En el Día del Trabajador, AGNoticias visitó a un lutier de Alta Gracia, dueño de la Casa de la Música, que mantiene vivo un oficio histórico entre reparación y tradición.
Un oficio heredado y construido desde la infancia
En el marco del Día del Trabajador, AGNoticias decidió poner el foco en aquellos oficios que forman parte de la identidad cultural de la ciudad. Uno de ellos es la lutería.
Javier, lutier y propietario de la Casa de la Música, un local emblemático de instrumentos ubicado a metros de la avenida principal del centro de Alta Gracia, abrió las puertas de su taller y contó cómo comenzó su camino:
“Yo soy nacido en un comercio similar a este, en Río Tercero. Desde chico estuve en contacto con las reparaciones, aprendiendo de mi padre y del día a día en el mostrador”.
Si bien en su familia no todos se dedicaron exclusivamente a la lutería, sí comparten una fuerte conexión con la música: “Somos profesores de guitarra, vendemos y reparamos instrumentos. Es una actividad muy presente en nuestra vida”.
Entre la restauración y la creación
El trabajo cotidiano en la Casa de la Música combina la venta con la reparación, aunque Javier reconoce que la mayor parte de su tiempo está dedicada a devolverle la vida a instrumentos dañados.
“Estoy más abocado a la restauración. Construir es más divertido porque tiene una parte creativa, pero la reparación ocupa mucho tiempo. Hay que ‘salvar’ instrumentos”.
Ese concepto —salvar— no es menor. Cada instrumento tiene una historia, un valor emocional y técnico que requiere precisión y conocimiento.
“Hay cosas que ya se saben, pero siempre hay que investigar. Surgen cuestiones nuevas, sobre todo en lo técnico y electrónico. Nunca dejás de aprender”.
Tecnología, cambios y futuro del oficio
La evolución tecnológica también impacta en la lutería. Desde componentes electrónicos hasta nuevas herramientas, el aprendizaje es constante.
“Hay que capacitarse todo el tiempo. La tecnología avanza y uno tiene que adaptarse”, explicó.
Consultado sobre el avance de la inteligencia artificial, Javier fue claro:
“No creo que la IA reemplace este oficio en lo inmediato. Tal vez ayude en la investigación o en la búsqueda de datos, pero la lutería tradicional va a seguir existiendo”.
Una tradición que sigue viva en Alta Gracia
Lejos de ser un oficio en extinción, la lutería tiene presencia en la ciudad.
“En Alta Gracia hay varios lutieres, al menos seis o siete constructores muy buenos”, destacó.
En su caso, el local también tiene un fuerte componente familiar: “Ojalá esto continúe dentro de la familia”.
15 años de oficio y trabajo constante
Aunque su relación con la lutería comenzó en la infancia, Javier lleva más de 15 años dedicándose de lleno a esta actividad.
“No hay día en el que no haga un encolado de puente o de cabeza. Son muchos trabajos por semana, todo el año”.
Actualmente, mientras continúa con reparaciones, también encuentra momentos para la construcción de instrumentos como guitarras o mandolinas, aunque reconoce que le gustaría tener más tiempo para ello.
El valor de los oficios en el Día del Trabajador
En un contexto donde muchas profesiones cambian o desaparecen, la lutería representa la persistencia de los oficios tradicionales, aquellos que combinan conocimiento, técnica y pasión.
Este Día del Trabajador, historias como la de Javier ponen en valor el trabajo artesanal y la importancia de mantener vivas estas profesiones en la comunidad.




