Un complejo de departamentos ubicado a metros del Puente del Ancla sufrió un nuevo hecho de inseguridad este fin de semana. El ladrón, que quedó registrado en las cámaras, sería la misma persona que ya había ingresado hace un mes. En esta ocasión, desvalijó el auto de una familia de turistas de Oliva.
La tranquilidad de un complejo de departamentos turísticos en calle Catamarca, a tan solo 150 metros del Puente del Ancla, se vio interrumpida nuevamente este fin de semana.
Un delincuente ingresó al predio durante la madrugada y sustrajo diversas pertenencias, repitiendo un accionar que ya había afectado a los propietarios tiempo atrás.
Según el testimonio brindado a AGNoticias por el dueño del lugar, quien solicitó mantener su anonimato por seguridad, el hecho ocurrió mientras los inquilinos y propietarios dormían. Las víctimas directas fueron una familia oriunda de Oliva que se encontraba vacacionando en la ciudad.

Los turistas habían regresado de una salida nocturna cerca de las 3:00 de la mañana en su vehículo, un Renault 12. Aprovechando la oscuridad y la confianza de los visitantes, el ladrón logró abrir el rodado y llevarse un botín considerable: un matafuego, accesorios del vehículo, platos y diversos artículos de campamento. Además, sustrajo latas de pintura pertenecientes al mantenimiento del complejo.
Un rostro conocido: la impunidad de la reincidencia
Lo que más preocupa a los vecinos no es solo el robo en sí, sino la certeza de que el autor es la misma persona que ya los había asaltado hace aproximadamente un mes.
«Es el mismo tipo. En el primer video, de hace un mes, se ve que tiene la misma gorra, la misma contextura y camina igual«, aseguró.
En aquel primer episodio, el sujeto se había llevado una escalera de aluminio plegable. Esta vez, regresó con mayor osadía. Las nuevas imágenes sugieren además que el delincuente no actuaría solo: «Pusimos una luz después del primer robo y ahora se ve que hay uno afuera haciéndole de campana», detallaron.

Miedo y nuevas medidas de seguridad
El hecho dejó una sensación de gran vulnerabilidad en el complejo. «Sinceramente estábamos muy cansados y no escuchamos las alertas. Tenemos miedo de que vuelvan a venir y que sea peor, que traten de entrar a los departamentos«, confesó el damnificado, visiblemente preocupado por posibles represalias.
Ante la repetición de los hechos, los dueños se vieron obligados a reforzar la seguridad este mismo fin de semana, instalando nuevas cámaras de vigilancia y sistemas de pinchos perimetrales, buscando disuadir futuros ingresos de quien ya parece tener el lugar «marcado».





