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Arte y fe: Julio Incardona prepara su espacio para recibir a los peregrinos de La Gruta

Arte y fe: Julio Incardona prepara su espacio para recibir a los peregrinos de La Gruta

A pocos días de una nueva peregrinación al Santuario de la Virgen de Lourdes, el reconocido artista local, Julio Incardona, reflexionó sobre el vínculo entre el arte y la fe, la «contención espiritual» que brinda Alta Gracia y la necesidad de dejar un legado que trascienda lo material.

Se avecina un nuevo 11 de febrero y la calle Padre Buteler comienza a cambiar su fisonomía. Es el camino obligado para miles de fieles y, en ese trayecto, el taller del artista Julio Incardona se erige como una parada estratégica donde el arte dialoga con la naturaleza.

En diálogo con AGNoticias, Incardona abrió las puertas de su espacio para mostrar su nueva propuesta y reflexionar sobre el fenómeno social y espiritual que atraviesa a la ciudad en estas fechas.

Sobre su trabajo actual, el escultor explicó que el espacio combina años de experiencia con esculturas originales, piedra y cemento. Según detalló, el objetivo no es solo vender una pieza, sino enseñar a la gente a “armar su rincón en el patio de la casa”, integrando fuentes con caídas de agua y plantas.

«Damos un poquito lo que es no solo la parte escultórica, sino la ambientación de cómo colocar una escultura. La gente pasa para la Virgen y se lleva algunas ideas, se lleva un mensaje también de lo que es arte«, comentó Julio.

La empatía con el peregrino

Sin embargo, el punto más emotivo de la charla giró en torno a la figura del peregrino. Incardona, testigo privilegiado del paso de los fieles año tras año, diferenció claramente a este visitante del turista convencional.

«El turista que viene a la Virgen es diferente. No es un turista que viene solamente a pasar el día o disfrutar un río, viene en busca de algo muy profundo«, aseguró. El artista destacó que muchas de estas personas llegan tras haber sufrido pérdidas o situaciones difíciles, lo que genera una empatía inmediata.

En este sentido, Incardona no dejó pasar la oportunidad para marcar las dificultades de infraestructura que a veces presenta la zona para las personas con movilidad reducida: «Hemos visto gente en silla de ruedas sorteando todos los obstáculos que tiene la calle, que lamentablemente está complicada, pero vienen igual. Es gente muy sufrida y con mucha fe».

Alta Gracia como servicio social

Para el artista, la ciudad cumple un rol que va más allá del turismo tradicional. «Hay que ir a la Virgen, pararse del otro lado y mirar las caras para comprender la magnitud y la importancia que tiene Alta Gracia como servicio social», reflexionó.

Incardona subrayó que, además del patrimonio artístico, cultural y natural, como la Estancia Jesuítica, la ciudad ofrece una «contención espiritual» única a través de La Gruta.

Hacia el final de la entrevista, el escultor dejó un mensaje filosófico sobre el propósito de la vida y el trabajo. Criticó la cultura de la acumulación vacía y llamó a dejar una huella, ya sea una frase, una obra o un mensaje.

«¿De qué sirve acumular? Si se nos da el dedo al viento. Nosotros tenemos que dejar un legado. No pasar solamente para ir a la oficina a cumplir y facturar. Somos un espíritu con un chasis que termina desapareciendo; lo que queda es el mensaje espiritual que dejemos», concluyó.

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