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Editorial

This is Norteamerica: las elecciones en Estados Unidos

Las elecciones de EE UU en Europa: el punto de vista de una altagraciense en Alemania

“This is américa” es una canción del cantante Childish Gambino, estrenada en el año 2018. La canción fue tan halagada como criticada, ya que su videoclip es chocante y perturbador. Tanto la canción como su vídeo, apuntan a un claro objetivo: criticar a Norteamérica y a la forma de ser de sus habitantes. Si hago este preámbulo, es porque el vídeo explica en gran medida lo que criticaré en este editorial: el gran egocentrismo estadounidense, junto con su forma de ser en la cual se cree superior. This is américa; o mejor dicho: this is Norteamerica.

Las elecciones en Estados Unidos

El argentino promedio está acostumbrado a aspirar utopías. A creer que “allá afuera” el primer mundo es una maravilla. A pensar que lavar copas en el exterior, es mucho mejor que cualquier cosa en el plano de lo nacional. Sin embargo, me atrevo a decir que las actuales elecciones en Estados Unidos dejan en claro que ese primer mundo al que todos aspiran, no es más que eso: una dulce imaginación. Hablemos de grietas, hablemos de Donald Trump y de Joe Biden. Hablemos de “fraude electoral”. Hablemos, por una vez, de las falencias estadounidenses y no de las argentinas.

Bueno. Un punto importante del cual partir, es la especial –por no decir excesiva- atención que todo el país le dio a estas elecciones. ¿De repente Argentina se quedó sin problemas económicos, sociales y políticos, como para hablar tanto de estas elecciones? Por supuesto que no. Pero bueno. Soñar es gratis. Además no podemos decir que somos los únicos: otros países considerados “primer mundo” –como por ejemplo Alemania- cayeron en la misma cobertura mediática del suceso.

Bueno, al menos dieron algo de qué hablar las elecciones. Y con algo, me refiero a mucho. El martes 03 de Noviembre era el gran día de las votaciones. Si bien las encuestas siempre estuvieron a favor de Joe Biden, no podemos decir que tenía su victoria asegurada. No hay que olvidar que por alguna razón, las encuestas en Estados Unidos son muy imprecisas. Sin ir más lejos, Donald Trump ganó su primera presidencia con clima en su contra.

Del martes 03 al sábado 07 de noviembre

Fue el martes que empezó todo. El conteo de votos. Empezamos a leer el término “estados claves”, “colegio electoral”, entre otros. Al principio, la votación estuvo reñida. Trump, tan ácido como siempre, comenzó a twittear que estaban metiendo “votos secretos en su contra” y que se estaba comentiendo “fraude electoral”. Obviamente, nadie le hizo caso. Hablar sin pruebas te lleva a ser un chiste y a que no te tomen en serio. Pero Donald Trump se mostró muy seguro de sus acusaciones, lo que me lleva a pensar ¿Cómo sabrá tanto del tema? ¿Habrá estado familiarizado en algún momento con este recurso que atenta con la democracia? En fin. Preguntas que no obtendrán respuesta.

Bueno, volviendo. Algo que me llamo la atención fue el fanatismo estadounidense. Sí, como lee: fanatismo. Una gran crítica contra nuestra Argentina es como “votamos políticos como si fuese un river- boca”. Bueno, damas y caballeros ¡ahora vemos que esto pasa en todo el mundo!

Fanaticos de Trump y de Joe Biden, salieron a protestar desde el martes 03 de noviembre hasta el sábado 07, día en el que estuvieron los resultados. Fue el mismísimo candidato Donald Trump el que dio un discurso para atizar a la gente que protestaba en su nombre. “Funcionarios electorales de varios estados dijeron que están preocupados por la seguridad de su personal, en medio de una corriente de amenazas y congregaciones de manifestantes furiosos fuera de sus dependencias, impulsados por las afirmaciones infundadas del presidente Donald Trump sobre fraude generalizado en la carrera por la Casa Blanca.” Nos metieron el cuento que ellos son superiores y más civilizados que nosotros. Bueno, ahora vemos qué no…

El «gran» resultado

Finalmente, cuatro días después, llegaron los resultados. Joe Biden será el nuevo presidente de los Estados Unidos. Trump, pese a sus denuncias sin pruebas, perdió la presidencia. No logró alcanzar el número de colegios electorales que necesitaba para seguir en el puesto.

Ahora, he aquí mi humilde opinión. ¿Me puse feliz cuando ganó Biden? No. ¿Me enojé cuando ganó Biden? No. ¿Lloré o reí cuando ganó Biden? No y absolutamente no. ¿Seguramente esto afecte a la Argentina? Sí. Estamos hablando de la potencia más grande del mundo, económicamente va a afectar, eso seguro. Sin embargo, no término de entender esta necesidad que tuvieron muchos de seguir esto como si se tratara de vida o muerte. Porque no lo es. Porque por el momento, no afecta en lo más mínimo a nuestro país. Me parece triste que el argentino promedio sea tan cipayo de un país al cual no le importamos en absoluto. En fin.

Creo que si algo quedó en claro, es que falencias hay en todos los países. Incluso los que parecen “perfectos”, aunque claramente no lo son. Argentina tiene muchísimas falencias, no voy a discutir eso con nadie: lo admito abiertamente. Falencias y corrupción. Pero eso no quita que otros países no tengan sus fallas, no sean corruptos, no sean violentos. Porque lo son. Si algo quedó en claro, es que el país de las maravillas no existe. Y bueno, es lo que hay.

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