Por Raúl Pourtau, exclusivo para AGNoticias
Sigamos recorriendo biografías y trayectorias en esto tan lindo que es contar la historia y las historias de nuestro tango. Hoy, comenzaremos a desandar el devenir de una de las grandes agrupaciones. De las que marcaron época y que merecen ser reconocidas en este repaso.
Hablamos de la orquesta del Maestro Carlos Di Sarli. Comencemos entonces con su historia:
La década década de oro del tango alcanzaría una valiosa notoriedad histórica con la aparición en ese lapso de grandes orquestas. Entre ellas, la que dirigía el Maestro Carlos Di Sarli.
Si bien su estilo estuvo influenciado por Osvaldo Fresedo (Di Sarli integró su conjunto entre 1926 y 1930), el Maestro supo imprimirle a la suya aspectos que derivaban de su personalidad. Lo que es lo mismo decir: una síntesis del romanticismo y una «tanguedad» bailable que le daba una característica bien definida.

Convengamos que fue un gran pianista, lo cual en cierto modo, le otorgó con su talento una modalidad que tanto gustaba a los bailarines del 2 x4. A su vez, Di Sarli se distinguió con su agrupación en otro aspecto importante: la participación casi excluyente de las cuerdas. Esas cuerdas que tocaban casi siempre al unísono.
Asimismo los bandoneones tenían un protagonismo limitado, distinto a otras orquestas de la época. Cuando el maestro Leopoldo Federico ingresó al conjunto le tocó «sufrir» la critica del director para que se adaptara al estilo que él imponía. Esto vale como un ejemplo más que claro de lo que queremos expresar.
Pero habrá más de Carlos Di Sarli. Su trayectoria merecerá una nueva columna dentro de una semana…

