Honrando al gran Indio Solari, “violencia es mentir”, decía al referirse a la discursividad. En tiempos donde todo parece politizarse, la seguridad tampoco escapa a esa idea.
Cuando los tiempos electorales se acercan, algunos encuentran en la seguridad un terreno fértil para la confrontación política. Y la seguridad se ha convertido en una carta para jugar desde las oposiciones.
La inseguridad es un problema real: hay robos, delitos, homicidios y narcotráfico. Pero la pregunta aparece en otro lado: ¿la discusión busca soluciones o simplemente encuentra en cada hecho una oportunidad política?
En los primeros seis meses del año la ciudad atravesó un sin fin de vaivenes
El 2026 comenzó con una batalla campal en el parque Sierras Hotel y la responsabilidad se pasó de policía a municipio y a provincia. Cosa que llevó a un triángulo de declaraciones cruzadas entre Marcos Torres, quien era el Intendente en función, el comisario Hector Villagra quien estaba a cargo de la departamental y el Ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros.
Tras un impass, café de por medio, entre Torres y Quinteros todo pareció haberse ordenado. Sin embargo, el episodio dejó expuestas tensiones que volverían a aparecer meses después.
Desde febrero los pasillos de España 112, también los pasillos municipales, ya advertían el advenimiento de un posible recambio en la Dirección de la departamental.
En febrero, uno de los robos más impactantes de la historia reciente de la ciudad ocurrió. Planeado al milímetro y todavía sin resolución, en Mordiy, en pleno centro a la madrugada se llevaron una caja fuerte de más de 200kg con una suma millonaria dentro, habiendo hecho antes un boquete y arrojando la caja desde un techo al suelo.
En abril, se lamentó la muerte de dos jóvenes motociclistas que chocaron con un caballo en Ruta 5. Hecho que desencadenó un debate entre una oposición que no dudó en atribuirle las vidas al área de seguridad local y esta última delegando la responsabilidad a provincia. Una vez más, el debate volvió a concentrarse menos en el hecho y más en las responsabilidades políticas.
En mayo trascendió un video de una cámara de seguridad de una mujer violéntamente asaltada que fue arrojada al piso y arrastrada en la plaza del Hospital a plena luz del día.
Llegamos a junio donde, lo que en febrero sonaba como un rumor se terminó concretando. Entre la oscuridad y el frío de la noche del sexto mes del año se dio la salida de Hector Villagra de la Departamental y la asunción de Roque Carabajal.
La transición policial y sus cuestionamientos
Como quien no quiere la cosa, se hizo el traspado de mando y en una reunión con autoridades de la seguridad provincial se oficializó a Carabajal como el responsable de la zona.
Una transición que recibió cuestionamientos por la falta de información pública y la forma en que se comunicó. Que tras la presión del cuarto poder se concretó una improvisada conferencia de prensa informada doce horas antes luego de un gran debate.
Transitando el último mes del primer semestre, Alta Gracia se encuentra con una nueva conducción policial, un gobierno local intentando reforzar la prevención con recursos limitados, una oposición que coloca la seguridad en el centro del debate y vecinos que conviven diariamente con la incertidumbre.
Porque quizás la discusión ya no sea si la inseguridad existe. La verdadera discusión es otra: si la política quiere debatir cómo resolverla o solamente quién capitaliza cada hecho cuando ocurre.




