En el marco del mes de la prevención del suicidio, profesionales del Hospital Illia remarcaron la importancia de escuchar y detectar cambios en quienes atraviesan un profundo sufrimiento emocional. Además, recordaron que la guardia de Salud Mental funciona las 24 horas para situaciones de riesgo.
En el marco del mes de la prevención del suicidio, profesionales del Hospital Regional Arturo Illia pusieron el foco en la importancia de escuchar, detectar cambios y acompañar a quienes atraviesan situaciones de profundo sufrimiento emocional. “Cuando hablamos de suicidio es porque llegamos tarde”, señaló a AGNoticias la doctora Marisa Fagiano, jefa del Servicio de Salud Mental de la institución.
Junto a la licenciada Ana César, Fagiano explicó que resulta necesario ampliar la mirada y hablar no solamente de prevención del suicidio, sino también de sufrimiento suicida, entendido como aquellas situaciones en las que una persona llega a considerar la muerte como una salida frente a un dolor que siente que ya no puede sostener.
“Esa persona sostiene que la muerte es la única salida, que ya ese sufrimiento, esa angustia, ya no lo puede sostener más”, explicó la especialista.
Escuchar y prestar atención a los cambios
Uno de los principales desafíos, señalaron las profesionales, es que el sufrimiento suicida no siempre se presenta de una manera evidente. Puede atravesar a personas de distintas edades, profesiones y realidades sociales, incluso a quienes desde afuera parecen llevar una vida plena.
“Siempre escuchar. Siempre. Al amigo, al hijo, a los padres”, remarcó Fagiano.
En ese sentido, explicó que algunos cambios en la conducta pueden funcionar como señales de alerta. El aislamiento, dejar de participar de actividades habituales, una modificación marcada en la personalidad o incluso cambios drásticos en el estado de ánimo pueden llamar la atención de quienes rodean a esa persona.
“Si era más retraída, bueno, que ahora sea como mucha felicidad, mucha alegría. Y al revés: si era la persona alegre, si era contenta, si le gustaba salir, que empiece a quedarse. Esos cambios drásticos en las personas pueden llegar a darnos ahí un poquito de luz”, señaló.
Sin embargo, la profesional también advirtió que no siempre existen señales visibles, lo que vuelve todavía más importante sostener espacios de escucha y acompañamiento.
Un sufrimiento que también tiene una dimensión social
La licenciada Ana César señaló que en los últimos años se observa un incremento de situaciones vinculadas al sufrimiento emocional, en un contexto atravesado por crisis económicas y sociales, dificultades en los vínculos y las consecuencias que dejó la pandemia sobre las relaciones y las redes de apoyo.
“Estamos viendo que en los últimos años va en aumento este sufrimiento del que habla la doctora Fagiano. Ha ido en aumento, hay cada vez más consultas”, explicó.
Para César, el abordaje no puede limitarse exclusivamente a la salud mental individual, sino que también requiere fortalecer los vínculos y los espacios de encuentro.
“Tenemos que empezar a atender a cuestiones sociales. A generar más espacios donde la gente pueda encontrarse, donde pueda compartir con otras personas, comprometerse con alguna causa”, sostuvo.
En esa línea, destacó que evitar el aislamiento y generar redes de acompañamiento puede ser fundamental para que una persona no atraviese su sufrimiento en silencio y pueda pedir ayuda.
Dónde acudir ante una situación de riesgo
Desde el Hospital Illia remarcaron que ante una situación en la que una persona se encuentre en riesgo, o cuando alguien cercano detecte expresiones de desesperanza o una situación que genere preocupación, se puede acudir directamente a la guardia del hospital.
Según explicó Fagiano, el Hospital Illia cuenta con guardias de Salud Mental las 24 horas, con profesionales de Psicología y Psiquiatría y un abordaje interdisciplinario.
César agregó que, para situaciones que no requieren una atención inmediata pero en las que existe tristeza persistente, desánimo u otras dificultades emocionales, también se puede solicitar atención en los dispensarios municipales de Alta Gracia, donde se brindan consultas de Psicología y Psiquiatría.
El mensaje de las profesionales apunta, fundamentalmente, a no minimizar el sufrimiento y a entender que pedir ayuda también es una forma de cuidado. Escuchar, acompañar y estar atentos a quienes tenemos cerca puede ser el primer paso para que una persona no tenga que atravesar sola una situación de profundo dolor.




