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Altagracienses por el Mundo

La historia de Estani: Su experiencia como voluntario en Tailandia y Costa Rica

La historia de Estani: Su experiencia como voluntario en Tailandia y Costa Rica

AG Noticias le da la bienvenida a una nueva sección que buscará contar las historias de aquellos altagracienses viviendo en diferentes partes del mundo. En esta ocasión, dialogamos con Estani quien nos contó acerca de su experiencia dentro de un programa de voluntariado conocido como GVI. Abocado a la conservación de especies y el trabajo en la comunidad.

AG Noticias le abre sus puertas a una nueva sección en nuestro portal informativo bajo el nombre «Altagracienses por el Mundo». Un espacio dónde buscaremos acercarles a los lectores historias de vecinos, amigos o familiares que dejaron su ciudad natal y que ahora están viviendo diferentes experiencias alrededor del mundo. En esta oportunidad, conocemos más al altagraciense Estani Sánchez.

En esta oportunidad conocemos a fondo cómo es la labor de un voluntario en países extranjeros. Ocurre que algunos viajeros deciden apostar por una experiencia que vaya más allá de visitar nuevos lugares y tener un contacto más cercano con la gente de cada destino que visitas y su cultura.

Este es el caso del altagraciense Estani Sánchez quien decidió animarse a dar este gran paso y realizó en estos últimos años, dos voluntariados en Tailandia y Costa Rica. Para ser más precisos, en Tailandia estuvo poco más de un mes, y en Costa Rica 42 días.

Lo que lo motivó fue fundamentalmente el querer vivir una aventura y poder experimentar la realidad de otros países y culturas, no desde un hotel, sino desde casas de familia o dormitorios compartidos con otros voluntarios y poder adaptarse a condiciones de vida mucho más precarias.

«La organización del voluntariado lleva el nombre de GVI. Otro motivo fue que estos programas dan la posibilidad de tener acceso a locaciones y actividades que no podríamos realizar por nuestra cuenta, como por ejemplo permisos para trabajar en conservación en parques nacionales».

Por otra parte, la pandemia no supuso un impedimento para el voluntariado en Tailandia dado que fue en el año 2017 y 2018. Sin embargo ya con el viaje planificado a Costa Rica, si se vio afectado. Más que todo porque poco después de que reservó su estadía y pagó los vuelos comenzó la cuarentena y cerraron todos los aeropuertos.

«Los programas que realiza GVI en más de 17 locaciones alrededor del mundo también se suspendieron. Por lo que tuve que esperar a que la cuarentena terminara y los aeropuertos volvieran a operar. La espera realmente se hizo eterna«, detalló.

La historia de Estani: Su experiencia como voluntario en Tailandia y Costa Rica

La organización de voluntariados GVI

Según lo que nos comentaba el altagraciense, la organización responsable de los voluntariados se llama GVI y es Británica. Posee alrededor de 17 programas alrededor del mundo.

Los mismos están orientados a la Conservación (preservar ecosistemas, monitorear biodiversidad entre otras cosas) y al desarrollo de la comunidad.

Generando más oportunidades a través de brindar herramientas como por ejemplo dando clases de inglés y programas mixtos orientados tanto a la comunidad como a la conservación.

Cabe agregar que para acceder a los programas de GVI hay que pagar por los mismos, debido a que están destinados a la conservación o desarrollo de la comunidad. Al mismo tiempo, uno paga para tener acceso zonas que de otra manera no tendría. Sin embargo, hay posibilidades de ganar bonos que cubran parte del voluntariado.

«Se puede, por ejemplo, organizar una recolección de fondos para GVI, eso te da cierta cantidad de puntos y con eso podés pagar parte del voluntariado. O haciendo otro tipo de actividades como hablar de los programas o de sus proyectos en colegios o en diferentes lugares. También puede ser publicando contenido en las redes de uno», contó el altagraciense.

Todo eso permite al interesado o la interesada, ir ganando bonos y con ellos descontar parte del valor del voluntariado que quieras hacer. «Inclusive creo que existe la posibilidad de que puedas pagarlo todo».

Voluntariado en Tailandia

Estani explicó que el voluntariado en Tailandia fue mixto. Pero estaba principalmente orientado a rescatar elefantes; cuyos dueños llevaban a las grandes ciudades para que los utilizaran en diferentes establecimientos como atracciones turísticas.

Allí permanecían en condiciones lamentables. Entonces, los conducían de vuelta a los bosques que rodeaban a Huay Pakut (la villa donde estaba la base de GVI) para que vivieran como elefantes semisalvajes.

«Por otro lado parte del dinero que pagábamos por el programa era destinado a los Majut (los dueños de los elefantes) para que no tuvieran que utilizar a los animales para subsistir. También participábamos en los chequeos veterinarios y recopilábamos datos de comportamiento».

En cuanto al trabajo con la comunidad, dictaban clases de inglés a mujeres adultas de la villa y participában en actividades recreativas en la escuela local.

La historia de Estani: Su experiencia como voluntario en Tailandia y Costa Rica

Voluntariado en Costa Rica

En Costa Rica el voluntariado estaba totalmente abocado a la conservación. El joven expresó que aproximadamente el 22% del territorio de Costa Rica son Parques Nacionales. No obstante, hay una gran cantidad de territorio ocupado por áreas protegidas de carácter privado.

El resultado de todo esto es una riqueza y diversidad de vida silvestre increíble, una selva exuberante y de una riqueza nunca vista.

«Nuestro trabajo consistía en una gran variedad de tareas. Los Voluntarios fuimos capacitados y tuvimos que aprobar un examen con el fin de poder identificar más de 17 especies de aves y reconocer sus cantos; especies de mamíferos; reptiles y anfibios«.

A continuación señaló que todos los días recorrían el Parque Nacional Cahuita registrando avistamientos de especies animales para crear una base de datos. La cual luego pudiera ser utilizada con distintos fines.

Además, se levantaban a las 3 de la mañana al menos 1 vez por semana para recorrer la playa antes del amanecer, en busca de tortugas marinas desovando. «Registrábamos la ubicación de los nidos y preservar a las tortuguitas al nacer, ya que son especies amenazadas».

«La relación de familia y el compañerismo que se genera entre los voluntarios, es magnífica»

Con respecto a lo que más le atrajo de esta experiencia fue, por un lado, la posibilidad de interactuar con animales, bosques exóticos y exuberantes; y por otro el hecho de tener que adaptarse a condiciones de vida precarias a las que no estaba acostumbrado en nuestro país.

«Por ejemplo vivir en una cabaña de madera, dormir en una pequeño colchón en el suelo, tener que bañarme con agua fría de un balde gigante en un baño que estaba a varios metros de la cabaña», agregó.

Asimismo, declaró que lo que más le gustó de fue la relación de familia y el compañerismo que se genera entre los voluntarios. «Todos van con la mentalidad de adaptarse y experimentar, esto y el hecho de no conocer a nadie, en mi opinión, saca lo mejor de cada uno. El trabajo en equipo, el compañerismo y la profunda amistad surgen de manera espontánea«.

Estani manifestó que la lección que más valora de todas estas experiencias vivídas en estos sitios tan alejados, es más que nada que no se necesita mucho para pasarla genial. «El poder adaptarme y vivir en condiciones en las que nuca vivi y que para mucha gente son su realidad dia a dia».

Seguidamente dijo: «Aprendí a valorar lo realmente importante que es la gente que te rodea y que cuando uno emprende algo bien predispuesto y trata bien a los demás se generan relaciones super lindas«.

Finalmente sostuvo que tiene en mente seguir haciendo cosas con GVI porque tienen lugares muy lindos para hacer voluntariados. «Hay programas muy copados como Madagascar, Fiyi, Seychelles. Sería de acá a un tiempo pero no tengo pensado de manera permanente en sitios como estos aunque sí quizás estar unos seis meses», concuyó Estani.