Una nueva detención vinculada a una investigación por grooming en Córdoba vuelve a poner el foco sobre un delito que puede comenzar con un simple mensaje en redes sociales o una conversación en un videojuego. Cómo actúan los acosadores, qué señales pueden advertir las familias y qué hacer ante una situación sospechosa.
El grooming es una forma de acoso y manipulación que ocurre a través de internet y en la que una persona adulta busca establecer un vínculo de confianza con un niño, niña o adolescente con fines sexuales. La problemática volvió a quedar en el centro de la escena luego de una nueva detención vinculada a una investigación por grooming y abuso en el norte de Córdoba.
Aunque muchas veces se lo asocia exclusivamente con las redes sociales, el contacto puede producirse en distintos espacios digitales que forman parte de la vida cotidiana de chicos y adolescentes: Instagram, TikTok, WhatsApp, videojuegos online, plataformas de mensajería o incluso a través de comentarios y solicitudes de amistad.
¿Cómo comienza el grooming?
El primer contacto puede parecer completamente inocente. El acosador puede mostrarse amable, interesarse por los gustos del menor, hablar sobre música, videojuegos, deportes u otras actividades y, en algunos casos, utilizar una identidad falsa para ocultar su verdadera edad o identidad.
Con el paso del tiempo, la conversación puede volverse más personal. El adulto puede intentar obtener información privada, fotografías o videos y buscar que el intercambio abandone los espacios públicos para trasladarse a chats o plataformas más privadas.
Una de las señales de alerta aparece cuando el vínculo comienza a estar acompañado por pedidos de secreto. También pueden surgir situaciones de manipulación emocional, amenazas o intentos de generar miedo y vergüenza para evitar que el menor cuente lo que está sucediendo.
Señales que pueden advertir las familias
Los cambios repentinos de comportamiento no necesariamente significan que exista una situación de grooming, pero pueden ser una señal para prestar atención y abrir un espacio de diálogo.
Entre algunas situaciones que pueden generar preocupación aparecen el aislamiento, el nerviosismo después de utilizar el celular, el miedo o ansiedad al recibir determinados mensajes, el ocultamiento de conversaciones o una preocupación excesiva por mantener determinados contactos en secreto.
También es importante prestar atención cuando una persona conocida únicamente por internet comienza a solicitar fotografías, videos, datos personales o conversaciones de carácter sexual.
La importancia de hablar y acompañar
La prevención del grooming no depende solamente de controlar el teléfono o revisar las redes sociales. La confianza entre adultos, niños y adolescentes cumple un papel fundamental.
Es importante conversar sobre los riesgos de internet, explicar que una persona conocida a través de una pantalla sigue siendo un desconocido hasta comprobar quién es realmente y transmitir que nadie tiene derecho a exigir fotografías, videos o conversaciones sexuales.
Ante una situación sospechosa, se recomienda conservar las conversaciones, realizar capturas de pantalla y guardar información de los perfiles, números de teléfono u otros elementos que puedan servir como evidencia. No es conveniente borrar los mensajes ni enfrentar directamente al presunto acosador antes de recibir orientación.
En Argentina, el grooming está contemplado como delito y puede ser denunciado ante las autoridades correspondientes. Frente a una situación concreta, la prioridad debe ser proteger al menor, preservar la evidencia y buscar asistencia especializada.
Hablar sobre grooming y conocer sus mecanismos permite detectar antes las situaciones de riesgo. En un contexto donde chicos y adolescentes pasan buena parte de su tiempo conectados, la educación digital, el acompañamiento familiar y la atención a las señales de alerta son herramientas fundamentales para prevenir el acoso digital.




