Terrible, denigrante, repudiable: rescataron a 22 trabajadores. Estas personas eran sometidas a una moderna esclavitud. Ocurrió en cercanías a una exclusiva zona de Tigre en Buenos Aires.
La mayoría de los trabajadores víctimas de trata laboral son oriundas de Salta. Ellos fueron engañadas y llevadas a Buenos Aires con la promesa de un buen empleo. Terminaron siendo forzadas a trabajar 14 horas al día.
Un cuadro del horror el que encontró la policía cuando fue a ver a los trabajajores. Así podría ser descripto el ambiente donde vivían hacinadas 22 personas que sufrían explotación laboral. La Policía Federal Argentina allanó el exclusivo barrio para rescatar a varios obreros. Eran forzados a trabajar 14 horas diarias. Se trata de 18 hombres y cuatro mujeres que eran obligados a convivir en un graves condiciones de precariedad.
Tras una investigación de seis meses, las autoridades ingresaron al edificio Delta Center, ubicado sobre ruta 27. Los efectivos de la Procuraduría de Trata de Personas encontraron a los trabajadores ocultos detrás de una pared falsa ubicada en el subsuelo del complejo.

Hacinamiento, ratas y esclavitud
Según especificaron desde la Policía, la mayoría de las víctimas son oriundas de Salta y llegaron a la capital bajo la promesa de un buen empleo que les garantizaría un mejor estilo de vida. Incluso los responsables de su condición les prestaron dinero inicialmente para que puedan pagar el viaje a Buenos Aires. Pero al llegar al lugar, fueron sometidas a condiciones extremas e insalubres.
La vivienda improvisada, llamada “pabellón” estaba formada por un espacio donde había varias camas construidas con puertas de madera y tachos de basura. Los habitantes del lugar no contaban con luz natural y la conexión eléctrica era defectuosa y peligrosa. Además convivían con una plaga de ratas e insectos. Las condiciones de mantenimiento y limpieza eran pobres, en especial en los únicos dos baños disponibles en el sitio.
Las principales tareas que realizaban las víctimas de explotación eran actividades dedicadas al mantenimiento y construcción del edificio. Solo podían salir con el permiso de sus captores quienes muchas veces incluso les retenían el DNI para evitar una huida. Los trabajadores no contaba con seguro, ni una cobertura de atención médica. Eso sí, se les otorgaba un magro sueldo, muy por debajo del salario mínimo vital y móvil.
Como si todo esto no alcanzara, se conocieron otros detalles. La Policía incluso aseguró que las víctimas se utilizaban como moneda de cambio. Muchas veces las entregaban a terceros con el fin de cubrir deudas o intercambiadas según les era beneficioso.
Fuente: ElDoce.tv




