Hace ya unos días, el área de Salud de la Comuna de Villa del Prado se ve envuelta en un ida y vuelta de dichos y contradichos. Por estas horas, todo lo sucedido terminaría dirimiéndose en el ámbito de la Justicia.
Villa del Prado y su Dispensario fueron el centro de la información hace unos días cuando la enfermera vacunadora Karina Massa dejó de cumplir funciones en dicho centro de salud. Primera polémica: lo que para una de las partes habría sido renuncia, para la otra se trataría de un despido.
Pero este hecho tuvo un segundo capítulo. Tal vez el más grave, y seguro el que más información cruzada despertó.
Se dio cuando la enfermera fue al Dispensario a retirar las vacunas que el Estado le había dado en custodia para colocarlas y desde la Comuna le negaron la posibilidad de retirarlas. Massa argumentó que debía reportarlas a su supervisora en el Hospital Illia. Desde la Comuna (ya con el propio jefe comunal José Ludueña presente), le exigían que se retirara «sin tocar ningún medicamento».
La discusión subió de tono al punto que Ludueña llamó al lugar a personal policial. Massa, de acuerdo a lo relatado por testigos, se sintió maltratada, pero siguió explicando la situación. Las vacunas no eran de ella ni de la Comuna, son de la Provincia que las da en custodia. Si no se aplican, la responsable (en este caso ella, Karina Massa) debe devolverlas al nosocomio.
Con custodia y ¿a juicio?
El hecho derivó en que finalmente retiró la caja con las vacunas. Su automóvil fue custodiado por un móvil policial hasta el Hospital Illia, y lo que sigue de esta historia estaría dirimiéndose en los próximos días en el ámbito de la justicia, donde habría radicado una denuncia por malos tratos y despido sin causa.
Desde la Comuna se informó que «ya hay nueva vacunadora» y que no corre riesgo el proceso de inmunización de los niños. Más allá de esto, todo parece indicar que esta historia tendrá nuevos capítulos y que los protagonistas todavía tendrán mucho por decir. O en un micrófono o ante autoridades judiciales.

