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Le otorgaron la domiciliaria a Angel Ingratta: solo estará tras las rejas 220 días

Angel Ingratta goza de prisión domiciliaria: solo estuvo tras las rejas 215 días

Angel Ingratta fue condenado por abuso sexual calificado en perjuicio nada menos que de sus sobrinas. Al momento que ocurrieron los hechos, las niñas tenían apenas 6 y 7 años.

Hoy, Angel Ingratta muy pronto estará en su casa beneficiado por la prisión domiciliaria pese a que el Tribunal Superior de Justicia le impuso 6 años de prisión. Una pena que se hizo efectiva el pasado 10 de agosto y que fuera revocada en los últimos días.

La notica causó indignación en buena parte de la sociedad de nuestra ciudad, que conoce de boca de las propias víctimas, el tenor del delito cometido por este sujeto. Por ello, causó sorpresa que luego de solamente 215 días de estar alojado en el Complejo Penitenciario de Bouwer, un juez le concediera la prisión domiciliaria.

Es cierto que la ley lo ampara para pedirla. Es verdad que por edad le corresponde. También es cierto que el juicio que terminó en condena comenzó mucho después de cometido el delito. Sus sobrinas, víctimas de su accionar, recién lo denunciaron cuando una de ellas tuvo la mayoría de edad.

Al respecto, AGNoticias conversó con Ricardo González, el abogado de las víctimas quien dijo: «Desde el juzgado penal le avisaron teléfonicamente a las víctimas sobre este paso resuelto, aunque oficialmente aún no me llegó la notificación».

Consultado acerca de los alcances de esta resolución judicial, el abogado dijo que «le dieron el beneficio de prisión domiciliaria y debe cumplir la pena allí, no pudiendo salir de su domicilio por ningún motivo salvó una urgencia médica»

Valientes. Las propias víctimas, sus sobrinas, tuvieron el valor de denunciar y seguir adelante con el juicio buscando justicia.

¿Por qué fue condenado Ingratta?

A esta altura de los hechos, bueno es recodar (buena es la memoria), por qué fue condenado este sujeto.

Ángel Ingratta, empresario local fue sentenciado por el Tribunal Superior de Justicia a cumplir 6 años de condena bajo la caratula de «abuso sexual calificado». Estos actos aberrantes fueron en contra de sus dos sobrinas, en aquel momento con la edad de 6 y 7 años de edad respectivamente. Julieta y Abril, estaban bajo la guarda y custodia de acusado, lo que le implica lo de «calificado» por abuso sexual de las menores.

Las víctimas del hecho denunciaron el delito frente a la justicia en el año 2014. Sin embargo, en diálogo con AGNoticias contaron que el proceso para llegar a la acusación firme, comenzó meses antes. La línea temporal de la causa nos lleva al ente de Violencia de Género en Córdoba, donde la madre de las víctimas se presentó para asesorarse sobre los pasos a seguir. Cabe destacar que una de estas luchadoras, denunció ante la justicia aún siendo menor de edad.

Desde el momento de la denuncia, comenzó un proceso largo y lento en la justicia. La trama de la causa lleva a relatar que luego de recabarse las pericias psicológicas y físicas, ésto dio pie para elevar el caso a la Cámara de Acusación.

Entre idas y venidas de la justicia de Córdoba y Alta Gracia el apoyo que necesitaron las víctimas fue fundamental. Es aquí donde aparece el «Movimiento Feminista Silvestre» que significó un gran apoyo desde lo psicológico para las chicas. Por otra parte también tuvieron la ayuda permanente del Polo de la Mujer (Violencia en Córdoba) donde las ayudaron a entender que «no hay nada más liberador que denunciar», nos aseguró Julieta.

Cuatro años de proceso

El proceso penal contó con al menos cuatro instancias de juicio. El acusado Ingratta, en una de las audiencias confesó el delito que había cometido. Por este motivo se redujo su pena a cumplir en la penitenciaría.

A raíz de la condena de 6 años que se le otorgó al imputado, apeló frente a la Cámara de Acusación en pos de lograr una reducción de la sentencia. Esta última, bajo el argumento de la edad del detenido. Sin embargo, la cámara confirmó la condena a causa de que el delito cometido, fue durante un largo tiempo, mientras las víctimas estaban bajo su cuidado. Por lo tanto, la justicia se negó a dar marcha atrás con la pena.

Cabe decir, además, que durante el tiempo que transcurrió desde que fue condenado hasta que la sentencia quedó en firme y se hizo efectiva, Ingratta increíblemente hizo su vida normal. ¿Donde?, trabajando en su fábrica de indumentaria para niños y niñas que concurren a escuelas de la ciudad. Este hecho mereció incluso, un escrache público frente al edificio donde funcionaba la fábrica, en pleno centro de Alta Gracia (foto).

La noticia de estos días, habla de un nuevo pedido de prisión domiciliaria, esta vez concedido por la Cámara de Acusación.

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