoy no aparece en sus planes inmediatos.
“No descarto volver algún día, porque nunca se sabe qué puede pasar, pero por ahora no me veo regresando a vivir”, expresó. Hay una razón detrás de esa decisión: siente que todavía tiene camino por recorrer en España.


No sabe exactamente cuánto tiempo permanecerá allí ni puede anticipar dónde estará dentro de algunos años. Pero en el presente siente que todavía existen oportunidades, proyectos y experiencias que quiere aprovechar.
Y quizás esa incertidumbre también sea parte de lo que más disfruta. Porque una de las razones que la llevaron a emigrar fue justamente la curiosidad por descubrir qué había más allá.
Un consejo para quienes todavía tienen miedo
Después de todo lo vivido, la joven dejó un mensaje para quienes alguna vez imaginaron hacer lo mismo pero todavía no se animan.
No promete que emigrar sea fácil. Tampoco dice que todo salga bien inmediatamente. Su recomendación es otra: intentarlo si realmente es un sueño. “Le diría que no tenga miedo de intentarlo”, sostuvo.
La incertidumbre, reconoce, es inevitable. Emigrar significa dejar atrás personas, lugares, costumbres y una vida conocida para comenzar otra en un entorno diferente. Por eso considera fundamental investigar y planificar.
Conocer el destino, entender qué documentación se necesita, informarse sobre las condiciones laborales y de vivienda y prepararse económicamente son aspectos que pueden hacer que la experiencia sea más llevadera.
Pero también recomienda paciencia. “Las cosas no pasan de un día para el otro”, recordó.

Para Agustina, la constancia termina siendo tan importante como la decisión inicial. El proyecto de emigrar no se termina cuando uno llega al aeropuerto de destino. En realidad, ahí comienza otra etapa en la que hay que construir.
Construir vínculos, construir una rutina, construir una estabilidad y, en su caso, construir también una nueva profesión.
De aquella pregunta a una vida completamente diferente
Casi cinco años después, resulta difícil imaginar todo lo que sucedió desde aquella conversación en la que apareció una pregunta aparentemente sencilla: “¿Y si nos vamos a España?”.
En aquel momento, tenía el deseo de conocer el mundo y vivir una experiencia diferente. Hoy tiene una vida construida en Alicante, una profesión que comenzó a estudiar en España, clientes de distintos lugares del planeta y un proyecto familiar que mantiene vivo el vínculo con Argentina.
También tiene recuerdos de ciudades europeas que alguna vez estuvieron solamente en su imaginación: París, Marsella, Roma, Milán, Palermo, Londres y distintos destinos que pudo conocer durante estos años.
Pero su historia no se resume en los viajes. Detrás de cada lugar recorrido hay también una adaptación, una búsqueda, una dificultad y una decisión.

Está el desafío de conseguir vivienda, la necesidad de encontrar oportunidades laborales, la paciencia para construir una carrera desde cero, la adaptación a una nueva cultura, la nostalgia por el río, el verde, la familia y los amigos.
Y también la satisfacción de descubrir que una decisión que alguna vez pudo haber parecido arriesgada terminó abriendo puertas que Agustina ni siquiera imaginaba.
Hoy, desde Alicante, trabaja en una profesión que no ejercía cuando vivía en Alta Gracia y que comenzó a estudiar precisamente después de emigrar. Diseña aplicaciones para clientes de diferentes partes del mundo y forma parte de un proyecto familiar que busca llevar un pedacito de Argentina hasta España.
No sabe si algún día regresará para quedarse definitivamente. Tampoco parece tener apuro por responder esa pregunta.
Por ahora, prefiere seguir recorriendo el camino que comenzó casi cinco años atrás. Porque si algo aprendió durante todo este tiempo es que salir de la zona de confort puede ser difícil, pero también puede llevar a lugares que uno jamás imaginó.
Agustina se fue de Alta Gracia con el deseo de conocer el mundo. Y, en ese intento, terminó descubriendo también una nueva versión de sí misma.





