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Cómo proteger las plantas de las heladas

Pasión por las plantas: cómo protegerlas de las heladas

Llega AG Verde a los domingos de AG Noticias. Esta columna está pensada para hablar de plantas, árboles y naturaleza, homenajeando al mundo verde que nos rodea día a día. En esta ocasión, hablaremos de cómo proteger a las plantas de las heladas.

Algunas ideas para evitar las heladas

En estos últimos días, descendió notablemente la temperatura y esto afecta a nuestras plantas. Las heladas provocan deshidratación, ya que las raíces no son capaces de absorber el agua necesaria. Cuando las temperaturas bajan demasiado el agua se congela, lo cual es un problema.

Por tal motivo tenemos que protegerlas. La mejor manera de cubrir las plantas es con plástico de burbujas o, en su defecto, con plástico transparente normal. De este modo, no se niega el paso de la luz y se evita que el aire frío entre en contacto directo.

La tela antiheladas, conocida también como malla antiheladas o manta térmica para plantas, es un velo que protege los cultivos de las condiciones climatológicas adversas, como el frío, la escarcha, el hielo y la nieve. Las mantas térmicas están fabricadas a partir de fibras de polipropileno y su empleo tiene múltiples ventajas.

Protege las plantas del frío, las escarchas y las heladas hasta -4ºC creando un microclima entre la tierra y la manta térmica; eso hace que aumenta la temperatura entre 2 y 5ºC con respecto a la temperatura ambiental.

¿Qué hacer cuando el daño ya está hecho?

Dado que la congelación conlleva la pérdida de agua de la planta, hay que tratar de humedecer el ambiente. Si la planta que ha sufrido la helada está en una maceta, bastará con ponerla cerca de un humidificador. Si está plantada directamente en el suelo, podemos ayudarla con un pulverizador de agua.

Para proteger las macetas, te recomendamos un truco muy sencillo, que consiste en forrarlas con cartón o con plástico de burbujas. Deja siempre libres los agujeros de drenaje por si la situación se alarga durante días. También te aconsejamos moverlas para agruparlas, ya que sufren mucho menos cuando están juntas. El riego también juega un papel fundamental. La frecuencia de riego en invierno debe ser aproximadamente cada 15 días o más, dependiendo de la necesidad de las plantas y sólo a modo de apoyo o mantenimiento. Te recomendamos regar las plantas a primera hora de la mañana o al anochecer.

Es mejor cubrir toda la planta, especialmente por las noches. Podes ponerla cerca de una pared, formando 2 o 3 filas, con las más altas detrás; instala dos tutores o estacas altos en los recipientes de los extremos y cubrilos a todos con algún plástico u otro material.

Si no es posible ponerlas al lado de una pared, usa dos sillas o caballetes para formar una estructura de sujeción del plástico. En medio de las dos sillas agrupa las macetas, con el ejemplar más alto en el centro y colocando un tutor alto. En cualquier caso es mejor orientarlas al sur.

Recordá destaparlas durante el día para que puedan respirar y evitar el exceso de humedad si las cubriste con plástico o para que les llegue la luz solar si las cubriste con arpillera.

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