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En el 50º aniversario de UNADENI homenajearon a Yoli, la primer maestra jardinera de Alta Gracia

En el 50º aniversario de UNADENI homenajearon a Yoli, la primer maestra jardinera de Alta Gracia

«Ser maestro jardinero es vocacional, difícil es que encuentres un maestro jardinero que no ame sus niños», fue una de las frases que dejó a Agnoticias, Yolanda Moreschi, la primer maestra jardinera de Alta Gracia. Hoy, en el 50º aniversario de UNADENI, homenajearon su labor comprometido en las primeras infancias.

A 50 años del nacimiento de la Unión Nacional de Educadores de Nivel Inicial (UNADENI), se realizó un homenaje a la primer presidenta de esta institución en Alta Gracia, María Elena Sola y a la primer maestra jardinera que hubo en la ciudad, Yolanda Moreschi.

Más conocida como «La Seño Yoli», ella se desempeño en su labor como maestra jardinera en una escuelita de Villa Oviedo por más de 30 años. Generaciones de alumnos e hijos de alumnos, hoy la homenajearon en la plaza Vera Peñaloza, donde concurrieron además autoridades municipales y familiares de las mujeres que recibieron el homenaje.

Agnoticias estuvo allí, donde dialogó con la protagonista de este acto, la seño Yoli. La maestra, recordó aquellos comienzos complicados en su carera.

«Fue desesperante porque no teníamos referencias, no había otro jardín. Entonces lo que hicimos fue que en los veranos, en el mes de febrero íbamos todo el mes a Córdoba. Íbamos para aprender, por lo menos, cual era la finalidad del jardín de infantes porque no conocíamos ni siquiera que finalidad teníamos que cumplir. (…) Yo no era maestra jardinera, entonces esperábamos el verano para hacer en el mes de febrero un curso de aprendizaje, pero en un mes de aprendizajes, aprendías a hacer manualidades con las manos, a usar el tiempo en el jardín. A medida que fuimos haciendo estos curso de verano y aprendiendo la finalidad del jardín», comentó Yoli.

Su etapa en Villa Oviedo

Yoli recordó aquellos días en Villa Oviedo, donde más que formar a sus alumnos, se convirtió en mucho más que una maestra. «Me jubile en Villa Oviedo porque me enamore. Me enamore del ambiente, de las necesidades, me enamore de que no era solos maestra sino eras madre, eras asistente social, eras la que les daba catequismo. No terminaba la hora escolar con las tres horas del jardín de infantes, era la vida en Villa Oviedo. Pienso que el alma del maestro jardinero, es diferente al total, al común del maestro. El maestro jardinero es vocacional, difícil es que encuentres un maestro jardinero que no ame sus niños. Hay que tener mucha paciencia, hay que ser muy madre para pode restar ahí.

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