En esta sección te invitamos a conocer las historias de altagracienses que viven en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Yanina quien luego de dejar nuestra ciudad hace casi cinco años, no solo construyó un nuevo hogar en el norte de España, sino que fundó «Wanderlust», una red que hoy procesa más de 30.000 solicitudes de familias que buscan una segunda oportunidad en los despoblados parajes rurales europeos.
En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a Yanina Chiora.
Tomar la decisión de armar las valijas y dejar atrás el lugar que nos vio crecer es, quizás, uno de los actos de valentía más grandes que puede experimentar un ser humano.
Migrar nunca es un verbo que se conjugue en soledad. Siempre arrastra consigo a toda una estructura familiar, un sinfín de miedos y una valija cargada de expectativas.
Ese fue el motor que impulsó a Yanina, una vecina que, tras pasar los últimos cinco años de su vida en Argentina respirando el aire de Alta Gracia, decidió que era momento de reescribir su historia y la de los suyos.

Hoy, su realidad cotidiana transcurre a miles de kilómetros de las sierras cordobesas, más precisamente en la provincia de Soria. Ubicada en el norte de España, es una región conocida por su vasta historia, su tranquilidad envidiable y, sobre todo, por sus inviernos crudos y nevados.
Pero el camino hasta lograr afincarse allí no fue para nada lineal. Antes de establecerse en suelo ibérico, el mapa de su vida fue sumando sellos y experiencias vitales en distintos rincones de Argentina, en Paraguay y en la bella Italia.
El salto hacia lo desconocido
La decisión de abandonar el país no se tomó de la noche a la mañana, sino que fue el resultado de una profunda introspección familiar.
«Lo que me motivó a irme de Argentina y cambiar mi vida fue, básicamente, la búsqueda de nuevas oportunidades«, relató.
A nivel familiar, el diagnóstico era claro y contundente: sentían que el reloj marcaba la hora de dar un paso distinto, de poner a prueba otras alternativas y descubrir qué posibilidades reales aguardaban fuera de las fronteras nacionales.

El motor fundamental de esta inmensa travesía tenía nombres propios: sus hijos. La búsqueda de un desarrollo profesional sólido para los más grandes y un horizonte próspero para los más chicos fue la brújula inquebrantable del viaje. Consciente de los privilegios y las redes de apoyo, Yanina reconoció:
«Tuvimos la suerte de contar con personas que nos orientaron y nos dieron una mano para poder llegar a Europa, algo que no es fácil«. A esto se sumaba una curiosidad latente por conocer otro rincón del planeta y cambiar rotundamente de estilo de vida, pensando siempre en el largo plazo.
De los negocios familiares a liderar una empresa europea
Si hay una virtud que caracteriza a los altagracienses que deciden recorrer el mundo, es su inmensa capacidad de adaptación. En nuestra ciudad, la vida laboral de Yanina transcurría en un terreno seguro y conocido: el ámbito de los negocios familiares.

Durante años, trabajó codo a codo siguiendo el emprendimiento de su padre. Sin embargo, al llegar a Europa, comprendió rápidamente que esta nueva etapa exigía un nuevo comienzo y una reinvención.
Tras formarse, caminar el territorio y trabajar para distintas organizaciones y asociaciones vinculadas al medio rural español, encontró su verdadera vocación.
Todo ese vasto recorrido le brindó las herramientas, los contactos y la visión necesaria para dar vida a su propio proyecto. Hoy, ejerce profesionalmente como agente rural y es nada menos que la CEO y directora editorial de «Wanderlust».


La iniciativa, que comenzó a tomar fuerza en las redes sociales hace apenas dos años, creció a un ritmo vertiginoso. «Wanderlust hoy es una comunidad formada por miles de personas de todo el mundo que buscan oportunidades para vivir en el medio rural de España o Italia», explicó con orgullo.
Su empresa no es un proyecto menor ni una simple página de internet. Se ha convertido en un engranaje vital que articula constantemente con administraciones públicas, asociaciones, fundaciones y empresas privadas.
Para combatir la despoblación, su labor diaria se articula en torno a grandes pilares. Por un lado, impulsan el relevo rural buscando nuevos emprendedores dispuestos a darle continuidad a los negocios de pueblo cuyos dueños están por jubilarse.
Además, trabajan activamente en el fomento de empleo genuino lejos de las grandes ciudades. Promoviendo así el arraigo definitivo de aquellas familias que deciden apostar por una vida más conectada con la naturaleza.

La crudeza de migrar: derribando mitos sobre el «sueño europeo»
Desde su posición como líder de un proyecto que actualmente recibe más de 30.000 solicitudes de personas que anhelan vivir en el campo europeo, Yanina tiene una radiografía exacta y descarnada de lo que significa emigrar.
Sabe que detrás de cada consulta por correo electrónico o mensaje de Instagram hay un mar de ansiedades y esperanzas.
Las dudas burocráticas son siempre el primer gran muro a derribar. «La gente suele preguntar qué documentos necesitan, si pueden venir con ciudadanía europea, si deben tramitar una visa, y qué tipo de visados existen, ya sean de trabajo, de estudio o de emprendimiento», detalló.
No obstante, más allá de los papeles y los sellos, afloran los miedos humanos más profundos. El vértigo de salir del refugio de toda la vida, la incertidumbre de no saber con qué escenario se van a encontrar al bajar del avión, y la preocupación constante por pilares básicos como la educación y el sistema de salud.


En el caso específico de los pueblos, las inquietudes de los migrantes mutan a cuestiones más prácticas: la distancia a las escuelas, la cercanía de un médico, o la calidad de la conexión a internet.
Sobre este último punto, trae tranquilidad al confirmar que la conectividad y el transporte en la España rural han dado un salto cualitativo enorme. Facilitando el teletrabajo y la comunicación.
A pesar de las oportunidades que promueve, es tajante a la hora de desmitificar la visión romántica y simplista de la migración. Conseguir trabajo y vivienda en el extranjero es un desafío mayúsculo. «No es tan fácil como muchas veces se cree«, advirtió con seriedad.
Si bien sostuvo que en España hay una altísima demanda para cubrir oficios de todo tipo (carpinteros, soldadores, transportistas y trabajadores del campo), el punto de quiebre absoluto es la legalidad.

Quienes poseen ciudadanía española o europea tienen el camino allanado para buscar empleo directamente. El resto necesita obligatoriamente un contrato o un tipo de visa específica para no caer en la marginalidad y la desprotección laboral.
A este complejo panorama se le suma un obstáculo que pocos prevén desde Argentina: la crisis habitacional. «Es uno de los grandes problemas del medio rural«, confesó.
Aunque existen cientos de casas vacías en los pueblos, el proceso de alquiler es sumamente tedioso. Los propietarios exigen garantías económicas estrictas y comprobantes de que la persona ya se encuentra trabajando activamente en España. «Alquilar desde el extranjero es muy difícil», subraya.
Ante este escenario lleno de matices, su consejo para cualquier vecino que esté pensando en armar las valijas es claro, directo y fundamental: «Mi consejo principal es asesorarse bien antes de tomar la decisión. Muchas personas llegan sin información y la pasan muy mal. Por eso siempre recomiendo hacerlo de forma ordenada y legal. Venir preparado evita muchos problemas».


Historias que marcan el alma
El trabajo diario de Yanina está muy lejos de ser una fría gestión de expedientes. Cada familia que logra establecerse es vivida como una victoria personal y colectiva.
«Todos los casos que llegan a Wanderlust son muy especiales», reflexionó emocionada. A sus manos llegan historias de personas que han atravesado crisis económicas, sociales o personales muy profundas, y que terminan encontrando en un pequeño pueblo europeo algo que el dinero no puede comprar: contención, comunidad, y vecinos solidarios que, con el tiempo, se convierten en familia.
Es por esta sensibilidad que, pese al inmenso volumen de trabajo, en Wanderlust se niegan rotundamente a automatizar los mensajes, priorizando siempre el contacto humano y el acompañamiento genuino.

Mirando hacia el futuro, la proyección de la empresa parece no tener límites. Lo que comenzó como un propósito íntimo para apoyar a quienes no sabían cómo empezar de cero, hoy es una realidad expansiva.
«En el camino se cerraron muchas puertas, pero en los últimos dos años también se abrieron muchas otras, y estoy muy agradecida por eso«, expresó.
La altagraciense visualiza a Wanderlust llegando a nuevos territorios, operando en más comunidades autónomas, expandiéndose a otros países y ampliando un equipo de profesionales que ya se ocupa de áreas como proyectos, comunidad, redes sociales y marca.


Un living argentino en medio de la nieve española
Vivir a miles de kilómetros del lugar de origen es una escuela que no da descansos. «Vivir fuera te enseña todos los días. Aprendés a empezar de cero, a arreglarte con lo que tenés, a salir a buscar oportunidades«, confesó.
Y agregó: «También te encontrás con personas que no elegiste pero que la vida pone en tu camino y que te dejan enseñanzas enormes. El proceso de adaptación nunca termina de cerrarse del todo«.
Por otro lado, pasar de vivir cerca de la costa a los inviernos bajo cero de Soria fue un choque rotundo. «Hace mucho frío, nieva, pero la vida sigue igual: la gente sale, trabaja, hace su rutina. Y con el tiempo hasta te parece hermoso también», aseguró con una sonrisa.


Ese frío exterior, sin embargo, contrasta fuertemente con el calor de su hogar, donde la cultura argentina resiste cualquier distancia. En su casa, la identidad no se negocia. Siguen cocinando milanesas, empanadas y tartas, aromas que los transportan automáticamente a las sierras.
Una bandera argentina decora con orgullo el living de la familia, la música nacional suena de fondo y el consumo de programas televisivos de nuestro país los mantiene anclados a sus raíces. «El fútbol sigue siendo el motor de mis hijos, algo que nunca se pierde», comentó.
La integración en la sociedad española ha sido excelente. Lejos de sentirse una extranjera, se ha sentido abrazada por su nuevo entorno, tanto en el ámbito laboral como en el personal. «Me han tratado muy bien, siempre me he sentido muy bien recibida y muy respetada«, afirmó.


Su inconfundible tonada cordobesa suele ser un puente instantáneo para iniciar charlas amistosas, donde los españoles demuestran su cariño por los argentinos y entablan largas conversaciones sobre fútbol y costumbres compartidas.
«Siempre digo que hoy España es el país que elegí con el corazón, por sus pueblos, sus paisajes, su diversidad cultural, y por la educación y los servicios públicos de los que disfrutan mis hijos», resumió.

El lazo inquebrantable con su tierra
A pesar del éxito profesional y la estabilidad lograda, hay un vacío que ningún paisaje europeo puede llenar: la ausencia de los afectos. Hace casi cinco años que Yanina no ve a la totalidad de sus seres queridos.
Aunque sus padres han cruzado el océano en un par de ocasiones para disfrutar de sus nietos, ella admite con profunda nostalgia que «la familia siempre se extraña».
Hoy, su vida está firmemente enraizada en Europa. Sus hijos estudian y trabajan allí, y su propósito vital está atado irrevocablemente al medio rural de este pueblo ubicado al norte de España.

Por este motivo, un retorno definitivo a la Argentina no figura en sus planes a mediano ni largo plazo. «Pero siempre tengo ganas de volver de visita«, aclaró rápidamente, con la ilusión intacta del reencuentro.
En el tramo final de esta extensa e íntima charla, pidió un espacio especial para acortar las distancias geográficas y enviar un mensaje a nuestra ciudad.
«Me gustaría mandar un saludo muy grande a toda la gente de Alta Gracia. A muchísima gente que conozco: familia, amigos y a tantas personas con las que compartí momentos antes de venirme a Europa. Siempre estoy muy atenta a todo lo que pasa en la ciudad; mis papás y mis hermanos me mantienen al tanto de todo, así que de alguna manera sigo muy conectada con mi lugar».

Fiel a su espíritu solidario y a su vocación de servicio, dejó las puertas de Wanderlust abiertas de par en par para cualquier altagraciense que busque información.
Quienes deseen seguir sus pasos, o simplemente conocer más de su titánica labor, pueden encontrar a la comunidad en Facebook, Instagram, TikTok o a través de su página web y correo electrónico.
«Si alguien tiene dudas o quiere informarse, que no dude en hacerlo. Desde Wanderlust vamos a estar encantados de poder responder y acompañar todas esas consultas. Así que muchísimas gracias y les mando un gran abrazo desde España«, concluyó.
Una altagraciense que un día partió buscando un futuro mejor para su familia y terminó construyendo puentes para miles de personas alrededor del mundo.


