Por Germán Tinti (especial para Crónicas al Voleo)
Si bien la República Libre de Verdis tiene un territorio a orillas del Danubio en un sector en que la frontera entre Serbia y Croacia, no está del todo definida. Es conocida como Gornja Siga, y puede decirse que esta micronación es, fundamentalmente, de existencia virtual. O sea, digamos, no tiene ciudadanos fuera de las redes sociales, ninguno habita, y en general ni siquiera conoce, el terruño.
Su «independencia» no ha sido producto de largas guerras, ni de épicas gestiones diplomáticas, ni de conquistas militares o culturales. Podemos decir que la República Libre de Veris es producto del ocio de un adolescente australiano que pasaba sus horas muertas en la web.

Los restos de Yugoslavia
Daniel Jackson nació en Melbourne en 2004 y pasó buena parte de su vida entre Australia y Gran Bretaña, de donde son naturales sus padres. Cuando tenía 14 años, junto con algunos amigos, descubrió una franja de tierra de algo más de 50 hectáreas que no era reclamada por ninguno de los países que la rodeaban. ¿Se trataba de jóvenes exploradores, boy scouts o jóvenes castores como los sobrinos del Pato Donald? De ningún modo. Nativos digitales, Daniel y sus amigos exploraban el mundo a través de internet.
Cuando Yugoslavia se desintegró tras la guerra de los Balcanes, dando a luz a Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Montenegro, Macedonia del Norte, Serbia y Kosovo, quedó –entre Serbia y Croacia, una franja de tierra aparentemente olvidada. Jackson y sus amigos, apasionados por estas cuestiones geopolíticas, imaginaron su propio país.
Los padres fundadores dieron un marco teórico a la nueva nación. En su página web informan que el país fue proclamado el 30 de mayo de 2019, que sus idiomas oficiales son el inglés, serbio y croata y su bandera es exactamente igual a la argentina.

El decálogo
En una entrevista a Página 12, el presidente provisorio se refiere a la relación con sus vecinos serbios y croatas: «Queremos tener la mejor relación posible con ellos. Aunque es nuestra prioridad, también buscamos el reconocimiento internacional de otros estados soberanos. Ya estamos en contacto con varios políticos y partidos que trabajan con nosotros para conseguirlo». Agrega, además, que «un grupo de personas y yo fundamos Verdis y, con ella, buscamos marcar una diferencia única en el mundo. Queremos probar algo diferente y creemos que tendrá un impacto positivo».
Y es que en una especie de decálogo publicado en su sitio web, Verdis abraza todos los objetivos y principios bienpensantes propios de los tiempos que corren. Entre otras afirmaciones, se declara consciente del medio ambiente y que aspira a ser un país ambientalmente sostenible. También sostiene que en el país todos tienen voz, libres de la opresión gubernamental. Sus leyes buscan proteger a los ciudadanos y sus derechos humanos fundamentales. En Verdis, todos son considerados iguales, independientemente de su religión, nacionalidad, etnia, etc. Otra de sus aspiraciones es fomentar la reconciliación entre los grupos étnicos con el objetivo de superar las divisiones históricas y promover una sociedad inclusiva.
Expulsados de su país
Sin embargo, y más allá de esta declaración de buenas intenciones, en la pestaña «visite Verdis» puede advertirse un alarmante aviso escrito en letras blancas sobre un fondo rojo. El breve comunicado advierte: «Debido a la invasión ilegal de Verdis por parte de las autoridades croatas el 12 de octubre de 2023, es posible que parte de la información de este sitio web esté desactualizada».
Lo que sucedió es que en esa fecha, Jackson y un grupo de seguidores intentaron establecerse físicamente en el territorio. Y como los tipos se mandaron de una, las autoridades croatas se hicieron presentes en el lugar y le los llevaron detenidos. Al poco tiempo le metían un patada en el or… los expulsaban y le prohibían de por vida la entrada al país. Y así no hay forma de que lleguen a Verdis, salvo que se tiren en paracaídas.

Así las cosas, el pretendido desarrollo de esta nación ha entrado en estado de espera. Las «desinteligencias» con el gobierno de Croacia ponen en duda aquello que afirma la página web: «El país avanza día a día de forma significativa en su desarrollo. Esto abarca desde el avance hacia el reconocimiento por parte de los Estados miembros de la ONU y una mayor participación en la comunidad internacional, hasta la asistencia humanitaria y el desarrollo del territorio». Según entiendo, el status de la República Libre de Verdisb no estuvo incluido en el orden del día de la última reunión de la ONU. Tal vez debería renunciar el ministro de relaciones exteriores, si lo hubiera.
Al respecto, Jackson se muestra algo frustrado por el avance de las gestiones diplomáticas. aunque no pierde sus esperanzas: «Hemos mantenido un pequeño diálogo con gobiernos de todo el mundo, desde ayuntamientos hasta gobiernos estatales. Pero todavía no tenemos ningún reconocimiento internacional de ningún estado miembro de la ONU. En el futuro, esperamos que esto cambie y que la comunidad internacional decida reconocernos».
La ciudadanía
Si algún lector está pensando en hacerse ciudadano verdisiano, Jackson ha sostenido que obtener la ciudadanía es gratuito, (aunque no lo es), pero no es simple: primero se debe conseguir que dos ciudadanos avalen la solicitud, hay que convertirse en e-resident plus, a lo que se llega luego de 11 meses de e-resident activo.
Además, el postulante se debe comprometer a aceptar una posible futura reubicación si se lograran avances en el tema territorial, lo cual no parece muy viable en estos días. Finalmente, y aquí está la trampa, hay que soltar unos 300 Euros en concepto de «tarifa de procesamiento». También es posible realizar donaciones y comprar el merchandising. Ciertamente, Verdis da algunos dividendos. Tal vez habría que aumentarle el sueldo al ministro de economía, si lo hubiera. De todos modos, no hay que hacerse ilusiones, el pasaporte verdisiano no te permite entrar a la Unión Europea.

La utopía como horizonte
Sin embargo, Jackson no se baja de su utopía y reitera a quien quiera escucharlo que su deseo es crear una ciudad-estado humanitaria y respetuosa con el medio ambiente. «Uno de nuestros objetivos –insiste– es reconciliar a los grupos étnicos que rodean a la región, como croatas y serbios. Esperamos que Verdis sirva también de zona neutral y de sitio para las negociaciones entre las partes. También esperamos poder aportar infraestructuras con conciencia medioambiental: desde molinos hidroeléctricos para la electricidad hasta granjas verticales. Queremos hacerlas más populares, especialmente en el sureste de Europa. Y aunque muchos de estos planes son ambiciosos y costosos, trabajamos por ellos cada día, para ayudar a conseguir más paz y un mundo más consciente del medio ambiente».
El trabajo, de acuerdo a los objetivos trazados, será arduo y los resultados inciertos. Debemos tener en cuenta que nada hay en la breve superficie verdisiana. Como dice la canción: «Acá podríamos fundar / Una nueva ciudad / Con cada piedra en su lugar / Sin nada que cambiar». El proyecto suena descabellado, pero la humanidad, a pesar de todo, tiene tiempo y lugar para estas quimeras.




