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Crónicas al Voleo

La silenciosa resistencia de los pueblos nómadas

La silenciosa resistencia de los pueblos nómadas
Por Germán Tinti (especial para Crónicas al Voleo)

La humanidad comenzó a establecerse en poblaciones sedentarias en el neolítico, unos diez mil años antes de Cristo. Con el desarrollo de actividades productivas como la agricultura  el hombre dejó de ser recolector / cazador y comenzó a practicar el cultivo de la tierra y la domesticación de animales.

Los científicos coinciden en que la primera población que se estableció fue Göbekli Tepe, el complejo monumental y santuario de piedra más antiguo conocido del mundo. Fue construido aproximadamente entre el 9600 y el 8200 a. C. por grupos de cazadores-recolectores y está ubicado en el sureste de Turquía.

Si bien no existen cifras exactas, se calcula que en la actualidad aproximadamente entre 30 y 50 millones de personas viven en condición de nómada, lo que si bien representa menos del uno por ciento de la población mundial, es un número nada despreciable.

Poblaciones en retroceso

Diversos factores contribuyen a que día a día el nomadismo vaya disminuyendo. Entre ellos se cuenta la expansión de las fronteras nacionales y los controles migratorios. La urbanización y la escolarización obligatoria dispuesta en la mayoría de los países, la disminución de las tierras libres para el pastoreo. Sin dejar de lado el cambio climático, que altera las rutas tradicionales de pastoreo.

Los orígenes de estos pueblos se remontan a los albores de la humanidad y su presente está rodeado por un aura del misterio que provee una cultura milenaria y que en la actualidad es defendida por un grupo reducido de personas que ejercen una silenciosa resistencia a los mandatos de la vida moderna.

Los más antiguos

Los Beduinos son el pueblo nómada más antiguo según la documentación existente. Su nombre es sinónimo de traslado permanente. Aunque también de resistencia alcohólica: «chupa como un beduino» se suele decir. Aunque esto último es inexacto e infundado.

Se tienen datos de este pueblo desde al menos el siglo IX antes de Cristo. Habitan la península arábiga, Siria, Jordania y el norte de África. Los asirios ya los mencionaban en sus crónicas hace casi tres mil años y también eran conocidos por griegos y romanos. Se dedicaban al pastoreo de camellos, ovejas y cabras.

Fueron considerados como los «Señores del Desierto» y tienen una aquilatada fama de excelentes jinetes de caballos y de camellos. Profundos conocedores del desierto, supieron ser resistentes a condiciones extremas, bravos guerreros pero excelentes anfitriones.

Inspiraron películas de Hollywood, siendo tal vez la más famosa «El Sheik», dirigida por George Melford y protagonizada por el italiano Rodolfo Pietro Filiberto Raffaello Guglielmi di Valentina d’Antonguella, más conocido como Rodolfo Valentino.

Los Tuaregs

El filósofo e historiador griego Herodoto fue uno de los primeros en hacer referencia a los «Bereberes». Un pueblo que desde tiempos prehistóricos ocupó territorios que incluyen los actuales países Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, Malí, Níger, Burkina Faso y Mauritania.

De las tribus bereberes, los Tuaregs fueron (y son) la rama más importante y la más conocida a nivel global. Son conocidos como los grandes nómadas del Sahara. Por el desierto que atraviesan en icónicas caravanas de camellos transportando sal, oro, dátiles, cuero, especias y tejidos entre otras mercancías. Conocían a la perfección la ubicación de oasis y las mejores rutas en medio de esa inmensidad.

Se distinguen fácilmente porque usan un característico velo azul que, además de simbolizar el paso de la niñez a la adultez, servía para protegerse del sol, evitar la arena del desierto y conservar la humedad al respirar.

Los que ya merodeamos los 50… bueno, los 60, es probable que tomásemos nota de su existencia cuando Robin Wood (guion) y Alberto Salinas (dibujos) publicaron en la Nippur Magnum la serie de comics «Dago». Comic que narraba la historia de un noble veneciano que por esas cosas de la vida termina uniéndose a una caravana Tuareg.

Guardianes de tradiciones

De climas extremos pueden dar testimonio pueden dar cuenta los Nenets, una tribu nómada del norte de Siberia. Considerada una de las que mejor ha mantenido la cría y el pastoreo trashumante de los renos en la helada tundra rusa.

Entre los pueblos nómadas del mundo, los nenets destacan porque han mantenido una continuidad cultural y económica extraordinaria. Mientras que muchos grupos pastoriles de África o Asia se han sedentarizado en gran medida durante el último siglo, miles de nenets siguen recorriendo la tundra con sus rebaños, viviendo en chums y siguiendo rutas ancestrales.

Por esa razón, antropólogos e historiadores suelen considerarlos uno de los últimos grandes pueblos nómadas tradicionales del planeta. Un ejemplo vivo de una forma de vida que, con adaptaciones, ha perdurado durante muchos siglos en uno de los ambientes más exigentes de la Tierra.

Si bien no son tan conocidos como otros pueblos, millones de personas han visto fotografías de ellos. Es que se han convertido en uno de los objetivos favoritos de reporteros gráficos. Quedaban fascinados con inmensos rebaños de renos avanzando sobre la tundra nevada, con filas de trineos perdiéndose en el horizonte.

Los falsos egipcios

Tal vez el pueblo nómada más conocido, aunque en la mayoría de las casos se ha sedentarizado, sea la Nación Gitana. Los romaníes (tal su verdadero nombre) encuentran su origen en el noroeste de la India, y si bien no existen datos exactos, habrían surgido entre los siglos IX y XI de nuestra era.

Al contrario de lo que ha ocurrido con otros pueblos nómadas, los gitanos no se trasladaban por razones económicas. Lo hacen por una combinación de prejuicios, diferencias culturales, intereses económicos y políticas estatales que hicieron que fueran perseguidos y expulsados de muchos de los lugares donde decidían establecerse.

Fue en España a fines de la Edad Media que se comenzó a llamar «gitanos» a los romaníes. El nombre nace de una confusión. El primer romaní inscripto en los registros reales fue Juan de Egipto Menor. Esto hizo que se creyera que provenían del norte de África y se los empezó a llamar «egipcianos», lo que fue derivando hasta convertirse finalmente en «gitanos».

Existen otros pueblos nómadas, menos numerosos y tal vez con menor incidencia económica en las regiones en que habitan. Pero no por ello menos importantes, tales como los pastores mongoles, los sami de la península escandinava, los fulani de África occidental  y los bajau, que habitan Indonesia , Malasia y las Filipinas. En América se destacan los nukak en la Amazonia y los intuit en el Ártico.

Aunque las grandes civilizaciones de la historia fueron sedentarias —Egipto, Mesopotamia, China, Roma o los imperios precolombinos—, los pueblos nómadas desempeñaron un papel fundamental como exploradores, comerciantes, transmisores de conocimientos y creadores de culturas adaptadas a algunos de los ambientes más difíciles del planeta.

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