Insólito, sin dudas lo que ocurrió en un pueblo de Alemania.
Insólito por donde se lo mire. Primero por pagarle a un vecino para que embarace a su esposa (la esposa del pagador, claro está). Pero también por haberse dado cuenta ¡¡72 sesiones de intimidad más tarde!! que había sido estafado.
Puede mover a la risa, pero convengamos que a nadie le gustaría pasar por lo que pasó este hombre, cuyo nombre (tal vez por piedad) no ha trascendido. «Ahí lo tenés, al pelot….» dirían en una icónica película argentina.
Pero vayamos al relato de los hechos. Ocurrió en Alemania; un hombre presentó una demanda contra su vecino tras pagarle por 72 intentos fallidos de embarazar a su esposa. El acuerdo se basaba en que el vecino, quien ya era padre de dos hijos, podría ayudar a la pareja con sus problemas de fertilidad. Pero…
Siempre hay un pero en estas historias… Sin embargo, tras meses sin resultados, exámenes médicos revelaron que el supuesto donante era infértil (según él, sin saberlo). Total, que la disputa terminó en tribunales con el fallido padre exigiendo que su vecino le devuelva el dinero mal gastado.
Varias dudas quedan flotando en el ambiente. ¿Qué opinará al respecto la esposa del hombre estafado?. Y otra… si el vecino tenía ya dos hijos anotados, pero era infértil…. No, mejor no aclaremos, que oscurece.

