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¿Vos cómo lo ves?

¿Vos cómo lo ves?. Hoy: «¿Existe la felicidad?»

¿Vos cómo lo ves?. Hoy: "¿Existe la felicidad?"
Lic. Patricia Orofino (*) Psicopedagoda Psicoterapeuta Familiar Mat. 5108-76

Esta es una pregunta que me hecho muchas veces, en especial en aquellos momentos en que las cosas no me iban tan bien. He leído muchos libros de filósofos con el fin de entender un poco más de qué se trata este estar feliz, que a veces se escapa de las manos.

Hice una pequeña encuesta con gente conocida acerca de qué los hace felices y obtuve resultados diversos:

“La felicidad es para mí tener éxito en lo que hago”; “Es el placer que me da el viajar”;

“Encontrar el amor”; “Es estar con mis hijos y mi marido”; “Que no te falte nada”;

“Es tener tranquilidad interior”

Pareciera entonces que cada uno busca ser feliz de distintas maneras y todas son válidas; porque todos experimentamos percepciones diferentes de la realidad y expectativas también distintas.

En este mundo que vivimos, tan complejo y cambiante, tenemos que buscar un cierto equilibrio que permita una vida de mayor bienestar.

El tema es que con tantas actividades y opciones diversas al alcance de la mano y tanta libertad de acción, se nos complica terminar de decidir el camino a tomar. Y a veces, nos sentimos en un vacío existencial

Un ejemplo

Si entrás en un Shopping y te dicen: “elegí que te compro lo que quieras” es obvio que tamaña propuesta te haría feliz… Pero al momento de elegir lo que te gustó te empezás a sentir arrepentida de aquello que también te hubiera gustado elegir.

¡¡¡A veces hasta la libertad total no nos termina de hacer feliz!!!

Me pareció muy desafiante la pregunta realizada por el sacerdote Anthony de Mello:

“Si nuestra felicidad dependiera de soltar absolutamente todo, quedarnos sin el apego, los problemas, las  emociones y sin sensaciones de víctimas o salvadores… ¿Cuántos estamos dispuestos a ser felices?

Evidentemente, sería una vida muy vacía porque en realidad… ¡la vida es todo eso!

Y más. Son las cosas simples como reunirte con amigos; sentir un abrazo cálido que nos calienta el alma; el encuentro inesperado con alguien que queremos; sentir la sensación cuando hace frio, de estar junto al fuego tomando un chocolate caliente… y tantos otros pequeños momentos que nos hacen felices.

Te propongo que si tenés un momento especial que en el día te haga sentir así…

¡Saborealo…disfrutalo… Vale la pena Vivirlo!

Rudyard Kipling dice:

“Si puedes llenar el minuto implacable con sesenta segundos dignos de su transcurso, tuya es la tierra y todo cuanto contiene”

De eso se trata.

Preguntarnos cuál es el sentido de nuestra vida, para así descubrir el camino que nos llevará a la felicidad. Este camino no nos garantiza el lograr todas las metas que nos propongamos, pero sí se puede elegir la que vaya en la misma dirección que el objetivo que decido para mi vida.

Cuando mi camino y el rumbo que tomo coinciden, siento la satisfacción de estar haciendo lo que me hace sentir bien.

Para este fin, tenemos que aprender a escucharnos, conocer cuáles son nuestras habilidades innatas y nuestros deseos. Hace falta tener una actitud abierta, capacidad de asombro; disposición para el aprendizaje con mirada positiva y trabajar poniendo nuestro esfuerzo para lograrlo.

Entonces lo que tiene que ser… ¡¡será!!

Es importante no vivir comparándose con otros, no evaluándonos con respecto a lo que otros tienen o son. De esta forma, la felicidad no dependerá de los demás sino de lo que voy construyendo.

Es comprobable que uno es feliz cuando se está inmerso en un trabajo, un hobby, un proyecto… en algo que le dé sentido a su vida… eso que cuando lo estás haciendo te hace perder la noción del tiempo igual a cuando jugábamos de niños.

María Montessori, pedagoga y médica italiana nacida en 1870 creó escuelas donde cada niño descubría qué actividad lo absorbía por completo. Y cuando los niños estaban en ese estado no se los interrumpía porque Montessori decía, que ese estado creaba adultos felices.

Te  preguntarás quizás, cuándo es posible tener esos momentos de sentirnos absortos con alguna actividad que no sea obligación, si estamos viviendo en una vorágine que nos produce tanto estrés. Sí, es cierto… pero siempre, aunque sean pocos los momentos, nos debemos el placer de hacer algo con pasión. Puede ser cocinar, crear,  investigar o simplemente jugar aunque seamos adultos.

Justamente ayer estuve viendo en las noticias algo que lo mostraban como asombroso. Y es que en un pequeño pueblo de nuestro país unas familias se juntaban para jugar a un juego parecido al Piedra, Papel o Tijera. Se los veía tan divertidos y apasionados que me quedé mirando y pensando… ¡¡¡Qué bien lo están pasando!!!

Si se vive satisfecho con lo que se hace, tener más pierde importancia. Es más valioso lo que experimentamos que los objetos. Si tenés una expectativa muy grande respecto a tu realidad sintiendo siempre la falta, eso te va a producir un gran monto de estrés e insatisfacción.

Fomentar los vínculos sanos nos ayudan a recorrer el camino del bienestar. La felicidad no existe en aislamiento, hay que tener una red social de amigos que nos contengan.

La felicidad no es alegría ni exaltación… es una sensación de bienestar y como dice Diego Torres en su tema Color Esperanza. «…es saber que se puede y saber que se quiere”

Lou Marinoff, filósofo actual dice:

“Si venimos de la nada y vamos hacia la nada, yo propongo que pasemos el tiempo que nos queda celebrando la existencia misma de la vida. Vive pues, con autenticidad”

Y con todo respeto yo agregaría vivir el presente y recordar, como dijo John Lennon:

“La vida se nos pasa mientras estamos haciendo otras cosas”

Que esta semana hagan algo que los haga felices.

Hasta el próximo domingo!!

(*) Para comunicarse con la Lic. Patricia Orofino, pueden hacerlo llamando al 3547 508887 o bien enviando mail a [email protected]

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