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La Educación sobre la Mesa

La Educación sobre la Mesa. Hoy: «Hora del recreo»

La Educación sobre la Mesa. Hoy: "Hora del recreo"
Por Laura Iglesias (Especial para «La Educación sobre la Mesa»)

 “Puedes aprender más de un individuo en una hora de juego, que en un año de conversación.”

Platón

Recreo, en cualquier situación, significa recrearse, descansar, jugar, divertirse.  Pero UN RECREO EN LA ESCUELA ES MUCHO MÁS QUE ESO, es donde comienzan esas amistades que habitarán nuestro recuerdo; es la anécdota de un golpe o travesura, es una pelea que termina con una reconciliación o una interesante charla con un profe o director. Es el lugar donde un niño intenta ser él mismo, también donde aparecen semáforos rojos que indican que algo entre los chicos no está resultando; y esta conclusión es posible si los docentes, la escuela, está atenta. Parece sencillo, pero cuánto es para ser un recreo. Y eso sin mencionar la necesidad e importancia de éste desde la neurociencia, la psicopedagogía y la pediatría.

El recreo y su función social.

“Según una investigación realizada por la universidad de Oregón, el recreo ofrece beneficios para la formación de los niños ya que les da la oportunidad de desarrollar habilidades sociales; la solución de problemas concretos, diálogo y resolución de conflictos interpersonales con sus compañeros. “En el aula, el maestro lleva un control más cercano de las interacciones entre los alumnos, acción necesaria para poder moderar un orden que permita llevar la clase en una forma eficiente. El receso aparece como  algo valioso, porque es el único momento en que los niños están a cargo de sus propias relaciones con sus compañeros. Pero para que esto suceda,  en conjunción con ese objetivo deseado, los docentes deben estar atentos, empáticos y vigilantes para intentar asegurar que el tiempo invertido en el descanso sea productivo y libre de conflictos graves, peleas, agresiones verbales o bullying.

En la realidad escolar el recreo, y específicamente para el docente, representa un momento en el que se hace difícil poder disfrutarlo o vivirlo como un descanso recreativo y como parte de una extensión de la formación ciudadana, en relación directa con la convivencia, como se hace referencia en el comentario anterior.

Influyen muchos factores, sobre todo los que están vinculados con las necesidades corporales de movimiento que evidencian los niños en sus juegos; los impulsos de correr, de saltar, entre otros, que hacen del patio una pista de atletismo, por definirlo de una manera simpática. Pero si lo pensamos un instante, percibiremos que en estos recreos se ve LA AUSENCIA DE LA TECNOLOGÍA, Y BIENVENIDA SEA ESTA AUSENCIA. PORQUE LOS CHICOS PUEDEN RELACIONARSE EN VIVO Y EN DIRECTO; PUEDEN CONVERSAR, PUEDEN MANIFESTAR EMOCIONES: REIRSE, ENOJARSE; PUEDEN RECONOCERSE, AMIGARSE, COMPARTIR; ES LA OCASIÓN DE DEMOCRATIZAR EL APRENDIZAJE, GESTIONANDO OPORTUNIDADES EN LAS QUE LOS ALUMNOS PUEDAN CONVIVIR ENTRE ELLOS, en un espacio en el que no interviene la organización áulica.

En conclusión

Hay muchas maneras de aprovechar el recreo como una experiencia de aprendizaje y ayudar a los niños a generar la inteligencia emocional y habilidades sociales necesarias para recibir mejor el conocimiento producido por las clases formales. Solo es necesario cambiar la imagen que se tiene de este tiempo, como interrupción o recompensa, y considerarlo una clase más en la que los alumnos deciden cómo quieren aprender.

Es hora de nuestro recreo, y espero lo disfruten en este domingo.

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