Thiago tiene 13 años, asiste al IPEM 346 y todos los días se instala en la Ruta 5 para vender pan casero y ayudar a su familia. Integrantes del grupo «La Scaloneta Voluntad Solidaria» lo sorprendieron con regalos y palabras de aliento para reconocer su enorme esfuerzo y espíritu emprendedor.
En medio de la rutina diaria, a veces las historias de esfuerzo y superación pasan desapercibidas entre el tráfico de la Ruta 5. Sin embargo, hay rostros que ya son parte del paisaje urbano y que merecen ser reconocidos. Este es el caso de Thiago, un joven de tan solo 13 años que, con una sonrisa y mucha constancia, ofrece pan casero a la salida del Super Mami.
Recientemente, Thiago recibió una visita muy especial. Integrantes de la agrupación «La Scaloneta Voluntad Solidaria» se acercaron a su puesto para destacar su labor. Fue la propia madre del niño quien, orgullosa del empeño de su hijo, contactó al grupo solidario.
«Sabemos que sos un niño, pero muy emprendedor, que te has comprado tu bicicleta y que hay alguien que te quiere mucho, tu mamá«, expresó una de las voluntarias al llegar, emocionando al pequeño trabajador.
Durante el encuentro, el grupo le hizo entrega de un desayuno preparado especialmente para él esa misma mañana y, además, un regalo muy útil para sus jornadas laborales: una gorra blanca con el logo de la agrupación.
«Nos donaron para que te lo diéramos a vos, para que no tomes sol«, le explicaron, cuidando la salud del joven que pasa horas a la intemperie.
Ejemplo de superación y estudio
Lejos de descuidar sus obligaciones, Thiago demuestra que se puede salir adelante con responsabilidad. En diálogo con el grupo solidario, el joven contó con orgullo su situación escolar: «Pasé a tercer año y tengo 13 años. Voy acá, al colegio IPEM 346», afirmó, dejando en claro que el estudio sigue siendo una prioridad.
Sobre su trabajo, Thiago explicó que es una labor familiar. No está solo en esto; el puesto es un esfuerzo conjunto con sus abuelos y su padre.
«De lunes a domingo me pueden encontrar acá, en Ruta 5, en la salida del Super Mami o en cualquiera de las dos», detalló, invitando a los vecinos a colaborar. Según comentó, a veces vende para ayudar a sus abuelos y otras veces a su papá.
Desde la agrupación solidaria cerraron el encuentro felicitándolo y comprometiéndose a difundir su historia para que más vecinos se acerquen a comprarle.
«Te felicito, espero que todos te vengan a comprar y que la gente te ayude porque sos muy emprendedor«, concluyeron.
Thiago es, sin dudas, un pequeño gran ejemplo de la cultura del trabajo que se respira en nuestra ciudad. Quienes deseen colaborar con él y disfrutar de un buen pan casero, ya saben dónde encontrarlo: firme, junto a su bicicleta, sobre la Ruta 5.




