Un grupo de 24 mujeres de entre 30 y 66 años conforma “Furias Rojas”, una agrupación motera nacida en Alta Gracia que combina pasión, libertad, compañerismo y solidaridad. AGNoticias dialogó con Viviana, una de sus fundadoras.
“Furias Rojas” no es solo un grupo de mujeres que viajan en moto. Es una comunidad que crece con cada kilómetro recorrido, unidas por la libertad de la ruta, el viento en la cara y la necesidad de compartir. Fundado el 19 de septiembre del año pasado, este grupo se ha convertido en una referencia local para quienes eligen la moto como estilo de vida.
Viviana y Claudia, hermanas y fundadoras del grupo, comenzaron su vínculo con las motos en los años 90. “Desde chicas ya teníamos moto y siempre nos gustó salir. En esa época recorríamos la provincia. Claudia siguió siempre conduciendo y yo retomé hace dos años».
«Fue ahí que, con un grupo de amigas que venían con nosotras de acompañantes, surgió la idea de cumplir ese sueño pendiente: formar un grupo grande de mujeres”, contó Viviana a AGNoticias.
Actualmente, las Furias Rojas cuentan con 24 integrantes de edades variadas, entre 30 y 66 años. La elección del nombre, según relata Viviana, no fue sencilla.


“Fue difícil de escoger, pero uniendo nuestras personalidades y cosas en común surgió ‘Furias’ por el carácter, y ‘Rojas’ porque nuestras motos eran rojas, y tres de nosotras teníamos el cabello del mismo color”. El logo, que hoy forma parte de remeras y banderas, también fue un desafío creativo.
La moto, para estas mujeres, va mucho más allá del simple transporte. “Para muchas, es un estilo de vida. Te da libertad, te despeja, recarga energías. Viajar se vuelve una terapia. Cada destino y el contacto con la naturaleza nos llena el alma. Arriba de la moto, al menos por un rato, los problemas desaparecen”, reflexionó la mujer.
La organización de los viajes se realiza a través de un grupo de WhatsApp. Allí se proponen tres destinos y se define por votación. Luego, se arma un cronograma con horarios de salida y puntos de encuentro.


Algunos de los lugares que han recorrido son Mina Clavero, Miramar, Copina, La Cruz, Intiyaco, Calamuchita, La Cumbrecita y el Cerro Uritorco, entre muchos otros. En cada salida, no solo se conduce: también hay caminatas, mates, charlas, fogatas, juegos y momentos de conexión con la historia y costumbres de cada lugar.
Pero más allá de los viajes, hay un fuerte componente humano. “Nos unen valores como la amistad, el compañerismo, el apoyo, la comprensión y la fortaleza. Soñamos con que este grupo también sirva para brindar ayuda solidaria a quien lo necesite y representar a nuestra ciudad en eventos moteros provinciales, nacionales e internacionales”, expresó una de las fundadoras.
Las Furias Rojas tienen normas claras para viajar: se exige tener la documentación de la moto en regla, respetar las velocidades establecidas —siempre al ritmo de la moto más pequeña— y aportar datos personales como nombre, DNI, grupo sanguíneo, alergias, enfermedades crónicas y un contacto de emergencia.


Además, cuentan con botiquín de primeros auxilios y fichas médicas de cada integrante. Viviana, paramédica, es quien lo administra. “También tenemos una integrante mecánica y una scout, así que vamos bien preparadas”, señala con orgullo.
Finalmente, Viviana deja un mensaje para otras mujeres: “Que se animen. Es hermoso conectar con la ruta y los viajes. Que el miedo no las paralice, que empiecen a disfrutar. La moto te cambia”.

