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Reconocimiento y emoción en el Concejo Deliberante por los 60 años del IPEM 97 Independencia

Reconocimiento y emoción en el Concejo Deliberante por los 60 años del IPEM 97 Independencia

En el marco de su 60° aniversario, la histórica institución recibió un sentido beneplácito. Su directora, Marcela Quinteros, revivió los orígenes del IPEM 97 Independencia y destacó el rol fundamental de la escuela pública para brindar oportunidades y contención a los jóvenes.

El Concejo Deliberante de Alta Gracia fue escenario de un momento que se vivió a flor de piel. En un clima de profunda emoción, entregaron un beneplácito al IPEM 97 Independencia para celebrar sus 60 años de ininterrumpida trayectoria educativa.

El reconocimiento fue recibido por autoridades escolares y alumnos. Marcando un hito en la historia de una escuela que, desde sus cimientos, supo adaptarse a las necesidades de su comunidad.

Durante el acto, Marcela Quinteros, directora de la institución, tomó la palabra para agradecer el homenaje y realizar un sentido repaso por la vida del establecimiento. Quinteros, quien además lleva el orgullo de ser exalumna, recordó los inicios del entonces Bachillerato Técnico Especializado Independencia.

En su discurso, relató que el colegio nació gracias a la visión de un grupo de vecinos de la zona sur que sentía la urgente necesidad de brindarle un oficio a la gente del sector. Buscando dar respuesta a la creciente demanda laboral del matadero y las industrias textiles de la época.

«Siempre la escuela, en todos los momentos históricos, fue dando respuesta a la sociedad desde distintos lugares«, aseguró la directora frente a los presentes. Conocida cariñosamente por los altagracienses como «La Técnica», la escuela marcó la impronta de toda una época.

Con el paso de las décadas, el IPEM 97 atravesó diversas transformaciones, comenzando como una escuela de mujeres, incorporando a los varones en 1984. Adaptando sus orientaciones hasta llegar a la actual especialidad en Comunicación.

Sin embargo, el compromiso social de la institución nunca se detuvo. Quinteros explicó que, al notar que la escuela secundaria tradicional no estaba logrando contener a un grupo de jóvenes que quedaban fuera del sistema, asumieron un nuevo desafío.

Fue así como en el año 2010 la provincia les encomendó la apertura del Programa de Inclusión y Terminalidad Educativa (PIT). Aunque inicialmente el Ministerio de Educación lo había proyectado por solo cuatro años, el popular «turno noche» ya lleva quince años ininterrumpidos transformando realidades.

Para finalizar, la directora reflexionó sobre la compleja situación actual de la docencia y el desafiante contexto económico que atraviesa el país. Pero remarcó que el motor de la institución sigue intacto.

«Todos los días trabajamos con la esperanza y depositando en los estudiantes que son capaces de aprender, capaces de mejorar y capaces de transformar«, concluyó emocionada, asegurando que este beneplácito es un verdadero empujón anímico para seguir adelante con la noble tarea de educar.

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