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“No hay plata que pague esto”: el lado más humano de ser bombero voluntario

“No hay plata que pague esto”: el lado más humano de ser bombero voluntario
En su día, Marcela y Enzo quienes son bomberos de la región compartieron sus experiencias, motivaciones y el profundo sentido de ayudar a los demás.

En el Día del Bombero Voluntario, las historias del cuartel reflejan el compromiso, la pasión y la humanidad detrás de una de las tareas más respetadas. Especialmente en una provincia donde el fuego y las emergencias son parte de la vida cotidiana.

Cada 2 de junio se celebra en Argentina el Día del Bombero Voluntario, una fecha que en Córdoba adquiere un significado especial por su geografía serrana y el permanente riesgo de incendios forestales. En este contexto, desde un cuartel local, bomberos y bomberas compartieron sus experiencias, motivaciones y reflexiones sobre una vocación que va mucho más allá de una tarea.

“Es algo muy importante, porque brindás un servicio a toda la comunidad, y además es una profesión muy respetable”, cuenta Marcela a AGNoticias, quien recuerda que desde chica sentía admiración por esta labor.

Las historias de ingreso son diversas. Algunos llegaron por vocación temprana, otros por casualidad o por recomendación. “Un compañero me dijo ‘¿por qué no probás en bomberos?’ y bueno, acá estoy, hace 20 años”, relata uno de ellos. Enzo también suma: “Hace 10 años que estoy en el cuartel y lo que me motivó fue poder ayudar, seguir aprendiendo y crecer dentro de este mundo, que es enorme”.

La constancia y el aprendizaje

El aprendizaje constante es uno de los pilares del trabajo. “Nunca dejás de aprender. Siempre hay algo nuevo, siempre hay actualizaciones”, explican. Pero también remarcan que no todo es técnica: el aspecto humano juega un rol clave. “Acá te forman en lo psicológico para actuar en emergencias, pero fuera del cuartel también tenés que saber sacarte ese ‘chip’ y volver a lo humano para afrontar la vida cotidiana”.

Ser bombero voluntario implica un fuerte compromiso personal. Compatibilizar la actividad con el trabajo y la vida privada no siempre es fácil, pero aseguran que la satisfacción lo compensa todo. “No hay plata en el mundo que te pague lo que sentimos cuando ayudamos”, coinciden.

El regreso al cuartel después de una intervención es uno de los momentos más significativos. “Muchas veces, volver después de un siniestro ya hace que el día haya valido la pena, porque sabés que ayudaste en algo”, expresan.

En este día especial, también dejaron un mensaje claro para la comunidad: “Que se sumen. Si les gusta, que se animen. Es algo hermoso y muy gratificante”.

Más que una tarea, ser bombero voluntario es una forma de vida basada en la solidaridad, el aprendizaje permanente y el compromiso con el otro, valores que en Córdoba, tierra de sierras y desafíos, cobran aún más relevancia.

nakasone