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La historia de Nahuel: vive en Francia, pasea perros y cuenta su viaje en redes

La historia de Nahuel: vive en Francia, pasea perros y cuenta su viaje en redes

En esta sección te invitamos a conocer las historias de altagracienses que recorren diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Nahuel quien tras ser despedido de una fábrica, decidió invertir su indemnización en un viaje que cambió su vida. Vivió en Brasil, trabajó en España, conoció a una joven francesa y hoy se encuentra instalado en Francia, donde intenta construir un nuevo futuro mientras aprende el idioma y comparte su experiencia en redes sociales.

En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más al altagraciense Nahuel Oviedo.

“En principio irme del país era una idea que la tenía desde chico. Siempre me gustó la idea de viajar y recorrer el mundo”, contó el joven, quien hoy tiene 27 años y se encuentra viviendo en Francia desde hace apenas un mes.

Nahuel nació y creció en Alta Gracia. Terminó sus estudios secundarios en el IPEM 298 y luego se mudó a Córdoba capital para comenzar la carrera de Ciencias de la Computación en la FaMAF.

La historia de Nahuel: vive en Francia, pasea perros y cuenta su viaje en redes

Sin embargo, la llegada de la pandemia cambió el rumbo de su vida. “Hice un año y después vino el COVID y lo dejé ahí nomás”, relató.

Tras ese parate, comenzó a trabajar en una empresa tercerizada dentro de la fábrica de Renault. Allí permaneció dos años, hasta que fue despedido.

Esa desvinculación, lejos de derrumbarlo, se transformó en una oportunidad: “Me despidieron y me indemnizaron. Ese fue el momento en que decidí irme con el dinero e invertirlo en mi viaje”.

Brasil, el primer paso lejos de casa

El primer destino fue Brasil. Nahuel viajó junto a un amigo de Alta Gracia y se instalaron allí durante seis meses. En ese tiempo, ambos consiguieron trabajo en un restaurante: su compañero en la cocina y él como parrillero.

Esa primera experiencia fuera del país le permitió entender cómo era empezar desde cero. Pero mientras trabajaba en Brasil, surgió una nueva posibilidad: mudarse a España.

La historia de Nahuel: vive en Francia, pasea perros y cuenta su viaje en redes

“Salió la oportunidad de irme a España mientras estaba en Brasil y desde Sao Paulo me tomé un avión directo hasta Madrid”, recordó.

España: pueblos pequeños, trabajo duro y la búsqueda de algo más

Su llegada a España no fue como la imaginaba. Su primer destino fue un pueblo en Almería con apenas 450 habitantes. Allí, el cambio cultural y la soledad se hicieron sentir.

“Me aburrí mucho”, confesó. Aun así, trabajó de lo que pudo: recolectando aceitunas y naranjas, y ayudando a personas mayores con tareas domésticas o en sus fincas.

Con el tiempo, se trasladó hacia Fuengirola, en Málaga, donde encontró un ritmo más dinámico. Allí trabajó como albañil junto a otros argentinos y comenzó a adaptarse a un sistema laboral distinto.

La historia de Nahuel: vive en Francia, pasea perros y cuenta su viaje en redes

Sobre la vivienda, explicó que los costos varían enormemente según la zona. “En Fuengirola alquilé una habitación con baño y cocina compartida a 300 euros. El mismo precio que pagaba una casa de tres habitaciones solo para mí en el pueblo de Almería”, contó, marcando la diferencia entre vivir en una zona rural o en una ciudad turística con más oportunidades laborales.

En España, según su experiencia, lo más común es alquilar habitaciones compartidas. Incluso recomendó plataformas específicas para conseguir alojamiento: “Hay aplicaciones como Wallapop, Milanuncios, Idealista… ahí conseguí dos o tres veces habitación”.

El punto de quiebre: cuando la rutina lo empujó al Camino

Nahuel vivió aproximadamente un año y medio en España, pero a los seis meses de estar en Fuengirola algo cambió en su interior. La rutina comenzó a pesarle y sintió que estaba repitiendo lo mismo que había dejado atrás en Argentina.

“La rutina me empezó a cansar. Volví a ver lo mismo que hacía en Argentina, lo estaba haciendo en España”, expresó.

Fue entonces cuando tomó una decisión impulsiva pero transformadora: agarró sus cosas, cargó la mochila y salió a caminar. Así llegó al Camino de Santiago de Compostela, una de las peregrinaciones más importantes de Europa.

“El Camino de Santiago es muy famoso en España y es un peregrinaje muy grande que termina en el norte, en Galicia, en la Catedral de Santiago”, explicó.

La historia de Nahuel: vive en Francia, pasea perros y cuenta su viaje en redes

Allí comenzó una etapa completamente distinta. Participó como voluntario en un albergue de peregrinos en Astorga y vivió una experiencia que, según él, le aportó más que cualquier trabajo tradicional.

“Conocí unos compañeros increíbles. A diferencia de un trabajo fijo con tanto dinero, este me pareció una experiencia muy rica y muy justo el intercambio”, aseguró.

Más adelante, caminó durante diez días la última etapa del Camino, llegando hasta Fisterra y Muxía. Después volvió nuevamente al voluntariado en otro albergue y allí conoció a una persona clave en su historia: Jato, un hombre de 85 años en Villafranca del Bierzo. “Estuve un mes ayudándolo en su albergue”, contó.

Un encuentro inesperado que cambió su destino

Fue en Villafranca del Bierzo donde conoció a Charlotte, una joven francesa que estaba realizando el Camino desde Francia.

“Ella finalizó su camino luego de dos meses haciendo 1500 kilómetros a pie”, relató. Luego de ese recorrido, se reencontraron en el mismo lugar donde se conocieron y comenzaron una relación.

Juntos hicieron un voluntariado en el País Vasco, cuidando caballos y trabajando en una huerta. “Cuidábamos los caballos y la huerta de una señora”, recordó.

Pero la situación migratoria complicaba las posibilidades de asentarse en España. “Decidimos ir para Francia porque los dos éramos extranjeros y tanto para mí como para ella se nos hacía complicado encontrar alquiler por tema de papeles”, explicó.

Francia: un nuevo comienzo y otro idioma por aprender

Hace un mes, se instaló en Francia, en una ciudad llamada Albi, de unos 52 mil habitantes. Allí lograron alquilar un departamento por 600 euros, algo que fue mucho más sencillo gracias a la nacionalidad de Charlotte.

“Por lógica de la nacionalidad de ella se hizo mucho más fácil conseguir alquiler aquí”, señaló.

Sin embargo, los cambios emocionales fueron fuertes. “Fue un proceso bastante intenso con muchos picos de emociones y varias veces cruzarse por mi cabeza volver a Argentina”, confesó. Pero también destacó que, una vez pasada esa turbulencia inicial, todo empieza a acomodarse.

Hoy su prioridad es aprender francés: “Me encuentro aprendiendo el francés en asociaciones de latinos que hay acá en la ciudad, por Duolingo, con mi pareja que me enseña, el día a día”, relató.

Trabajo en el exterior: lo que nadie cuenta

En Francia, trabaja como cuidador y paseador de perros. Además, se dedica a la creación de contenido para redes sociales. Su situación migratoria todavía no está regularizada, por lo que espera obtener la residencia.

“Sigo irregular de momento, en trámite esperando la residencia francesa”, explicó.

En relación a conseguir empleo sin papeles, recordó que en España fue complicado, aunque no imposible. “Trabajo sin papeles como en mi caso es un poco complicado, pero siempre en algún restaurante o trabajo de albañilería necesitan gente”, aseguró.

En ese sentido, remarcó la importancia del voluntariado como alternativa para quienes llegan sin recursos o sin contactos. “Lo que yo recomiendo mucho es voluntariado”, y mencionó la plataforma Worldpackers como una opción útil para organizar viajes.

Lo mejor de cada país y lo que más extraña de Argentina

Por otro lado, en España Nahuel disfrutó especialmente de la gastronomía y del idioma. “Lo que más me gustó de España sin duda la comida. Comí pulpo, calamares, un montón de peces raros que nunca había probado en Argentina”, dijo entre risas.

En Francia, destacó la panadería y los quesos: “Los croissant, todo lo que es panadería y los quesos están a otro nivel. Tienen variedades de roquefort, una locura”.

También se sorprendió por la facilidad para cruzar fronteras dentro de Europa: “Las fronteras están abiertas. Yo pasé caminando de un país a otro sin papeles ni nada”.

Pero, como suele ocurrir en quienes emigran, la nostalgia está presente. “Lo que más extraño de mi país es la cultura. Se extraña la comida, los mates con la familia, los amigos, los parientes”.

Aunque al mismo tiempo remarcó que viajar le permitió abrir la cabeza: “Me hizo conocer que hay diversidades de gente y culturas diferentes y en base a eso moldean nuestra forma de ser”.

Redes sociales y un mensaje que busca inspirar

Además de su trabajo diario, Nahuel se encuentra construyendo una comunidad en redes sociales donde comparte videos motivacionales y fragmentos de su experiencia.

“Mi contenido se basa en acompañarte a cómo atravesar los miedos. Algo que siempre toca la puerta de todos nosotros y no sabemos por qué, pero detrás de ese miedo se encuentran cosas muy hermosas”, explicó.

En Instagram se lo puede encontrar como @naku_oviedo, donde cuenta su historia y busca inspirar a otros jóvenes que sueñan con viajar o emigrar.

Un consejo para quienes sueñan con irse

Nahuel se fue de Alta Gracia a los 25 años. Hoy, con 27, siente que la experiencia lo transformó por completo. Y aunque reconoce que emigrar no es fácil, cree que vale la pena si el deseo es genuino.

“Mi consejo para el que tiene pensado viajar es que se escuche realmente a sí mismo. Si las ganas son tan fuertes como las mías, solo enfocarse, hacer un plan y poco a poco empezar a sentir ese viaje”, afirmó.

También habló del choque cultural que implica llegar a un país donde no se habla el idioma: “Estar en otro país literalmente se siente como volver a nacer. Caminar por la calle y que nadie te entienda, hablar con traductor y con señas es muy loco… y muy lindo también”.

¿Regreso a casa? Una posibilidad para 2027

Aunque hoy su vida está en Francia, Nahuel no descarta volver a Argentina. De hecho, planea una visita para dentro de algunos años.

“Tengo pensado hacer una vuelta a Argentina en 2027 para visitar a mi familia y conocer más mi país, que estoy con muchas ganas de explorarlo por completo”, contó. Sin embargo, lo deja abierto: “Aún no lo tengo decidido completamente, a ver qué dicen los días”.

Mientras tanto, sigue construyendo su camino lejos de Alta Gracia, con la mochila cargada de experiencias, aprendizajes y emociones intensas.

Una travesía que comenzó con un despido laboral, pero que terminó convirtiéndose en una historia de búsqueda personal, libertad y transformación.