AG Noticias
Locales

De una máquina de coser a una marca con identidad: la historia de Chirka

De una máquina de coser a una marca con identidad: la historia de Chirka
Desde un pequeño taller de Alta Gracia, Chirka apuesta por una manera diferente de hacer indumentaria: producción local, diseños junto a artistas de la ciudad, diversidad de talles y una mirada puesta en una moda más lenta y consciente.

Lo que comenzó con unas almohadillas térmicas y una máquina de coser fue tomando forma hasta convertirse en Chirka, un proyecto de indumentaria nacido en Alta Gracia que combina diseño, costura, arte y, sobre todo, mucho trabajo hecho a mano.

Detrás de la marca están dos amigas que encontraron en la producción textil una manera de crear juntas. Una de ellas recuerda aquellos primeros pasos enseñándole a Sofi a utilizar una máquina recta, mientras comenzaban a experimentar con distintos productos.

Sofi, por su parte, ya daba clases de tela y poco a poco comenzó a involucrarse en la confección de vestuarios y prendas. Los primeros intentos fueron, según ellas mismas reconocen, bastante rudimentarios. Había mucho por aprender, probar y corregir.

La pandemia marcó un punto de inflexión. Fue entonces cuando comenzaron a apostar con mayor fuerza por la ropa y por transformar aquello que les gustaba en un proyecto propio. “Es un poco apostar a que lo que a uno le gusta y lo que uno siente también es por ahí”, cuentan.

Con el tiempo, Chirka también comenzó a trabajar junto a artistas locales. La propuesta consiste en fusionar las ideas de las diseñadoras con el universo creativo de quienes aportan sus ilustraciones y estampas. “Cuando el otro le pone su arte, su dibujo, es como ‘wow, mirá’. Supera las expectativas”, explican.

Esa búsqueda también tiene que ver con una manera de entender el trabajo. Para ellas, producir localmente significa conocer quién está detrás de cada prenda y generar vínculos con otras personas que forman parte de la escena creativa de Alta Gracia.

Dos formas de pensar que se complementan

Una de las claves del proyecto parece estar justamente en la dupla. Ellas mismas reconocen que tienen personalidades diferentes, pero que esas diferencias terminan funcionando a favor de Chirka. “Una es la que piensa, piensa, piensa, piensa, y la otra es como ‘bueno, bueno, bueno’”, cuentan entre risas.

Hablan de todo. Si algo molesta, se conversa. Si quieren modificar una idea, también. La dinámica se sostiene en la posibilidad de complementarse y acompañarse, incluso en los momentos de incertidumbre.

“Por ahí me preocupo mucho, la situación actual por ahí me desespera, y la Sofi me dice: ‘Bueno, no pasa nada, estamos acá’. Si nos desesperamos las dos, está jodido”, relatan con humor.

Esa complicidad también atraviesa el proceso creativo. Coinciden en gustos e ideas y buscan que cada colaboración conserve la identidad del artista, pero al mismo tiempo forme parte del universo de Chirka.

Una moda más lenta y cercana

La propuesta de la marca no apunta a producir en masa. Por el contrario, busca recuperar una relación más consciente con la ropa y con todo el proceso que existe detrás de una prenda.

“Es ir apostando a la producción de moda más lenta, al poder ser conscientes de todo el ciclo de la tela y a crear mercados locales”, explican. En esa mirada también aparece la diversidad. Colores, diseños y talles forman parte de una búsqueda que pretende ampliar las posibilidades y alejarse de una producción uniforme. “Sabés quién está haciendo tu ropa”, destacan.

La intención es que la indumentaria no sea solamente un producto terminado, sino también el resultado de un entramado de personas, ideas y oficios que se encuentran en un mismo territorio.

Crecer sin perder la esencia

Entre los deseos para el futuro aparece, naturalmente, que Chirka crezca y sea cada vez más conocida. Pero también hay objetivos más personales: alcanzar una mayor tranquilidad económica, ampliar la cantidad de estampas y continuar creando junto a nuevos artistas.

Al mismo tiempo, existe una preocupación que atraviesa a muchos emprendimientos pequeños: sostener la motivación en un contexto económico difícil.

“Como no perder la motivación. El contexto a veces me desmotiva, y poder seguir apostando a esto que nos gusta”, expresan.Quieren llevar Chirka a otros lugares, pero sin dejar de lado los valores que dieron origen al proyecto.

Porque, en definitiva, detrás de cada prenda hay mucho más que una tela y un diseño. Hay dos personas que decidieron apostar por lo que saben hacer, por el trabajo local y por una forma de producir que pone en valor el tiempo, el oficio y la identidad.

Y hay una frase que resume perfectamente esa filosofía. Cuando se les pregunta quién hace las prendas, la respuesta llega entre risas y mirando a cámara: “¡Y lo hacemos todo acá! Todas nosotras con estas manos.”

nakasone