La profesional de la salud que lo atendió está imputada por homicidio culposo tras el trágico fallecimiento de Benjamín. Según detalló la abogada Daniela Ferrari, la falta de controles respiratorios y estudios complementarios en la historia clínica fue determinante para que la fiscalía decidiera llevar el caso a los tribunales.
Benjamín era un niño de ocho años, oriundo de Alta Gracia, que tenía hidrocefalia y una válvula de derivación. Su muerte, ocurrida en septiembre, derivó en una investigación judicial que tiene como principal acusada a una médica pediatra que lo atendió en el Hospital Misericordia de Córdoba. La profesional fue imputada por el delito de homicidio culposo, previsto en el artículo 84 del Código Penal, y la causa fue elevada a juicio.
Según explicó la abogada local Daniela Ferrari, quien representa a la familia, al niño lo atendieron el 2 de septiembre en el Hospital Misericordia. De acuerdo con la investigación, la médica pediatra que lo asistió habría diagnosticado un cuadro febril acompañado de vómitos. Posteriormente, se dispuso su alta con indicaciones para continuar el tratamiento.
Sin embargo, durante la madrugada del 3 de septiembre, alrededor de las 3, el estado de salud de Benjamín comenzó a agravarse. Ante esta situación, al niño lo llevaron nuevamente al hospital. Finalmente, falleció mientras era trasladado.
La historia clínica, una pieza central de la investigación
Uno de los principales elementos considerados por la Fiscalía en la investigación fue la historia clínica. Correspondiente a la atención médica realizada el 2 de septiembre.
De acuerdo con lo señalado por Ferrari, en ese registro no existirían constancias de controles respiratorios realizados al niño ni de una evaluación completa de determinados signos vitales. Esta circunstancia habría adquirido especial relevancia dentro de la acusación. Ya que las pericias médicas oficiales incorporadas al expediente también habrían advertido falencias en la evaluación realizada.
El requerimiento judicial formulado por la Fiscalía sostiene que la profesional habría incurrido en una conducta negligente al omitir la valoración del sistema respiratorio y de los signos vitales del paciente. También se cuestiona que no se hayan solicitado determinados estudios complementarios.
La investigación tuvo además en cuenta los antecedentes médicos de Benjamín. Si bien el niño presentaba hidrocefalia y contaba con una válvula de derivación, las pericias oficiales habrían determinado que la evaluación realizada durante aquella atención no cumplió con los lineamientos considerados propios de la buena praxis médica para el abordaje de un síndrome febril.
La familia se constituyó como querellante
A partir de la muerte del niño, su familia se constituyó en querellante dentro de la causa. Según explicó Ferrari, participó de la etapa de investigación aportando elementos probatorios.
Para la Fiscalía, la ausencia de registros vinculados con el examen respiratorio en la historia clínica de un paciente que presentaba un cuadro febril persistente fue un elemento determinante para sostener la acusación. A esto se sumaron las conclusiones de las pericias médicas realizadas durante la investigación.
Con estos elementos, la causa fue elevada a juicio. Instancia en la que deberán analizarse las circunstancias que rodearon la atención médica de Benjamín, su posterior agravamiento y el vínculo que la acusación establece entre la conducta atribuida a la profesional y el desenlace fatal.
Qué significa la imputación por homicidio culposo
La calificación legal de homicidio culposo no implica que la profesional haya tenido intención de provocar la muerte del niño. Se trata de una figura diferente al homicidio doloso y está vinculada, en términos generales, con una muerte que se habría producido como consecuencia de una conducta imprudente, negligente o contraria a los deberes de cuidado.
En este caso, la acusación sostiene que la presunta omisión de controles y estudios durante la primera atención médica habría tenido incidencia en el desenlace posterior. Esa hipótesis deberá ser analizada en el marco del juicio, donde se valorarán nuevamente las pruebas reunidas durante la investigación.




