El proyecto que comenzó el pasado mes de junio continúa con funciones todos los recreos. La nueva sala de cine escolar enseña que también se aprende soñando.
Desde junio, la Escuela Presidente Yrigoyen vive una transformación silenciosa pero poderosa: inauguró su propia sala de cine escolar, un espacio que combina pedagogía, arte y encuentro vecinal. La propuesta se concretó gracias al trabajo articulado entre docentes, familias y estudiantes. Y lo mejor: hay funciones todos los recreos.
La nueva sala no solo representa un avance en infraestructura, sino una herramienta pedagógica estratégica. Las docentes ahora pueden incorporar contenido audiovisual a sus clases sin perder tiempo en logística o improvisaciones técnicas.
Pero además, el espacio funcionará como punto de encuentro familiar: en el marco del proyecto institucional Voces por los Derechos, se realizarán proyecciones mensuales abiertas a las familias, con cortos y películas que aborden temáticas sociales y culturales.

Cada función está pensada para estimular distintas áreas del conocimiento y la sensibilidad. Las temáticas permanentes van desde la historia y la ciencia (“Viajes en el Tiempo”, “Descubriendo el Mundo”) hasta lo emocional y lo fantástico (“Emociones en Pantalla”, “Un Mundo de Fantasía”). Todo ocurre en un ambiente cálido y cuidado, decorado por la vicedirectora Mariana y la profesora de artes visuales Yamana. Las familias también pusieron manos a la obra: muchas mamás confeccionaron almohadones para hacer más cómodo el lugar.
La cartelera se renueva con cada recreo, y cada proyección promete ser —como dice el afiche que adorna la entrada— una nueva aventura para aprender y soñar. Más que una sala de cine, el proyecto encarna una manera diferente de enseñar, de vincularse y de construir comunidad desde la escuela.




