Por la Dra. Laura Iglesias (Especial para «La Educación sobre la Mesa»)
“Pensar al espacio público como escenario de aprendizajes, implica su reconocimiento como ámbito privilegiado para promover el sentido de pertenencia, el fortalecimiento y la construcción de la identidad ciudadana a través del desarrollo de diversas capacidades en los/as estudiantes.”
Espacio público. Actualmente, los espacios dedicados a los niños en las ciudades son escasos. El pedagogo italiano Francesco Tonucci afirma que los niños están “protegidos” de las escaleras de uso habitual, confinados en espacios especializados y que no conocen más que el tiempo programado. Heráclito decía que el saber penetra por los sentidos.
¿Qué saber pueden sugerir los espacios planos y ortogonales que no permiten ninguna experimentación kinestésica, sin cambio de niveles, sin rincones ni escollos para atravesar?. ¿Qué se puede aprender de materiales que no tienen olores, trazo de uso, ni rugosidades?. ¿Qué se puede sentir cuando los ambientes se climatizan tanto que el frío y el calor del exterior son como una imagen en el cine?. ¿Dónde se podrán esconder para decirse sus secretos y sus miedos en espacios continuos?
Espacio público, confluencia social, cultural y política
De manera general, el espacio público es el escenario de la interacción social cotidiana. Se caracteriza, en principio, por ser accesible a todos. Como la calle, las veredas, la plaza, entre otros. El espacio público tiene una dimensión social, cultural y política. En este sentido, es un espacio donde se produce interacción cultural, relaciones sociales, identificaciones y donde es deseable que se produzca debate. Es así que un espacio público se podrá evaluar en función a la viabilidad y la calidad de las relaciones sociales que facilita. Por la capacidad de albergar a los distintos colectivos sociales que interactúan poniendo en juego la expresión de los intereses y necesidades de cada cual.
Aunque debemos reconocer y hacer mención que en la actualidad, el desarrollo de la comunicación digital, crea nuevos tipos de experiencia en común en las que a menudo las personas dejan de compartir el mismo lugar, para coincidir en plataformas virtuales. La proximidad espacial no es ya condición del espacio público.
Esta transformación urbana señala una revalorización del ámbito privado, del hogar, que rápidamente va incorporando lo público dentro de sí a través de la virtualidad.
Más allá de esta breve reseña, el espacio ciudadano de uso común, es un escenario que invita a una interacción, en constante permanencia, de los saberes adquiridos, formales e informales, que cada uno de nosotros lleva consigo. Lo cual a su vez genera oportunidades de renovar e incorporar aprendizajes al democratizar y visibilizar la pluralidad de conocimientos que cada persona transmite en su actuar social.

Espacios públicos, oportunidades de aprendizajes
La relación dinámica entre las personas, así como entre las personas y los objetos. La variedad de estímulos, la distribución espacial de un lugar. Las condiciones de infraestructura y recursos disponibles de un predio, el contexto, abierto o cerrado, natural o artificial, todo influye en las experiencias de aprendizaje.
La reconquista de los espacios públicos como escenarios de construcción colectiva de conocimiento, permite recuperar la función de socialización de éstos en el encuentro con otros, como así también a través del juego.
El espacio público en lugares abiertos, las calles, los museos, parques, y otros, pueden ser considerados como redes que entrelazan saberes. Se convierten en itinerarios que potencian la adquisición de nuevas experiencias vinculadas a reafirmar y sumar nuevos aprendizajes.
El foco en los espacios públicos
Existe una decreciente presencia de niños en el espacio público, en parte por razones de inseguridad. También por la existencia de espacios poco propicios para su integración. O por la escasez en la calidad de tiempo compartido familiar, invadido por nuevas tendencias urbano-culturales.
Si ponemos el foco en el juego, además de ser un derecho de la niñez, permite el establecimiento de reglas y la asunción de diferentes roles. Esto posibilita que niños, niñas y adolescentes aprendan a esperar, compartir y colaborar, entre otras cosas. Estas capacidades sociales que se desarrollan a través del juego, del deporte o la actividad física como también el arte y la cultura, se constituyen en espacios de pertenencia. Espacios que a futuro contribuyen a la formación de una ciudadanía corresponsable y comprometida en el cuidado y valoración de los espacios públicos seguros.
En los espacios públicos se hace posible la existencia de una educación para la vida. Que abarca una ciudadanía activa, con aceptación, comprensión, derechos, paz, desarrollo de capacidades físicas, psicológicas, espirituales, sociales, emocionales, cognitivas y culturales, y con lugar para todas las personas que los habitamos.
Que disfruten de un hermoso domingo !!!

