En diálogo con AGNoticias, Gabriela, la mamá de Jere, relató cómo vivieron las largas horas de la compleja intervención quirúrgica de su hijo. Tras reducir su escoliosis del 90% al 30%, el joven se encuentra en terapia intensiva, evolucionando favorablemente y con un deseo intacto: poder ver el partido de Talleres.
Luego de horas de enorme tensión y expectativa, Jeremías Jere Domínguez, el niño de 11 años oriundo de Villa Parque Santa Ana que fue sometido ayer a una compleja cirugía de columna en Buenos Aires, se encuentra en recuperación y evoluciona favorablemente.
Así lo confirmó su mamá, Gabriela, en diálogo exclusivo con AGNoticias, donde relató con emoción cómo vivieron las largas horas de quirófano y el momento en que finalmente recibieron buenas noticias.
Según contó la madre, Jeremías afrontó el ingreso a cirugía con una fortaleza que la sigue sorprendiendo. “Acá está mi guerrero. Lo que más admiro es su fuerza y su valentía para afrontar todo esto. Entró al quirófano súper tranquilo”, expresó Gabriela.
La familia pudo acompañarlo hasta el momento en que fue anestesiado. “Mientras lo dormían le agarramos la mano y le dijimos: ‘Hijo, acá estamos. Papá y mamá te esperan. Vas con Dios, mucha gente está pidiendo por vos’”, recordó. En ese instante, confesó, elevó una última oración: “Señor, te lo entrego, devolvémelo”.
Las horas posteriores fueron de extrema angustia. Gabriela explicó que la espera se volvió interminable: las últimas dos horas, dijo, “fueron de terror”. Sin embargo, la situación cambió cuando el equipo médico finalmente salió a brindar el parte. “El médico nos hacía señas con una sonrisa. Cuando nos habló nos dijo que todo había salido muy bien y que Jeremías no había perdido sangre”, relató.
Además, explicó que la cirugía logró un resultado muy positivo respecto a la escoliosis que padecía el niño. “Tenía un 90% de escoliosis y ahora tiene un 30%, y además está más largo”, contó emocionada.
Tras la operación, Jeremías fue trasladado a terapia intensiva, donde permanece bajo estrictos cuidados médicos. Gabriela relató que al verlo por primera vez lo notaron hinchado, algo que luego los médicos explicaron que se debía a los líquidos administrados durante la cirugía.
A pesar del dolor y la dificultad para hablar, el pequeño buscó a su familia apenas despertó. “Nos llamaba ‘mamá, papá’ y cuando vio a sus hermanas se le caían las lágrimas”, contó su madre. Incluso en medio del postoperatorio, Jeremías mostró su espíritu optimista: “Me preguntó si iba a caminar. Le dije que con rehabilitación lo iba a lograr”.
Actualmente el niño continúa recuperándose, acompañado por su familia y el equipo médico. Gabriela destacó la enorme cantidad de apoyo recibido durante todo este proceso y agradeció a quienes colaboraron con oraciones, rifas, eventos solidarios y mensajes de aliento.
“Gracias por cada mensaje y cada oración. Fue una lucha larguísima, pero finalmente llegamos. Mi hijo tiene unas ganas enormes de vivir”, expresó. Y agregó un detalle que refleja el ánimo del pequeño: incluso desde la terapia intensiva, Jeremías ya pidió algo muy especial. “Hoy quiere ver el partido de Talleres”, contó entre sonrisas.




