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La Scaloneta: valores que traspasan la cancha

A dos días de haber ganado el mundial de Qatar 2022, repasamos algunos de los valores que la Scaloneta ha puesto en evidencia dentro y fuera de la cancha.

Reconocimiento a los padres

Minutos después de que la Scaloneta ganara el mundial, Lionel Scaloni dio unas palabras a los periodistas que se encontraban en el lugar. Con su hijo en brazos y muy emocionado, el Director Técnico le dedicó el triunfo a sus padres, por todo lo que le brindaron para que pueda llegar a este momento. «Uno siempre se lo dedica a la familia, yo se lo dedico a mi padre si me está viendo, que creo que sí, y a mi mamá, ellos me dieron una manera de ver las cosas, de no bajar los brazos e ir siempre para adelante sin ir en contra de nadie»

Desde la cocina hasta el corazón de Messi

Otro momento que se volvió viral fue el abrazo entre Lionel Messi y la cocinera de la selección, Antonia Farias. Antonia fue confundida con la mamá de Lionel Messi, luego de que ambos se fundieran en un conmovedor abrazo en la cancha.

Antonia comenzó a desempeñarse en ese rol en el año 2010. Esto le permite compartir momentos cotidianamente con los jugadores de la Selección Argentina y con sus entrenadores, que en la última década han sido varios. Actualmente, tiene 42 años y se convirtió en una pieza clave en la organización del fútbol nacional: entre sus pares la identifican como «de avanzada», porque se anticipa a los traslados en cada sede. Ella se acerca a los hoteles donde la Selección Argentina descansa y dialoga con los profesionales gastronómicos para diagramar los menúes y los planes alimenticios para los jugadores.

Se convirtió en una de las piezas claves en el equipo soporte que acompañó a la Selección Argentina en Brasil, en La Finalissima y ahora en Qatar, porque la dieta de los campeones pasa por su estricta supervisión. El abrazo que esta mujer se dio con Messi significa mucho, es un mensaje claro, conciso y hermoso: hay que reconocer el mérito de todas las personas que fueron parte de esta victoria.

¿Los hombres no lloran?

Si hay algo que caracteriza al fútbol, es la pasión. Es por eso que es normal ver a los jugadores totalmente emocionados, llorando ante los hechos que acontecen en la cancha. Si bien el equipo dirigido por Scaloni no es el primero -ni seguramente será el último- en derramar lágrimas ante un resultado, es importante destacar lo necesarios que son estos momentos en los cuales los miembros de un plantel dejan fluir sus emociones demostrando que son hombres normales, seres humanos con aspiraciones, sueños y sentimientos.

Otro aspecto a destacar, es el sentido del humor y las muestras de afecto que maneja la Scaloneta. En una ocasión, Rodrigo De Paul contó que Otamendi es un “osito de peluche”. Esto se debe a que los jugadores compartían habitación y el jugador le apagaba el Ipad, lo tapaba y le decía que lo amaba.

Por otro lado, El Dibu Martínez también demuestra ser muy cariñoso. En una nota pasó cerca de De Paul y lo abrazó diciéndole que lo amaba y que era “su motorcito” a lo que Rodrigo respondió con una sonora carcajada, probando el humor sano que manejan entre colegas.

Consciencia de los privilegios

Otro de los grandes protagonistas de estos días fue Pablo Aimar. El ex jugador de la selección, ayudante de campo y uno de los principales consejeros de Scaloni, siempre tiene puesto su conjunto deportivo. Los periodistas no tardaron en consultarle, a lo que el respondió que lo usa porque es un privilegio muy grande tenerlo, y que hay familias que pagan esa misma ropa en 24 cuotas.

La salud mental dice presente

El arquero de la selección argentina, Dibu Martínez, contó en varias entrevistas que tiene un espacio de terapia y que se ocupa de su salud mental. La terapia es un lugar de aprendizaje, para conectar con las emociones y donde aparece nuestra vulnerabilidad. Cosas que están muy lejos del modelo hegemónico de la masculinidad, donde el poder, la fuerza, la virilidad, la seguridad son las bases… Y claro, no demostrar nunca las emociones.

Que un jugador tan reconocido a nivel mundial pueda hablar de que cuida su salud mental y que valora su espacio de terapia es una gran forma de habilitar esos espacios para otros varones. Que se cuestionen los prejuicios alrededor de los espacios terapéuticos y se empiece a ver que la salud mental es tan importante como la salud física. Es fundamental que las publicidades dejen de darle lugar a los estereotipos negativos alrededor de la masculinidad, de las emociones e ir a terapia. Y, dicho sea de paso, para trabajarse los mandatos, las violencias y los estereotipos de género, hacer terapia le gana a cualquier taller o charla. (Segmento tomado de «Ahora nos volvimos a ilusionar, quiero ver otras masculinidades«)

Nota inspirada en «Ahora nos volvimos a ilusionar, quiero ver otras masculinidades» de Azul MoyanoPublicitarias.org.

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