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Diez notas sobre el Diez

Diez notas sobre el Diez: De «pelusa» al «pibe de oro»

Diez notas sobre el Diez: De "pelusa" al "pibe de oro"

Como homenaje a Diego Maradona, y a todo lo que nos dio como futboleros que somos, AGNOTICIAS publicará una serie de artículos titulados «Diez notas sobre el Diez». Periodistas de nuestra redacción, y columnistas invitados desgranarán cada día, una historia distinta recordando el genio del fútbol mundial.

De “Pelusa” al “Pibe de oro”

Los domingos son de futbol. O eso pensamos todos. Lo que pocos saben, es que el primer día que “Pelusa” pisó una cancha como jugador de primera fue un miércoles.

En ese momento, “Diego Maradona” era un nombre más. Los pibes con lo que jugaba le decían “Pelusa” o “Morochito”. Y eso le gustaba, lo hacía sentir en su hogar y moverse más tranquilo. Porque eso es el fútbol: jugar el partido más jodido del mundo como si estuvieses jugando en la canchita del barrio. Riéndote entre amigos, con humildad.

Corría el año 1976. Era miércoles 20 de octubre. Hacía un calor de morirse. Pelusa estaba en su casa. Pero ese mismo día a la tarde, iba a estar de suplente representando a Argentinos Junior, bajo las indicaciones de Juan Carlos Montes. Montes había visto lo que se venía con el Diego. Había visto su potencial, había visto sus ganas. Lo había fichado. Y esa tarde, el mundo futbolístico iba a ver ese potencial, esas ganas de morir en una cancha jugando a la pelota.

Dicen que el Diego salió de su casa con un pantalón de corderoy. Hacía más de 30 grados. Pero bueno, era el único pantalón que tenía. Llegó y comenzó su preparación, a pesar que era suplente. En esos tiempos, no llevaba el 10 en la remera. Llevaba el 16.

7700 personas había en la cancha. Argentinos perdiendo 1 a 0 contra Talleres, el albiazul cordobés. Y el Diego, viendo todo de desde la banca. Hasta que Montes dijo la frase, la frase que marcaría un antes y un después en el fútbol: “prepárese nene”. Dicen que el Diego se puso nervioso. Y sí, estaba por debutar ante 7700 personas. Calentó y entró.

Pisó la cancha. Entró al juego. Nadie lo ovacionó. Ahí no era el Pibe de oro, solo era el Pelusa. Pero estaba por serlo, ya casi. La hinchada de Argentinos estaba decaída, el equipo estaba perdiendo. El Diego toca la primera pelota. En ese momento, estaba de espaldas a Juan Domingo Cabrera, del equipo contrario. Pelusita le amagó y le tiró la pelota entre las piernas. La hinchada enloqueció, y el futbol le dio la bienvenida a Diego Maradona.

El Diego no pudo evitar que Argentinos perdiera contra el cordobés ese día. Sin embargo, todo el país ganó algo más. Al otro día del partido, los titulares de prensa gritaban “¡No se olvide de esta cara!”. “Manejó con las dos piernas, cabeza levantada, 16 años a cumplir dentro de pocos días. Segundo año comercial, seriedad y madurez, seleccionado juvenil y un sueño: ‘Jugar en la selección argentina’. Como muchos otros pibes del fútbol, está para más. ¿Llegará? Puede que sí, puede que no, de todos modos recuérdelo, no olvide esta cara” rezaban los artículos.

El Diego ya no era más el Pelusa. Ya era Diego Maradona, un pibe de 16 años que prometía ser una leyenda del futbol. Y vaya que cumplió esa promesa. A ese primer histórico partido, lo vieron solo 7700 personas. Pero muchos que no estuvieron ahí juran haber visto el debut del Diego. Y no los podemos culpar, todos hubiésemos querido estar ahí y ver ese caño que le hizo a Juan Domingo Patricio Cabrera.

En Argentina, los domingos son de futbol. Sin embargo, ese miércoles, Argentina realmente conoció lo que era el futbol. Y estaba por ver más, porque el Diego había llegado para quedarse.

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