AG Noticias
Altagracienses por el Mundo

La historia de Lourdes y Tomás: abrieron una pastelería en España y ganaron un premio

La historia de Lourdes y Tomás: abrieron una pastelería en España y ganaron un premio al comercio emprendedor

En esta sección te invitamos a conocer las historias de altagracienses que viven en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Lourdes y Tomás quienes fundaron «Luvi Pastelería», un emprendimiento que en menos de un año revolucionó el mercado local, los llevó a las páginas de los diarios españoles y les valió el premio al «Comercio por Excelencia».

En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más a los altagracienses Lourdes Viel y Tomas Moreschi.

El reloj de las decisiones de vida no siempre marca la hora exacta en la que todo cambia. Pero para Lourdes y Tomás, el momento de armar las valijas llegó con una certeza abrumadora y, al mismo tiempo, llena de interrogantes.

Migrar no es simplemente subirse a un avión; es empacar en unos pocos kilos de equipaje las raíces, los recuerdos y la esperanza de que el sacrificio valga la pena.

«Nos motivó buscar un futuro mejor para nosotros«, confesaron en diálogo exclusivo con nuestro medio. La balanza pesaba toneladas de un lado y del otro.

«Teníamos en claro que estábamos dispuestos a atravesar este camino lejos de los nuestros, de nuestra familia y amigos que tan importantes son para nosotros, para ir en búsqueda de algo mejor, sin saber lo que nos esperaba, si iba a ser un par de meses o una decisión definitiva… allá fuimos».

Un puente entre Alta Gracia y el Camino de Santiago

El destino trazó sus coordenadas en Logroño, la capital de la Comunidad Autónoma de La Rioja, en el norte de España.

No aterrizaron en el vacío absoluto. Allí los esperaba el abrazo fraterno de Juliana Viel, hermana de Lourdes, quien junto a su pareja se convirtieron en la primera red de contención, abriéndoles las puertas de su casa y, simbólicamente, las puertas de Europa.

Adaptarse a una nueva geografía requiere tiempo, pero Logroño tenía un encanto particular que funcionó como un bálsamo para la nostalgia de los cordobeses.

Es una ciudad mundialmente reconocida por sus vinos de excelencia, su vibrante gastronomía y por ser una de las paradas más emblemáticas y transitadas del Camino de Santiago.

Sin embargo, para Lourdes y Tomás, el encanto radicaba en algo mucho más íntimo: «Está llena de verde y de mucha historia, lo que nos hizo recordar mucho a nuestra querida Alta Gracia«.

Esa similitud paisajística fue el telón de fondo donde cada uno comenzó su búsqueda personal. Tanto para tejer nuevos vínculos sociales como para insertarse en el competitivo mercado laboral europeo.

Las herramientas que llevaban en su equipaje profesional fueron clave. Tomás, diseñador gráfico y comerciante independiente, no tardó en demostrar su capacidad y encontró su primer trabajo formal en una de las imprentas más reconocidas de la ciudad.

Lourdes, por su parte, cruzó el océano con casi 10 años de experiencia amasados en el rubro gastronómico altagraciense. Habiendo sido una de las dueñas de la recordada pastelería La Dolce Vita.

En Logroño, sus primeros pasos los dio entre bandejas y comandas, trabajando en un bar muy popular, famoso entre los lugareños por su café y sus tradicionales tortillas de patatas.

La historia de Lourdes y Tomás: abrieron una pastelería en España y ganaron un premio al comercio emprendedor

Pero el fuego del emprendedor no se apaga fichando un horario. A la par de su exigente trabajo en el bar, Lourdes transformó su departamento en un laboratorio de sabores.

Comenzó a hacer pastelería en su propia cocina con un objetivo claro: empezar a hacerse conocida. El talento estaba intacto; solo faltaba la oportunidad.

Además del talento, la innegable calidez altagraciense jugó su propio partido. «La realidad es que por nuestra forma de ser hicimos amigos muy rápido, conocimos mucha gente que nos abrió un montón de puertas«, relataron. Destacando que el capital humano y la empatía son pasaportes universales.

La cena, el postre y el salto al vacío comercial

A veces, el destino se sirve en plato dulce. El punto de inflexión absoluto en esta aventura europea llegó gracias a un gesto de camaradería.

Tomás tenía una cena de trabajo con sus colegas de la imprenta, y Lourdes decidió preparar los postres para el evento. Lo que parecía un simple detalle de cortesía se convirtió en la semilla de un imperio personal.

Esa noche, los sabores, texturas y la presentación impecable de Lourdes dejaron sin palabras a los presentes. Uno de los jefes de Tomás quedó tan impactado por la calidad de la pastelería que no dudó en hacerles una propuesta que les cambiaría la vida: les ofreció un local disponible en un tradicional Mercado de la ciudad.

«Fue ahí donde comenzó nuestra búsqueda», recordaron. La burocracia española para abrir un comercio es conocida por ser estricta y meticulosa. Pero lejos de acobardarse, la pareja se sumergió en los trámites.

Averiguaron sobre préstamos bancarios, se enfrentaron al papeleo a nivel Ayuntamiento y estudiaron las rigurosas normativas de sanidad. «Cuando vimos que era viable, nos metimos a fondo con este proyecto«.

Así nació formalmente Luvi Pastelería, el proyecto que amalgama a la perfección a esta dupla imparable: Lourdes como el alma creativa detrás de cada producto, y Tomás como la mente estratégica encargada de toda la identidad visual y gráfica de la marca.

Rompiendo tradiciones y cosechando premios

Cortaron la cinta de inauguración el 29 de abril de 2025. El desafío era monumental. Emprender en el exterior significa que absolutamente todo es nuevo, pero además, el concepto de su negocio presentaba un riesgo adicional.

«La realidad es que la pastelería que nosotros ofrecemos acá en Logroño no existe«, explicaron. «Era un arma de doble filo: podía gustar mucho o podía ser rechazada, ya que acá la gente es MUY tradicional».

Para sorpresa de algunos, pero no para quienes conocen su ética de trabajo, cada mes los números fueron creciendo. Atravesaron el proceso con los miedos lógicos de estar invirtiendo en moneda extranjera y las inmensas ilusiones de ver prosperar lo propio.

El crecimiento de «Luvi» fue tan acelerado y demandante que, a los pocos meses de haber abierto, Tomás tomó la valiente decisión de renunciar a su puesto estable en la imprenta para dedicarse a tiempo completo a la pastelería.

Antes de cumplir su primer año, el esfuerzo desmedido se tradujo en reconocimientos impensados. El primero fue un golpe mediático que los posicionó en el mapa. Fueron contactados por el Diario de La Rioja, el periódico de mayor tirada y prestigio a nivel provincial.

«Nosotros no sabíamos que tenía tal importancia. Vino una periodista a hacernos unas fotos y un par de preguntas. Salimos en el periódico y eso fue para nosotros una puerta gigante para que la gente nos conozca. Fue la clave para que nuestro negocio creciera», analizaron hoy a la distancia.

Pero el broche de oro, el instante en el que tomaron verdadera dimensión de lo que habían logrado, llegó a fin de año. El mismísimo Ayuntamiento de Logroño organizó una premiación para destacar a los comercios locales.

Compitiendo en la categoría de «Emprendedores», Luvi Pastelería se alzó con el premio al «Comercio por Excelencia».

«El ayuntamiento nos dio un premio con una placa de reconocimiento para pegar en nuestro negocio y un premio económico también«, comentaron aún con la voz cargada de asombro.

«Eso para nosotros fue una motivación increíble. A pocos meses de abrir, que te reconozcan tu comercio siendo extranjero, es una locura. Fue importantísimo».

La dualidad del emigrante: El éxito a la sombra de la nostalgia

Lourdes y Tomás cuentan con ciudadanía, lo que les permitió agilizar los trámites legales y burocráticos desde el primer momento. No obstante, ningún pasaporte te exime del peso emocional de la distancia.

El éxito comercial no anestesia la falta que hacen los abrazos de los domingos, las calles de Alta Gracia o el simple hecho de estar cerca de los suyos.

«Se extraña todos los días, no sé si algún día te amigás con ese sentimiento. ¡Nuestra gente para nosotros lo es TODO!«, afirmaron con contundencia. La vida del emigrante se convierte en un delicado equilibrio de emociones encontradas.

«Creo que aprendés a vivir con la dualidad de extrañar y querer progresar a la vez. El cambio es muy grande, acá la vida es muy distinta, pero aprendés a amigarte con la cultura«.

El ritmo europeo los sorprendió. «La vida acá tiene otro ritmo, siempre decimos que va más rápido… Es increíble cómo en un año viajás, conocés. Al hacer más cosas, no podés creer todo lo que lograste en tan poco tiempo», reflexionaron sobre esta etapa de aceleración productiva y personal.

A pesar de esto, la brújula del corazón siempre apunta al sur de Córdoba. «España nos abrió las puertas, pero nuestro corazón sigue latiendo por Alta Gracia. En cada oportunidad intentamos ir a visitar a los nuestros y recargarnos de energía. Conocimos muchas partes del mundo, pero para nosotros no hay como nuestra ciudad… ¡Es la más linda!«.

Un mensaje al otro lado del océano

Plantados con firmeza en el presente y con proyectos muy auspiciosos para ampliar las instalaciones de la pastelería durante este año, la pareja mira hacia atrás y reconoce el valor de su propio sacrificio.

«Creo que somos el claro ejemplo de que SI QUERÉS, PODÉS«, aseguraron.

A modo de cierre, desde Logroño, le envían un mensaje a todos los vecinos de Alta Gracia, en especial a aquellos que sienten la inquietud de probar suerte más allá de las fronteras conocidas.

Un consejo nacido de la experiencia pura, de las noches sin dormir y de los madrugones amasando sueños:

«Parece cliché, pero que se animen. Que sean auténticos, que sean fieles a lo que sienten. Nadie te quita lo vivido. Si no pudiste, lo recordarás como anécdota, pero al menos lo intentaste».

Y concluyeron: «A veces no es a la primera ni a la segunda; a veces cuesta unas cuantas veces lograr tus objetivos, pero todo forma parte del camino, nos va llenando de experiencia. Nada es en vano«.

nakasone