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Diez notas sobre el Diez

Diez notas sobre el Diez: «La pelota siempre al 10»

Diez notas sobre el Diez: "La pelota siempre al 10"

Como homenaje a Diego Maradona, y a todo lo que nos dio como futboleros que somos, AGNOTICIAS publicará una serie de artículos titulados «Diez notas sobre el Diez». Periodistas de nuestra redacción, y columnistas invitados desgranarán cada día, una historia distinta recordando el genio del fútbol mundial.

La pelota siempre al 10

Y Jesús dijo: “me voy, de tacticas ya no hablo. Pero un consejo les doy, la pelota siempre al diez que ocurrira otro milagro…”

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El día que el Diego se hizo inmortal

No podemos decir que cuando el Diego llegó al mundial del 86, todavía no era famoso. En ese momento, la leyenda ya estaba en camino. Pero a partir de ese día, ese 22 de junio en México, nadie volvió a cuestionar la grandeza futbolística de Maradona. 

El Diego entró a la cancha como todos los partidos. Defendiendo a la celeste y blanca con el alma y con las piernas, por supuesto. El contrincante del partido no era cualquier país: era Inglaterra. Si bien los conflictos políticos no se solucionan en la cancha, la herida de la guerra de Malvinas estaba muy fresca. Había que ponerle el triple de huevos a ese partido, para todos los argentinos. Se disputaba el pase a la semifinal del mundial, y no era una opción quedar afuera.

Los que vieron ese partido, dicen que la piel de gallina estuvo desde el himno. Porque Maradona tenía eso. Usaba la camiseta y se volvía la camiseta. El era toda la Republica Argentina jugando en esa cancha. Ese día, el territorio argentino tenía todas las emociones a flor de piel. 

El partido llevaba 51 minutos, iba 0 a 0. Y el Diego estaba dándolo todo, cómo de costumbre, con esa picardía que lo caracterizaba. Fue en ese momento en el que, luego de pasar a un par de jugadores opuestos, logró llegar al arco de los ingleses. Un poco con la cabeza, un poco con la mano de Dios y un poco con el corazón. Gol de Argentina. La tribuna enloquece. Los ingleses llenos de bronca, pero validan el gol igual. Un pueblo gritando “Maradona”. Los padres de los pibes que fueron a las Islas Malvinas gritando “Maradona”. Toda Villa Fiorito gritando “Maradona”. Es que en ese momento, “Maradona” y “Argentina” eran sinónimos. Y qué honor poder decir “yo estuve ahí” para quienes vivieron eso. Que lindo ser argentino en ese momento. 

Pero la historia no queda ahí. Porque después vino el gol del siglo. Maradona solo corrió contra el arco. Solo corrió. Porque era lo que había aprendido de chico: a correr con la pelota. Esquivó ingleses, esquivó al arquero. esquivó absolutamente todo. Pero lo logró. Al minuto 55, Argentina ya iba 2 a 0. Y ese día, Diego Armando Maradona se convirtió en una leyenda. Ese día, se consagró D10S.

El Diego dijo que el primer gol no lo hizo con su mano. Dijo que fue la mano de Dios. Y así fue. Años después, en 2002, declararon al gol del siglo cómo el mejor gol de la historia de los mundiales.

Amor y odio en Italia

Finalmente, Argentina ganó el mundial del 86, en una final contra Alemania. Es curiosa la vida, ya que en el 90, la final se produjo del mismo modo. Argentina vs Alemania. Pero eso fue después de la lesión del Diego. En la primera etapa, en un partido contra Rumania, el 10 sufrió un duro golpe en el tobillo izquierdo. Pero irse no era una opción. El Diego no iba a dejar sola a la Argentina. Así que, caradura cómo era, decidió infiltrarse y jugar igual. Con todo el dolor que eso implicaba. Pero le fue eterna la gloria. Jugó. Dió todo. Porqué dirán lo que dirán, pero nadie defendió la celeste y blanca cómo el. Nadie sintió tanto esa camiseta.

Contra todo pronóstico, llegamos a la final contra Alemania. Codesal, el árbitro de ese partido, le otorgó un polémico penal a Alemania. Hicieron gol, llevándose la copa del mundo. Maradona lloraba cómo un chico, y no estaba solo: todo el país lloró con él. Porque hasta en el fútbol hay injusticias. Pero el Diego siguió. Y el pueblo lo acompañó.

El día que nos quedamos sin Diego

Estados Unidos, mundial del 94. La última vez del Diego con la celeste y blanca. Muchos recordarán aquella tarde, en la que el 10 salió de la cancha dándole la mano a una enfermera. En un hecho confuso e insólito, Maradona dió positivo en el doping. ¿Lo insólito? simple, la enfermera entró a la cancha durante el partido y lo sacó. Lo sacaron. Maradona se fue. Nadie entendía nada.

Posteriormente, el Diego protestó y le pidió a la FIFA que lo repensara, que él no se había drogado. Que no lo dejaran fuera del mundial, Sin embargo, la decisión de la fifa siguió siendo la misma. “Me cortaron las piernas” declaró Maradona.

Pero no pudieron. Perdimos ese mundial, pero la gloria de Maradona siguió creciendo y creciendo. Quizás ese día le cortaron las piernas -cómo al resto de argentinos- pero nadie le dió la espalda. Porque Maradona es el pueblo, y siempre será así. 

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