Por Raúl Pourtau, exclusivo para AGNoticias
Continuamos repasando la historia y las historias de nuestro tango. Hemos hablado de cantantes, de referentes que con su voz marcaron una época. Hoy, vamos a dedicarnos a las agrupaciones musicales. Y a una orquesta muy particular, por cierto.
En las décadas del 20, del 30 y parte de los años 40 se conformó una orquesta que nunca hizo presentaciones en vivo. Solo fue creada para grabar. En ese período se registraban muchos discos para acompañar cantores y cancionistas pero que eran versiones que dificultaban el bailar.
Y ello fue uno de los fundamentos que motivaron a la empresa R.C.A. Víctor a crear la llamada Orquesta Típica Víctor, que solo registraba tangos instrumentales para facilitar el baile a los amantes del tango. Estas grabaciones singulares las adquiría la gente para animar reuniones familiares.

No faltaban en los hogares de entonces esos discos «para mover el esqueleto». Ese fue el motivo por el cual a esa agrupación se la denominaba «la orquesta invisible» o también las producciones eran llamados «los tangos caseros».
Esa idea tuvo una mente gestora: el maestro Adolfo Carabelli, que era por entonces director de la Casa Víctor. Tiempo más tarde se le agregaron al conjunto vocalistas o «chansoniers» que cantataban solo una parte del tango.
Esa orquesta, al principio, estuvo integrada por Luis Petrucelli, Nicolás Primiani y un joven Ciriaco Ortiz en bandoneones, Manlio Francia, Agesilao Ferrazano y Eugenio Romano en violines, Vicente Cortese en el piano y Humberto Constanzo en contrabajo .Con el paso del tiempo fueron integrando la agrupación notables músicos como Elvino Vardaro, Aníbal Troilo, Carlos Marcucci o Federico Scorticati entre otros. Está agrupación se creó en 1925 y se disolvió en 1944.




