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Las historias del Dakota

Las historias del Dakota
Por Germán Tinti (especial para Crónicas al Voleo)

Son casi las 11 de la noche y el final del otoño neoyorquino es frío. En la entrada de la calle 72 del edificio Dakota hay un grupo de personas enfrentando estoicamente la baja temperatura de ese 8 de diciembre de 1980. En lugar de ingresar directamente al patio del edificio, la limusina se detiene en la vereda y John Lennon y Yoko Ono bajan del coche y firman autógrafos y se sacan fotos con los fans que lo esperaban.

Entre la gente estaba Mark David Chapman, que esa misma tarde le había pedido a Lennon que le firmara un ejemplar de Double Fantasy y se quedó en la zona hasta que la pareja regresó del Record Plant Studio. Cuando el músico se dirigía a la recepción del edificio, Chapman salió de las sombras y… ya sabemos el resto de la historia.

Un edificio icónico

Para muchos, aquella fue la primera vez que escuchamos hablar del Dakota Building. Otros, más cinéfilos, aportarán que allí fue donde Roman Polański filmó «El bebé de Rosemary» en 1968. Como sea, se trata de uno de los más icónicos edificios de Nueva York y del mundo.

Inaugurado en 1884, The Dakota se encuentra en uno de los sectores más privilegiados y distinguidos de la «Gran Manzana», sobre la West Central Park Av. y la calle 72.  Sin embargo, en la época en que se construyó, el Upper West Side de Manhattan estaba muy poco poblado.

Su arquitectura tiene una apariencia de estilo renacentista alemán pero con fuerte influencia francesa, de moda en Nueva York por esos años. Fue uno de los primeros edificios de apartamentos exclusivos en la ciudad de los rascacielos. Tenía canchas de tenis, escaleras de mármol, comedores con paredes de roble y techos altos, así como unas vistas increíbles a Central Park.

El papá de las máquinas de coser

El Dakota fue diseñado por el arquitecto Henry J. Hardenbergh por encargo del empresario Edward Clark y  es sinónimo de opulencia y buen gusto… y guita, claro. También puede decirse que a los consorcistas no le gustan los cambios ni las caras nuevas. La lista de propietarios no se modificó durante los primeros 45 años de existencia.

Clark fue el fundador de la compañía fabricante máquinas de coser Singer junto a su socio Isaac Merritt Singer. Era abogado y se le considera uno de los precursores de las modernas técnicas de venta en cuotas y a domicilio, además de desarrollar un sistema de franquicias por el que se aseguraba la reposición de las máquinas antiguas por los nuevos modelos, como así también tiendas de repuestos originales de la propia marca. El éxito de la compañía se debió a estas técnicas de venta, que lograron una gran difusión, especialmente entre las familias con menos recursos. Clarck no pudo mudarse a su edificio porque murió dos años antes de su inauguración.

No cualquiera vive aquí

Los propietarios del Dakota suelen ser más millonarios que famosos. Puede decirse que Lennon fue su habitante con mayor fama, aunque también residieron allí las actrices Lauren Bacall, Judy Holliday y Judy Garland, los actores Boris Karloff, José Ferrer y Steve Gutemberg, la cantante Roberta Flack y pocos más.

Cuenta con una planta generadora de electricidad propia, pero no tiene escaleras de incendios. Un departamento puede costar hasta 30 palos verdes y no hay dos iguales. Igual, los más pequeños (contrafrente, je) se pueden conseguir a 4 millones de los verdes. Cada unidad puede tener entre 4 y 20 dormitorios.

Sin embargo la tarasca no es suficiente para ser dueño o inquilino. Antes hay que superar un riguroso consorcio que le ha negado de comprar propiedades allí a figuras como de Melanie Griffith y Antonio Banderas, Cher, Billy Joel, Madonna y Carly Simon entre otros. El examen previo incluye una severa revisión de la situación finaciera del aspirante, como así también sus antecedentes en otros edificios o residencias que hubiera habitado. No quieren a nadie que se atrase en las expensas o arme demasiado quilombo.

Mitos y leyendas

Como todo edificio histórico e icónico, su historia está llena de leyendas urbanas y sus rincones poblados de fantasmas. Se dice que Roman Polanski lo eligió como locación para su famoso filme encandilado por las historias de magia negra atribuidas a un inquilino, el escritor ocultista, antropólogo aficionado y brujo practicante Gerald Brossau Gardner. Mientras filmaba se produjeron enfrentamientos con grupos de practicantes y de sectas satánicas que amenazaron al equipo. Se comenta que entre los implicados entre los incidentes  habría estado Charles Manson, el líder de la secta «La Familia» que asesinó a la esposa de Polanski, Sharon Tate, un año después del rodaje.

Sigue siendo uno de los recorridos preferidos por los turistas que llegan a Nueva York, la imponencia de la construcción, pero también la historia de su habitante (y muerto) más famoso es miel para el enjambre de viajeros que arriban a Manhattan. Primero las fotos delante de la fachada y luego recorrer los poco más de 500 metros hasta el sombreado rincón del Central Park donde Yoko Ono hizo construir «Strawberry Field», el memorial en homenaje a Lennon.

Morir frente al Dakota

Cada 8 de diciembre vuelve a proyectarse la macabra película. Lennon llega a su hogar para darle el beso de las buenas noches a Sean. Después de años de ostracismo está feliz, con un disco recientemente editado y ya trabajando en uno nuevo. Tal su costumbre, sale de su limusina para saludar a los fans, pero cada 8 de diciembre sale de entre las sombras Mark David Chapman y le suelta cinco balazos. Es un loop, aún cuando el matador se pudre en una celda del correccional de Attica.