En esta sección te invitamos a conocer las historias de altagracienses que recorren diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Sofía quien con una barbería consolidada en Alta Gracia, se animó a cumplir un sueño que venía planificando desde hacía cinco años: viajar por Europa. En el camino, recorrió ciudades icónicas, visitó barberías, creó contenido y participó de un gran evento en España que le dejó una experiencia inolvidable.
En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a Sofía Kassar.
Viajar por Europa era mucho más que un destino turístico. Era una aventura pendiente, un objetivo personal que venía soñando desde hacía tiempo.

“Este viaje tengo hace más o menos cinco años ganas de hacerlo. Siempre me gustó viajar y venir a Europa era para mí toda una aventura relinda”, relató a este medio desde España, en el tramo final de una experiencia que combinó descanso, descubrimiento cultural y crecimiento profesional.
Pero su historia no empezó en un aeropuerto, sino en Alta Gracia. Sofía es barbera y emprendedora. Hace siete años y medio abrió su propio negocio, pero en realidad lleva trece años dedicándose a este oficio que hoy la identifica por completo.
“Primero fue a domicilio, después trabajé en Córdoba, y por último fue cuando abrí la barbería y desde ahí siempre en Alta Gracia”, explicó.

El 6 de agosto de 2018 marcó un antes y un después: la apertura oficial de su barbería. Sin embargo, para llegar al momento de viajar, tuvo que tomar una decisión clave: primero consolidarse. Su prioridad fue lograr que el negocio pudiera seguir funcionando incluso sin su presencia.
“En el 2018 abrí mi negocio y primero decidí establecerme bien, generar clientes, para que funcione y sin mí, sin mi presencia, y yo a partir de ahí tener esta libertad de tomarme dos meses para poder viajar y que mi negocio siga funcionando”, contó.
Ese fue el punto de partida real. A partir de allí, comenzó un plan paciente y metódico: ahorrar, organizar, proyectar y esperar el momento indicado.

Un recorrido por Europa, ciudad por ciudad
Sofía inició su travesía en Madrid, donde permaneció apenas cuatro días. Luego, su espíritu viajero la llevó rápidamente hacia Italia, país que se transformó en uno de los grandes protagonistas de su recorrido.
“Llegué a Madrid, estuve unos cuatro días y ya me fui para Italia. Por Nápoles, hice todo el sur, digamos, y después subí para Roma, Milán”, enumeró.
Como si fuera poco, su itinerario también incluyó algunas de las ciudades más emblemáticas del continente: París y Ámsterdam. “Después estuve unos cinco días en París, tres días en Ámsterdam. Regresé a Italia. Luego me fui, volví a España, para Mallorca, y ahora estoy en Benidorm”, agregó.

En cada destino, además de conocer lugares turísticos, vivió la experiencia desde adentro: caminó calles históricas, observó rutinas distintas y se permitió comparar realidades con Argentina. Para ella, el viaje fue una oportunidad para ampliar la mirada.
“No sé si es alguna lección o alguna experiencia en particular que me haya marcado estar acá, pero sí ver otro mundo. O sea, ver que de este lado las cosas realmente funcionan”, reflexionó.
Una barbera viajera: contenido, máquinas y cortes en lugares icónicos
Aunque su viaje fue principalmente vacacional, Sofía no dejó su oficio en casa. Al contrario: lo llevó con ella como parte de su identidad.
Viajó con sus herramientas de trabajo, no con la idea de ganar dinero, sino con el objetivo de seguir creando contenido para redes sociales, un proyecto que comenzó a desarrollar con fuerza el año pasado.

“Yo me traje todas las máquinas, pero más que nada para seguir creando contenido, que arranqué el año pasado. No era con fines de lucro sino más bien para crear contenido”, explicó.
Y así, su pasión por la barbería se transformó también en un puente con cada lugar que visitó. Cortó el cabello en escenarios que parecen sacados de una película: “Fui cortando en diferentes lugares como en el Coliseo, en Nápoles, en Torino”.

La imagen de una joven barbera argentina trabajando frente a monumentos históricos se volvió parte de su sello. No sólo por lo llamativo, sino porque refleja el espíritu con el que vive su profesión: creatividad, constancia y amor por lo que hace.
Por otro lado, no dejó pasar la oportunidad de aprender. En cada ciudad, visitó barberías, observó estilos de trabajo y preguntó precios y métodos.
“También estuve visitando muchas barberías y preguntándole su manera de trabajar, los precios. Entonces realmente me abrió mucho la cabeza a nivel personal y a nivel profesional”, contó.
Ese interés revela que su oficio no es sólo un trabajo: es una vocación que sigue construyendo con curiosidad. Ver otras formas de atender clientes, manejar servicios o presentar el negocio le dejó ideas para aplicar en Alta Gracia.

Benidorm: un evento inesperado y el reconocimiento del público
Uno de los momentos más importantes del viaje llegó en Benidorm, España, donde fue invitada a participar en un evento dentro de un restaurante. Allí no sólo pudo demostrar su talento, sino que también vivió algo inesperado: descubrir el alcance real de su presencia en redes sociales.
“Ahora estoy en Benidorm y me llamaron para hacer un evento en un restaurante. El domingo pasado me fue muy bien, fue una nueva experiencia, conocí gente de muchos lugares de España, barberos argentinos”, relató.

Pero lo más emocionante fue darse cuenta de que muchas personas ya la conocían. “Me di cuenta también hasta dónde había llegado mi contenido. Muchas personas de las que estaban presentes me seguían ya”, dijo.
Entre risas, contó un detalle que la sorprendió: “Me comentaban que amaban a mi abuelo”. Una frase que resume el vínculo que construyó con su audiencia, donde lo familiar y lo cotidiano también forman parte del contenido que comparte.
La joven describió esa jornada como una experiencia completa: corte de pelo, intercambio cultural y disfrute. “Estuve cortando, después hice degustación de la comida del resto. Fue muy divertido”, expresó.

Viajar sin gastar de más: amistades y planificación
Aunque Europa suele percibirse como un destino costoso, Sofía logró reducir gastos gracias a una estrategia clara: planificar con tiempo y apoyarse en vínculos.
“Al prepararme mucho tiempo para este viaje, yo fui ahorrando y no tenía necesidad de trabajar para estar acá”, explicó.

Además, contó que tuvo la suerte de contar con amistades en varios países, lo que le permitió moverse por zonas y ahorrar mucho dinero en hospedaje.
“Tengo muchos amigos viviendo en Italia, en España, entonces me fui como dividiendo por zonas y visitándolos, y bueno, ahí me pude ahorrar mucha plata de hospedaje”, relató.
Su historia muestra algo importante: viajar no siempre depende únicamente del dinero, sino también de la organización y de construir redes que acompañen.

Seguridad, estabilidad y un mundo que funciona
A lo largo del viaje, la altagraciense se sintió segura. Para ella, esa fue una de las diferencias más marcadas con Argentina. “El tema de la seguridad me he sentido muy segura”, afirmó.
Pero no se quedó sólo en esa percepción personal. También conversó con amigos que viven y trabajan en Europa, y allí encontró otro punto clave: la estabilidad económica.
“Mis amigos que sí viven acá y trabajan te hablan de una estabilidad económica. No que se hacen millonarios, ni que van a ganar mucha plata y hacer diferencia, pero sí pueden progresar más con algunas cosas”, explicó.

Sofía destacó que en Europa muchas cosas cotidianas resultan más accesibles: vestirse, comprar calzado, adquirir equipamiento para el hogar. “Siempre es algo estable la economía. Entonces lo que destaco es la economía y la seguridad”, resumió.
También habló del funcionamiento general de las ciudades, algo que le llamó profundamente la atención. “Acá todo es como nuevo para mí. Decirte que los colectivos, ya sean urbanos o interurbanos, cumplen su horario, todo anda perfecto, es bastante limpio, ordenado, reciclan… es como todo muy perfecto”, describió.
Ese contraste le generó un impacto fuerte: no sólo admiración, sino también una sensación de realidad distinta. “Nosotros estamos muy atrasados”, dijo sin vueltas.

El lado difícil: papeles, trabajo y vivienda
A continuación reconoció que Europa no es un paraíso fácil de alcanzar para cualquiera. Más allá de la estabilidad, hay barreras concretas que dificultan instalarse, sobre todo si no se cuenta con ciudadanía o documentación legal.
“Está bien que si no tenés los papeles, la ciudadanía, no es tan fácil establecerse acá para conseguir un trabajo, una vivienda”, señaló.

No obstante, incluso sin quedarse a vivir, la experiencia le sirvió para entender cómo funcionan esos procesos y para dimensionar lo complejo que puede ser emigrar.
En su caso, el viaje fue una forma de explorar posibilidades sin lanzarse de lleno a un cambio definitivo.
Europa: belleza, comida… y frialdad
Italia fue uno de los destinos que más disfrutó, especialmente por la gastronomía. “La comida es riquísima… la pasta en Italia es tremenda, la pizza”, comentó.
Asimismo confesó que, para ella, Argentina sigue teniendo algo irremplazable: “Pero para mí no hay como la gastronomía argentina”.
Y no sólo se trata de comida. Lo que más extraña es el calor humano, la familia y las costumbres. “Lo que más extraño de Argentina son nuestras costumbres, la comida… bueno, la familia ni hablar”, expresó.

En Europa notó una diferencia cultural marcada: “Son muy fríos, son muy fríos los europeos. No tienen la calidez del argentino, y eso lo noté mucho”, afirmó.
Incluso observó que esa frialdad impacta en las relaciones sociales. Según relató, veía cómo sus amigas que viven allí no se relacionaban igual con personas europeas. “No es la misma sangre”, dijo, buscando explicar una sensación difícil de poner en palabras.

Un consejo desde la experiencia: “Háganlo”
Más allá de los desafíos, está convencida de que viajar transforma. Su mensaje para quienes sueñan con hacer lo mismo es directo: animarse.
“El consejo que les daría es que lo hagan, que vivan la experiencia, porque es muy interesante conocer otras culturas y cómo vive la gente en otro lado”, expresó.
Reconoció que el miedo existe, pero aseguró que hoy hay muchas herramientas para no sentirse solo. “Genera mucho miedo porque no sabemos realmente qué hay, pero hoy en día hay tanta gente viviendo acá de Argentina, que siempre hay un amigo, un pariente o algo”, sostuvo.

Además, destacó que internet facilita todo: “En internet también te dice todo”.
Para Sofía, viajar es algo que deja huella. Una experiencia que sana, inspira y amplía la visión del mundo. “La verdad que es una gran experiencia y creo que todo el mundo debería viajar, porque primero que hace bien al alma y te expande la cabeza”, concluyó.
La joven salió al mundo con una pasión clara, una barbería consolidada y un sueño guardado durante años. Hoy, tras recorrer ciudades icónicas, conocer colegas y comprobar que su trabajo también trasciende fronteras, vuelve a Argentina con algo más valioso que una postal: vuelve con la mente más abierta, con nuevas ideas para su oficio y con la certeza de que los sueños, cuando se planifican, pueden convertirse en realidad.




