El aislamiento social, preventivo y obligatorio implementado en Argentina desde el 20 marzo sacó a la luz diferentes facetas de nosotros mismos que quizás no conocíamos, o con las cuales no estábamos muy «amigados».
Hay quienes en este aislamiento optaron por hacer rutinas de entrenamientos dos veces al día, mientras que otros redescubrieron su lado «Master chef» cocinando budines o diferentes tipos de recetas exóticas. Por otra parte, están quienes empezaron cursos de idiomas, mientras que otros se pusieron en campaña de acomodar el placard o arreglar el mueblecito del comedor.
Sin embargo, no es el caso de todos. También están aquellas personas que reconocen que su cuarentena no es «tan productiva» como quisiesen, los que no les apetece hacer una clase de yoga en vivo, cocinar las galletitas fitness de Instagram, cambiar la decoración del hogar, sumase al último reto viral de las redes sociales, leer el libro más existencial de tu vida, que te pasen una lista con mil películas pendientes o hacer videollamadas todo el tiempo.

Durante la cuarentena, muchos perfiles de Instagram nos ofrecen una larga lista de actividades para hacer. Incluso se pusieron de moda los challenge en los que nos animan a imitar a famosos y figuras públicas en distintos retos que lanzan en sus redes sociales.
Todo esto puede motivarnos y proporcionarnos muchas ideas para no aburrirnos y mantenernos activos. Sin embargo, no todas las personas vamos a vivir de la misma manera esta cuarententa ya que no todos tenemos los mismos factores que nos condicionan nuestra rutina diaria. Ahora contamos con más tiempo disponible del que solíamos tener para estar en nuestra vivienda habitual, lo que provoca un aumento del consumo de Internet y de las redes sociales.
«Lo que sucede es que cuanto más tiempo estamos online, más incrementa nuestra necesidad de seguir conectados y, a su vez, nuestra dependencia a las redes» afirma el psiquiatra Pedro Horvat.
No caer en los extremos
La situación del encierro y el aislamiento puede generar en muchas personas diversas preocupaciones a tal punto que no se sientan con fuerzas para hacer ninguna actividad. Durante estas semanas pueden surgir todo tipo de pensamientos y generar varias emociones. Sentimientos como la tristeza, el miedo, la angustia o la ira, pueden aparecer y no pasa nada, es normal y la mayoría de las personas estamos atravesando por ellos.
Entrevistado en el programa Corta por Lozano, Horvat dijo: «Estamos en una especie de pausa. Para poder sobrellevar este tiempo necesitamos que esa pausa sea una pausa activa, una pausa que nos enriquezca. No hablo de hacer una actividad las 24 horas del día, no se trata de eso. Pero si que nos enriquezca en aquello que sea de nuestro interés. Por ejemplo, la posibilidad de conversar con aquellos con quien comparto la cuarentena. En utilizar estas nuevas herramientas para comunicarme con amigos. No para llenar el tiempo, sino para poder acercarnos de un modo que la cotidianidad no nos permite».

En estos días de cuarentena, es importante que estemos alerta de no quedarnos demasiado pasivos si no queremos caer en dinámicas que afecten a nuestra salud física y mental de forma negativa: «hay que encontrar un punto medio entre la sobre exageración de las actividades y pasarse todo el día en la cama comiendo chizitos. Tenemos que tratar que este tiempo sea útil» aseguró.
Es igualmente positivo poner en marcha aquellos proyectos pendientes o retomar viejos hobbies que dejamos de lado inmersos en la cotidianidad. Así como es válido relajarse y no hacer nada. En definitiva, en este tiempo de cuarentena hay tiempo para todo.

