Luego de una semana marcada por retos virales, pintadas y amenazas, la ENSAG decidió restringir completamente el uso de celulares y reforzar espacios de diálogo. La directora Victoria Moreno explicó a AGNoticias cómo se vivió el primer día de la medida y qué pidieron los estudiantes.
La Escuela Normal Superior Alta Gracia (ENSAG) atraviesa un momento de profunda reflexión y reestructuración de sus vínculos. Tras una serie de episodios que comenzaron con retos virales expresados en pintadas dentro de los baños de la institución y que escalaron a situaciones de amenazas, las autoridades decidieron poner un freno.
En diálogo con nuestro medio, la directora del establecimiento, Victoria Moreno, analizó el trasfondo de estos incidentes. Vinculándolos a un contexto social marcado por la violencia y el individualismo, donde el adolescente se encuentra en una posición de extrema vulnerabilidad y soledad.
Ante la urgencia del panorama, el equipo directivo y los docentes de la unidad académica resolvieron hacer un alto en la vorágine cotidiana. Según explicó Moreno, se trató de un necesario paréntesis para pensar líneas de acción conjuntas. Priorizando el cuidado de la vida y la construcción de una verdadera escuela de bienestar.
En este sentido, remarcó que el abordaje no se limita a un gran cronograma de acciones macro. Sino que radica en prestar atención a los pequeños detalles. Como ejemplo, mencionó la importancia de observar si un estudiante se aísla o no se siente bien, para acercarse rápidamente y ofrecer un momento de escucha. Un gesto minúsculo que puede evitar situaciones mayores.
Como parte de estas nuevas medidas de convivencia, la institución implementó la restricción total del uso de teléfonos celulares. La normativa no solo rige para el ámbito pedagógico dentro de las aulas, sino que se extiende a los momentos de recreo e incluso a las compras en la cantina y la fotocopiadora. Donde se suspendieron las transferencias virtuales para volver al uso de dinero en efectivo.
Victoria celebró el impacto inmediato de esta decisión durante su primer día de aplicación. La directora relató con emoción que, al ingresar al Salón de Usos Múltiples (SUM), pudieron observar cómo los estudiantes volvían a mirarse a los ojos y a conversar sentados en el suelo. Demostrando que existe una necesidad real de volver a la palabra y a la conexión humana.
El abordaje integral de esta coyuntura también requirió el fuerte acompañamiento de las familias, quienes acudieron masivamente a las reuniones convocadas por la escuela. La responsable de la institución indicó que los padres se mostraron contentos por la iniciativa de reconexión y aportaron ideas para generar nuevos talleres y espacios de manualidades.
Sin embargo, el mensaje más fuerte e interpelador provino de las asambleas con los propios alumnos del nivel secundario. Durante los encuentros en las aulas, los jóvenes manifestaron de manera contundente la necesidad de ser escuchados. Pidieron explícitamente que los adultos se ocupen de su salud mental y demandaron espacios de reflexión para que la escuela vuelva a sentirse como un entorno seguro y de contención emocional.




