La ciudad se alista para la procesión de la Virgen de Lourdes. AGNoticias recorrió La Gruta y dialogó con comerciantes como Javier, quien lleva 30 años participando, y el Padre Pablo, rector del Santuario, quien destacó la importancia de esta tradición para la comunidad.
En la previa de la tradicional procesión de la Virgen de Lourdes en Alta Gracia, cientos de fieles y comerciantes comienzan a instalarse en las inmediaciones del Santuario. Entre ellos, Javier, un emprendedor de Santiago del Estero, llegó una vez más con su servicio de catering, manteniendo una tradición que ya lleva tres décadas.
«Es un gusto estar aquí nuevamente. Hace treinta años consecutivos que venimos a trabajar en estas fiestas», comentó Javier, quien aseguró que su equipo se preparó durante todo el año para ofrecer productos de calidad y una excelente atención a los asistentes.
El comerciante recordó sus inicios y destacó la evolución de la ciudad en estas tres décadas. «Cuando comenzamos en este rubro, Alta Gracia no tenía el desarrollo que tiene hoy. Con el paso de los años, la ciudad ha crecido muchísimo y cada vez se la ve más linda y progresista», expresó.
Sobre su llegada al evento, señaló que se instalaron el día anterior al mediodía, aunque con algunos contratiempos. «Ahora estamos esperando que se termine de organizar todo para que nos asignen los lugares que contratamos con anticipación».
Además, destacó que muchos peregrinos optan por arribar a la ciudad algunos días antes de la fecha central del 11 de febrero, para evitar la gran afluencia de personas. «Los que trabajamos en este rubro preferimos llegar con anticipación para organizarnos bien y evitar inconvenientes del último momento», afirmó.

Finalmente, Javier agradeció la oportunidad de participar una vez más en la festividad y expresó sus deseos para el evento. «Que la Virgen nos bendiga a todos y que este año sea excelente para todos», concluyó.
La palabra del Padre Pablo Pavone, rector de La Gruta
Por otro lado, el padre Pablo, rector de La Gruta, compartió detalles sobre los preparativos y las expectativas para la jornada. «Este es mi segundo año aquí y, a diferencia del anterior, lo estoy viviendo con menos nervios. La organización está más aceitada».
El sacerdote recordó su primera experiencia al frente de la celebración y admitió que los nervios estuvieron presentes. «Tenía miedo de que algo saliera mal, pero aprendí que quien realmente organiza y lleva todo adelante es La Virgen, expresó.
Respecto a la logística del evento, destacó el papel fundamental del equipo que lo acompaña. «Decir que tengo un equipo es poco… En realidad, tengo un equipazo. No lo formé yo, sino que ya venía de la gestión anterior y saben perfectamente qué hacer».

Recomendaciones y restricciones de acceso
El padre Pablo hizo hincapié en una recomendación clave para los peregrinos: «Las personas que planean ingresar al predio en auto, hoy es el último día para hacerlo. Mañana no podrán entrar».
Sobre las restricciones para personas con movilidad reducida, aclaró que la normativa no es arbitraria. «Sé que puede sonar contradictorio porque la Virgen de Lourdes es la Virgen de Los Enfermos, pero si permitiéramos la entrada de todos los vehículos, sería un caos. No podemos hacer una selección y decidir quién sí y quién no», explicó.
Ante la posibilidad de inconvenientes con quienes lleguen en auto, informó que, debido a un acuerdo de las autoridades municipales, se impedirá el acceso mucho antes de la llegada al santuario. Es la novedad de esta edición. «El año pasado hubo momentos incómodos cuando la gente, después de viajar tantos kilómetros, se encontraba con la restricción. Para evitar eso, la Policía detendrá los vehículos con mayor anticipación», contó.
Una jornada de reflexión
Sobre su preparación personal para el evento, el padre Pablo reconoció que le hubiera gustado dedicar más tiempo a la reflexión espiritual. «Esta mañana recé con mis hermanos frailes, pero luego salí corriendo. La verdad, debería haberme tomado más tiempo para la preparación espiritual, porque de ahí vienen las fuerzas», admitió.
Finalmente, expresó su deseo para la jornada: «Espero que todo transcurra en paz y tranquilidad. En lo personal, quiero que cada peregrino tenga un encuentro profundo y satisfactorio con la vida«.


