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La materia pendiente que decidió saldar: la historia de Antonia en el CENMA

La materia pendiente que decidió saldar: la historia de Antonia en el CENMA
Trabaja, es madre, abuela y cada semana hace un esfuerzo extra para asistir al CENMA de Falda del Carmen. Después de años de postergar su educación, Antonia decidió volver a las aulas para terminar la secundaria y demostrar que nunca es tarde para cumplir una meta.

Detrás de cada persona que vuelve a sentarse en un aula hay una historia de esfuerzo, desafíos y sueños pendientes. En el CENMA de Falda del Carmen, una de esas historias tiene como protagonista a Antonia, una mujer que decidió retomar sus estudios secundarios después de muchos años y demostrar que nunca es tarde para aprender.

La decisión no fue impulsiva. Durante mucho tiempo, terminar la secundaria fue una meta que permaneció postergada por distintas circunstancias. Incluso durante la pandemia intentó comenzar, pero las dificultades tecnológicas y la falta de conectividad le impidieron continuar. “Siempre decía que algún día iba a hacer la secundaria, pero nunca lo hacía”, expresó a AGNoticias.

La oportunidad llegó este año cuando vio una publicación en un grupo de la comuna de Falda del Carmen. Consultó qué documentación necesitaba, reunió los requisitos y se inscribió sin dudarlo.

Más allá del desafío académico, Antonia encontró una motivación muy especial: convertirse en ejemplo para sus hijos. Su hijo finaliza la secundaria este año y ella sintió que era el momento de cumplir también con esa asignatura pendiente. “Creo que es un buen ejemplo que la mamá también termine la secundaria”, expresa.

El camino no está libre de obstáculos. Antonia vive en Falda del Carmen y trabaja en Valle de Anisacate. Para asistir a clases debe pedir permiso en su empleo y retirarse antes de horario para llegar al CENMA. El tiempo, reconoce, es uno de los mayores desafíos.

Actualmente trabaja como empleada doméstica y también como cocinera en un salón de eventos. Entre las responsabilidades laborales, la familia y el estudio, cada jornada requiere organización y sacrificio.

A pesar del cansancio, asegura que el esfuerzo vale la pena. Como muchos estudiantes, los exámenes le generan nervios, pero la satisfacción de aprobar una materia compensa cada momento de incertidumbre. “Cuando ves la nota, todo tiene su premio”, afirma.

Su historia también busca derribar prejuicios. Muchas personas adultas sienten vergüenza o creen que ya pasó el momento de volver a estudiar. Antonia piensa exactamente lo contrario y anima a quienes aún dudan a dar el primer paso.

“Que se animen. Si te quedás en tu casa sin intentarlo, nunca vas a saber lo que se siente. Todos podemos, de una forma u otra podemos”, sostiene.

Con la sencillez de quien habla desde la experiencia, deja además un mensaje para las familias: el ejemplo comienza en casa. Para ella, volver a estudiar no solo significa obtener un título, sino transmitir a las nuevas generaciones el valor del esfuerzo, la perseverancia y la educación.

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