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¿Mi hijo ve bien?

Mi hijo ve bien

En diálogo con Vanina Parra, óptica y contactóloga local regente de la La luz de tus ojos Óptica; repasamos cuáles son los llamados de atención para saber si un niño o niña no ve bien. 

La primera aclaración importante es que los niños pequeños siempre deben ir al oftalmólogo, ya que es él quien puede determinar el estado de su visión, porque los pequeños no saben expresarlo aún. La vista de un niño puede ser correcta o haber tanto defectos como enfermedades. Estas, a veces, están claramente marcadas; mientras que otras veces pueden estar escondidas y ser asintomáticas. 

Ahora, si hablamos de aquellos problemas notorios, los síntomas en los bebés podrán ser lagañas, los ojos pegados, lagrimeo constante por más que el niño no esté llorando. 

“En cuanto a si el bebé ve bien o no ve bien, eso lo detecta el médico a temprana edad en estudios en donde el bebé aún no colabora. Cuando es más grande y ya puede hablar o interpretar los símbolos en la cartilla; entonces el médico también le va a realizar preguntas para saber hasta dónde ve, lo que ayuda para hacer un anteojito más apropiado para él”.

Síntomas a tener en cuenta: detección de escasa visión en las escuelas

En cuanto a la detección de la miopía, Vanina expresó que un lugar en el cual se hace notar la necesidad de corrección es en la escuela. Un síntoma será, por ejemplo, cuando el niño tenga que caminar hasta el pizarrón para poder copiar las actividades en el cuaderno. 

“Empiezan a pedir permiso para sentarse adelante o, si les gusta sentarse atrás, probablemente van a atrasarse, o no van a participar suficiente en clases, no van a comprender todo lo dado. Algunos nenes se ponen pasivos, de no hacer las actividades y demorarse; mientras que otros se ponen muy activos y tienden a jugar y distraerse; como no pueden prestar atención a la clase, juegan. Afecta a la propia educación. Y a veces no nos damos cuenta, porque creemos que el nene es travieso”. 

Por otra parte, otro síntoma tiene que ver con la escritura misma. Si el niño no ve bien, puede equivocarse en los renglones, saltarse letras. Puede también cerrar un ojo o inclinar la cabeza para ver mejor, e incluso reportar dolor de cabeza, entre otras cosas, por el esfuerzo visual. Siguiendo esta línea, también puede sentirse mareado, tener dificultades para leer y escribir salteando renglones u omitiendo letras, palabras o dígitos. 

“Si el niño tiene un compañerito de banco, en lugar de mirar al pizarrón va a mirar directamente en el cuaderno de su compañero. Y como ellos son muy camaradas, se ayudan. No saben por qué lo están haciendo, pero lo hacen”. 

Mala visión en casa 

Otro momento para tener en cuenta puede ser cuando un pequeño se acerque mucho a la televisión para poder verla. Ver si el niño prefiere salir a jugar o elige quedarse adentro con juegos muy cerca de él. Observar si el niño se cae o se tropieza mucho, si se choca con obstáculos, quizás a menudo del mismo lado. Esto puede ser porque de un ojo ve mejor que con el otro. 


Si un nene o nena tiene estrabismo en uno o ambos ojos, los síntomas serán visibles y es más fácil de detectar para recurrir al oculista. “Uno de los dos ojos se corre hacia afuera o hacia la nariz. También hay que observar que los ojitos se abran al mismo tiempo, pestañeen al mismo tiempo y que las pupilas sean del mismo tamaño. Son detalles que una madre o padre que pasa mucho tiempo con su hijo puede notar”.

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