En esta sección te invitamos a conocer las historias de aquellos altagracienses viviendo en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Ona quien a los 15 años vivió su primer intercambio y nunca olvidó esa sensación de descubrir otro mundo. Tiempo después, ya como estudiante de arquitectura, logró instalarse en Italia para seguir formándose. Esta es la historia de esfuerzo, nostalgia y pasión por lo que hace.
En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a la altagraciense Ona Branca Lowe.
A miles de kilómetros de Alta Gracia, Ona transita uno de los capítulos más intensos y transformadores de su vida. Desde agosto de 2024, vive en Salerno, al sur de Italia, donde estudia Arquitectura como parte de un programa de Doble Titulación con la Universidad Nacional de Córdoba.
Pero este presente no llegó de un día para otro: es el resultado de años de búsqueda, preparación y valentía para cambiar de rumbo.
“El motor de mi viaje fue la necesidad de vivir una experiencia que me desafiara tanto personal como profesionalmente”, cuenta Ona, con la claridad de quien tiene el mapa de su vida en plena expansión. Desde muy joven sintió curiosidad por otras culturas y estilos de vida.

Por eso, cuando en 2019 comenzó la carrera de Arquitectura en la UNC, no tardó en ponerse a investigar posibilidades de intercambio académico internacional.
Fue ahí cuando descubrió el programa de Doble Titulación con la Universidad de Salerno: una oportunidad única para estudiar en Europa y, a la vez, obtener un título internacional.
Le gustó tanto la idea, que se convirtió en su meta académica durante los siguientes seis años. “Con mucho esfuerzo logré cumplir ese objetivo”, expresó con orgullo.
Un vínculo anterior con Italia
Sin embargo, su historia con Italia no empieza en Salerno. A los 15 años, ya había vivido una experiencia de intercambio cultural en la isla de Sicilia, al sur del país.
Durante un año, convivió con una familia italiana, estudió en una escuela local y se sumergió en una cultura que, de alguna manera, ya empezaba a sentir como propia.

Esa experiencia sembró el deseo de seguir viajando, explorando el mundo y conectando con otras realidades.
“A partir de ese viaje tuve la oportunidad de recorrer otros países”, recordó. Y si bien aquella vez fue un año de adolescencia lleno de descubrimientos, este nuevo período en Italia la encuentra con otros objetivos y con una vocación mucho más definida.
Estudiar Arquitectura desde otro lugar
Hoy, con diez meses de vida en Salerno, Ona se encuentra en la recta final de su carrera: solo le falta presentar la tesis para recibirse como arquitecta. Y si algo le sobran son experiencias en el campo.
A lo largo de estos años, ha logrado sumar distintas prácticas profesionales que enriquecieron su formación.


“Tuve la oportunidad de trabajar en un proyecto de remodelación en Francia, y en Argentina estuve colaborando en un estudio de arquitectura. También participé en el diseño de un proyecto para mi casa”, sostuvo.
Cada uno de esos espacios, asegura, le permitió poner en práctica lo aprendido en la facultad y conocer enfoques diversos dentro de la profesión, algo que valora profundamente.
¿Cómo es la realidad de conseguir trabajo y vivienda en el extranjero?
Al hablar de sus primeros pasos, la joven admitió que algunos aspectos fueron más sencillos que otros. Conseguir trabajo, por ejemplo, no le pareció tan complicado: “Hay bastante demanda y se suelen encontrar vacantes en distintas áreas”.
Uno de los aspectos más complejos al llegar a Salerno fue la búsqueda de vivienda. “Estuve en contacto con inmobiliarias durante los dos meses previos a viajar, pero recién cuando llegué pude encontrar un lugar”, explicó.

Según la altagraciense, no es común que las inmobiliarias prioricen a extranjeros, por lo que tuvo que sortear varias dificultades hasta poder instalarse cómodamente.
Pese a esos obstáculos, subrayó el valor de la experiencia como parte del crecimiento. «Cada situación nueva te obliga a salir de la zona de confort y a desarrollar herramientas que antes no sabías que tenías.»
Salerno desde adentro: lo que enamora (y lo que cuesta)
Vivir en Italia es mucho más que estudiar en otro país: es sumergirse día a día en una cultura que la maravilla por su equilibrio entre lo antiguo y lo cotidiano.
Estar rodeada de monumentos, callejuelas centenarias y un ritmo de vida distinto al argentino fue, para ella, parte del atractivo desde el primer momento.

“Lo que más me ha gustado es esa combinación tan auténtica entre la tradición y la vida diaria. Me fascina la historia y la arquitectura de cada ciudad, además de sus paisajes”.
Instalada en Salerno, al sur del país, destacó el clima cálido y agradable como otro de los grandes aciertos de su destino. Aunque señaló que entre octubre y noviembre las lluvias se vuelven algo intensas, el resto del año disfruta de temperaturas templadas y cielos abiertos que invitan a recorrer.
También reconoció que la gastronomía italiana, la sigue sorprendiendo: “La comida es impresionante, me encanta la variedad y la calidad que hay”. Además, algo que no pierde de vista es la facilidad para viajar por Europa desde Italia:
“Es muy fácil moverse por acá, la cercanía entre países te permite conocer muchos lugares en poco tiempo”.


En cuanto al idioma, la experiencia previa que tuvo en un intercambio cultural en Sicilia fue clave. Gracias a eso, ya dominaba el italiano antes de instalarse en Salerno, lo cual le dio confianza para moverse, estudiar y trabajar.
Sobre el trato que recibió como argentina, afirmó que hay matices. “Depende mucho de con quién te relaciones o en qué situaciones te encuentres. He tenido la suerte de cruzarme con personas muy amables y abiertas, pero también me tocó encontrar italianos que no siempre tienen una actitud positiva hacia los extranjeros, incluso en ámbitos laborales”.
Consejos para quienes sueñan con viajar
Con los pies bien puestos en su presente europeo, Ona tiene un mensaje para quienes sueñan con una experiencia similar: “Lo importante es animarse a dar el primer paso, aunque haya incertidumbre”.
Ella recomienda investigar bien las opciones, aprovechar las becas y no tener miedo de pedir ayuda a quienes ya pasaron por una experiencia en el exterior.
“Al principio puede parecer difícil, pero después todo se acomoda”, dijo con seguridad.


¿Volver a Argentina?
Toda persona que emprende un viaje para irse a vivir a otro país lejano y ajeno, lleva consigo en su memoria los recuerdos de los seres queridos que dejó atrás. Ona extraña con intensidad a su familia, amigos y la calidez argentina. “Especialmente los domingos”, enfatizó con un dejo de nostalgia.
Esos días en los que la casa se llena de voces, anécdotas, mate o asado, son irremplazables. También extraña la espontaneidad de las relaciones humanas en Argentina, algo que muchas veces no encuentra en el mismo grado en otras culturas.


“Una experiencia que me marcó mucho viviendo afuera fue darme cuenta de lo importante que es valorar las raíces. Estar en otro país me hizo entender cuánto significa mi ciudad, su gente y las costumbres que me formaron”.
Hoy su plan inmediato es rendir el examen que le permitirá trabajar como arquitecta en Europa. Más allá de eso, no tiene una decisión cerrada sobre su futuro. Le gusta la vida en Italia, se siente cómoda, estimulada y feliz, aunque no descarta volver a Argentina en algún momento, aunque sea solo de visita.
“Por ahora me encanta vivir en Italia. Todavía no tengo una decisión firme sobre volver, pero sé que Argentina siempre va a ser parte de mí”, concluyó.





