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Instituciones: hoy conocemos «Arbol», centro de rehabilitación y de integración escolar

Recorremos y nos enteramos qué es "Arbol", este centro terapéutico de nuestra ciudad.

En AGNoticias fuimos a conocer por dentro «Arbol»; primer paso para ir recorriendo la historia, el presente y las metas de distintas instituciones de nuestra ciudad.

Ya en «Arbol», conversamos con la Liceciada Mirta Susana Iriarte (fonoaudióloga) y con Violeta Pereyra (psicopedagoga). Fueron ellas quienes nos abrieron las puertas hacia la información de cómo trabaja la institución.

«Al frente de «Arbol» estamos el y Lic. Lauro Gastón Moyano (kinesiologo) y yo. Además, sobre Violeta Pereyra recae la dirección del Centro de Integración Escolar», nos cuenta Mirta Iriarte, quien agrega que «Arbol funciona con dos centros: el de rehabilitación y el de integración escolar. Los dos abocados a la atención de la discapacidad. En el caso del centro de rehabilitación, trabaja con personas con problemas de orden neurológico quienes por distintas patologías han pedido por ejemplo el habla, el movimiento o lo cognitivo. Hacemos rehabilitación neuro cognitiva».

Pero también está la otra área: «En el área de la Integración escolar, se trabaja todo lo que es discapacidad en niños y adolescentes que están insertos en la escolaridad común, pero a través de un proceso de integración con un acompañamiento interdisciplinario», agrega Violeta Pereyra.

La institución también cuenta con las docentes de apoyo. En general, la demanda surge desde la escuela cuando nota ciertas dificultades en el niño y le sugiere a la familia que hagan una consulta. A veces es por fonoaudiología o por dificultades en el aprendizaje. También puede ser por cuestiones psicológicas. «La familia se acerca y realizamos un diagnóstico interdisciplinario donde intervienen las tres áreas (fonoaudiología, psicopedagogía y psicología). Si el diagnóstico da para que el niño obtenga un certificado de discapacidad, acompañamos a la familia para que lo tenga y así poder acceder al paraguas de la obra social», agrega Pereyra

«Arbol» trabaja con familias de Alta Gracia y de distintas localidades del Departamento Santa María, e incluso de departamentos vecinos. Aproximadamente 30 personas trabajan en la institución, si se tienen en cuenta los profesionales de cada área, secretaría y la gente relacionada a través del transporte.

«Arbol surgió por una necesidad. Nos dimos cuenta cuando dos profesionales nos encontramos. El Lic. Moyano instaló su consultorio de quiropraxia y empezó a atender discapacidades neurológicas (surgidas de un parkinson, un ACV, o una esclerosis múltiple). Necesitaba una fonoaudióloga, le hablaron de mí y comenzamos a trabajar juntos, con ciertas limitaciones porque ya veníamos trabajando con Violeta (Pereyra) en la parte integración» cuenta Mirta.

«Lo bueno que ha hecho Arbol es brindar un lugar físico donde la gente pueda rehabilitarse, a través de una atención integral, multidisciplinaria. Antes no existía. Son tratamientos muy largos, que no se agotan en un mes ni en un año», aclara dando cuenta de lo que se realiza allí.

El primer lugar donde funcionó «Arbol» fue en calle Urquiza, casi al frente de donde hoy es Fiscalia. Era un sitio algo limitado que enseguida quedó chico para brindar un buen servicio y se mudó a su actual emplazamiento en Avenida del Libertador 1794 esquina Río de Janeiro.

«Acá construimos junto al dueño del inmueble, la estructura apropiada con todos los requisitos que demanda el gobierno y la gente de RUGEPRESA, que rige todo lo referido a salud en la provincia», aclaran las profesionales.

Trabajan en tiempos de pandemia

En estos tiempos de aislamiento y cuarentena, el trabajo continúa realizándose. No en el instituto (algo que comenzará nuevamente en estos días cuando se habilite esta posibilidad), pero sí de manera virtual. Se sigue sosteniendo el trabajo. En el área integración, por ejemplo se lo hace en forma coordinada con los docentes. En el caso de los pacientes para rehabilitación, se hacen visitas domiciliarias, siempre con autorización del COE ,y siguiendo los protocolos.

«Son muchas las normativas a cumplir, y estamos en regla con todas ellas. Desde la puerta que debe abrir para afuera o la luz emergencia, hasta los aparatos que se utilizan. Ya está casi listo el protocolo para atender a los pacientes en el instituto, con todas las precauciones del caso. Apenas den autorización, lo haremos», dice Mirta Iriarte.

La charla fue derivando en la problemática actual. En el ritmo de vida y su influencia sobre determinadas patologías que se atienden en la institución.

«Francamente me sorprenden varias cosas. Primero, la cantidad de niños con discapacidad. Con discapacidad social (cuando el contexto socio cultural donde nace el niño no le ofrece las posibilidades de alimentación o estimulación que necesita para desarrollar su sistema cognitivo o de motricidad). Entonces se dan cuadros de desnutrición, que eso afecta a lo demás,. O hablan mal o no tienen lenguaje porque la familia ya habla mal, pero para ellos eso está bien. Hay niños que cuando llegan acá no saben cómo agarrar un libro, porque nunca lo tuvieron».

Por otra parte, las profesionales hicieron también referencia a cómo ha crecido el número de casos de trastornos de déficit de atención por hiperactividad, «están muy relacionados a los sobre estímulos que reciben los niños, a través de la tecnología. Sin dejar de notar que hay toda una cuestión social que influye. Hay padres que no son padres, son amigos y eso afecta a los límites que debieran haber».

Con respecto a lo referido a adultos y a las cuestiones neurológicas, el tema no escapa a esta realidad social. «Está habiendo un aumento muy importante de gente que sufre accidentes cerebro vasculares. Está íntimamente relacionado al ritmo de vida, al sedentarismo, tabaquismo o hipertensión. Pacientes con Parkinson, por ejemplo, son más frecuentes de lo que se piensa, por ejemplo», indican las profesionales.

Acá cabe una pintura de cómo se viven sus terapias los pacientes dentro de «Arbol». «Para muchos, es más que un lugar de rehabilitación. Es un lugar de esparcimiento donde terminan haciendo amigos. Mucha gente que viene está geriatrizada y no tienen posibilidad de socializar, y acá lo consiguen con gente que usualmente no podrían».

A las prestaciones de «Arbol» puede accederse a través de las obras sociales, y si no, el gobierno a través de un trámite permite que los pacientes puedan tener los tratamientos que se llevan a cabo en el instituto. Para ello, el Estado Nacional tiene el sistema «Incluir Salud» que cubre los tratamientos en instituciones como ésta, cuando cumplen con todos los requisitos exigidos. A través de Incluir Salud, la gente sin obra social pueden acceder a estos tratamientos.

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