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Altagracienses por el Mundo

La historia de Facundo: Un hobby nacido entre amigos se convirtió en su pasaporte para vivir en Madrid

La historia de Facundo: cómo un hobby nacido entre amigos se convirtió en su pasaporte para vivir en Madrid

En esta sección te invitamos a conocer las historias de altagracienses que viven en diferentes partes del mundo. AGNoticias dialogó con Facundo quien contó cómo lo que empezó como un pasatiempo entre amigos en las sierras, terminó siendo su llave maestra para conquistar España. Tras un largo periplo que incluyó las playas de Calabria y la intensidad de Mallorca, logró establecerse como barbero profesional en Madrid.

En AGNoticias la sección «Altagracienses por el Mundo» ya es un clásico de nuestro portal informativo. Un espacio dónde les acercamos los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más al altagraciense Facundo Llanos.

A veces, la inquietud no nace de una billetera vacía, sino de un espíritu que pide aire. El joven, cuya identidad está forjada en las calles de nuestra Alta Gracia, decidió un día que su historia necesitaba nuevos escenarios.

A diferencia de muchos relatos de emigración que escuchamos a diario, el suyo no fue un escape de la crisis ni un adiós forzado por la urgencia económica. Fue, en sus propias palabras, una búsqueda de expansión.

«Siempre tuve esas ganas de conocer otro lugar, otra cultura, otra forma de vida«, confesó al iniciar este repaso por su bitácora de viaje.

«Quería salir de la zona de confort y crecer como persona. Nunca fue un escape de Argentina; el motor fue simplemente el hecho de viajar, conocer y ver qué había más allá de lo conocido».

Calabria: El primer puerto y el reencuentro con la herencia

Su primera parada en el Viejo Continente fue Fiumefreddo Bruzio, un pueblo que parece suspendido en el tiempo sobre un acantilado en la región de Calabria, Italia. Entre calles de piedra y el aroma a café italiano, Facundo inició el rito de paso de tantos argentinos: la tramitación de la ciudadanía.

No obstante, el altagraciense no se quedó sentado esperando que la burocracia hiciera lo suyo. Rápidamente se trasladó a Nocera Terinese, una joya costera también en Calabria, para sumergirse en la temporada de verano.

Fue en este lugar donde descubrió una faceta profesional que en Argentina le era ajena: la hostelería.

«Trabajé esos meses como camarero en un restaurante que está justo sobre la playa. Fue un bautismo de fuego en un rubro que nunca había ejercido allá, pero que me gustó mucho y me dio la independencia necesaria para empezar», relató. Pero el viaje no era solo trabajo; también era nutrir el alma.

Como buen argentino y apasionado del fútbol, cumplió una promesa personal: visitar Nápoles. En la ciudad donde Diego Maradona es un dios, reafirmó su identidad antes de encarar su siguiente gran salto.

De la brisa de Mallorca al corazón de la Península

Tras cerrar su etapa italiana con los papeles en regla, el destino lo llevó a Palma de Mallorca. Específicamente a Puerto Pollensa, una localidad donde el azul del Mediterráneo se mezcla con el bullicio del turismo internacional.

Allí, Facundo redobló la apuesta. Ya no era solo camarero, sino que también empezó a desempeñarse como barman, manejando los ritmos de la noche española.

En esta etapa, el trabajo le ofreció un alivio que hoy es un lujo en Europa: «Tanto en Italia como en la isla, en el trabajo me daban una casa que compartía con un compañero. Eso hizo que la vivienda nunca fuera un obstáculo inicial y me permitió ahorrar y conocer la isla a fondo».

Madrid y el regreso al oficio: El sueño de la barbería

Hace casi un año, el mapa de Facundo marcó una nueva coordenada definitiva: Madrid. Instalado en el municipio de Tres Cantos, una zona moderna y pujante del norte de la capital española, finalmente logró alinear su presente con sus proyectos de vida.

En Argentina, el joven tenía un hobby: cortar el pelo. Lo que en las sierras cordobesas era una actividad de tiempo libre entre amigos, en Europa se transformó en su motor principal.

«Desde que vivo en Madrid, la barbería es mi trabajo principal. Es lo que tenía proyectado hacer desde que salí«, explicó con la satisfacción de quien alcanza una meta.

Pero no se queda con lo básico: sigue formándose, asistiendo a cursos de capacitación y perfeccionando una técnica que ya lo tiene como un referente en su zona.

Sin embargo, mantiene los pies en la tierra y la humildad del que sabe que el camino es largo: «Aunque la barbería es mi eje, también sigo trabajando en el mundo de la hostelería. Es un equilibrio que me permite crecer y estar tranquilo».

El desafío habitacional: «Vivir en Madrid es un rompecabezas»

A pesar de la estabilidad laboral, Facundo no ocultó la cara más difícil de emigrar a una gran metrópoli. Si en Calabria y Mallorca la casa venía con el empleo, en la capital la historia es otra.

«Ahora que estoy en Madrid es mucho más difícil. Es una ciudad carísima y hay una demanda voraz por casas o habitaciones«, advirtió.

Este es quizás el consejo más valioso para los altagracienses que estén armando las valijas: la vivienda en Europa se ha vuelto un bien de lujo. «Es un mercado complicado, cada vez más caro, y hay que venir preparado para esa realidad», aseguró.

La red de contención: Familia y «compañeros de espera»

Por otro lado, uno de los puntos más emotivos del relato de Facundo es el factor humano. En España, el joven pudo reencontrarse con parte de su familia que ya había emigrado años atrás, lo que le dio un sentido de «hogar» en medio de la distancia.

Asimismo, destacó a la «familia elegida»: esos otros argentinos que conoció en los pueblos italianos mientras todos esperaban el sello en el pasaporte.

«Conocer chicos argentinos que estaban en mi misma situación fue un apoyo fundamental. Compartir la espera, las dudas y los sueños hace que el proceso sea mucho más liviano«.

Sobre el trato que recibió en el exterior, el balance es sumamente positivo: «El trato al argentino siempre es excelente. Nos aceptan, nos integran y tienen una curiosidad enorme por nuestro país. Siempre nos preguntan cosas, Argentina llama mucho la atención».

El eco de Alta Gracia y la mirada en el horizonte

Pese a estar cumpliendo sus sueños profesionales y viajando por lugares que antes solo veía en fotos, el cordobés no olvida sus raíces. La nostalgia aparece en los momentos de quietud.

«De Argentina se extraña todo lo que no se compra: la familia, los amigos, el contacto diario y, sobre todo, esas juntadas de improvisto que son tan nuestras«, expresó con un dejo de añoranza.

El fútbol, el rito del «tercer tiempo» y la calidez de nuestra ciudad son cosas que, según él, se valoran mucho más cuando se está lejos. «Hay que saber que en Argentina se vive muy bien a pesar de todos nuestros problemas«, reflexionó.

Para cerrar, Facundo dejó un mensaje para quienes todavía están dudando si partir o quedarse:

«Si alguien quiere hacerlo, que lo haga. Es algo muy gratificante que te hace conocerte mejor a vos mismo y te demuestra que sos capaz de superar obstáculos que ni imaginabas».

Y agregó: «Pero eso sí: tengan los primeros pasos bien claros y planificados. La organización es crucial para que la experiencia sea agradable«.

¿El futuro? Por ahora, Madrid sigue siendo su casa. «Siempre está en la cabeza volver porque es donde están mis afectos, pero por el momento si vuelvo es solo de visita. Siento que aún me falta mucho por vivir, mucho por conocer y mucho por crecer de este lado del mundo».

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